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No es de las más populares, pero esta es la mejor ciudad de España para una escapada en noviembre
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No es de las más populares, pero esta es la mejor ciudad de España para una escapada en noviembre

Quienes la visitan en otoño descubren una ciudad vibrante, acogedora y perfecta para saborear antes del invierno

Foto: Puente sobre el río Ebro en la ciudad de Logroño. iStock
Puente sobre el río Ebro en la ciudad de Logroño. iStock

Aunque el verano es la época por excelencia para salir de viaje, no son pocos los que prefieren esperar a que la temporada alta pase para pasear sus destinos con un poco de calma y unos cuantos grados menos. Y aunque las grandes capitales o la costa siguen atrayendo a la mayoría, hay una ciudad que conquista a muchos: Logroño.

Eesta pequeña capital es ideal para una escapada en noviembre. Su ambiente relajado, su excelente vino y su casco antiguo lleno de historia la han convertido en una de las ciudades más agradables para vivir y visitar en España, según destacan diferentes medios internacionales. De hecho, el diario británico The Mirror la ha calificado como una ciudad “con el ambiente de Barcelona, pero sin las multitudes”.

Logroño no suele figurar en las listas de los destinos más visitados, pero quienes llegan a ella se marchan encantados. “Nos apetecía algo diferente”, explican muchos viajeros que, tras conocer la zona, aseguran que volverán. Y no es difícil entender por qué: su centro histórico peatonal, la limpieza de sus calles y la hospitalidad de sus habitantes hacen que uno se sienta en casa desde el primer paseo.

El corazón de la ciudad late en torno al Paseo del Espolón, presidido por la estatua ecuestre de Espartero, y se extiende por la Concatedral de Santa María de la Redonda, la Iglesia de San Bartolomé y las calles adoquinadas del casco antiguo, donde el tiempo parece detenerse. Todo ello junto al río Ebro, que atraviesa la ciudad y regala vistas y paseos especialmente agradables en esta época del año.

Tapas, vino y buen ambiente

Pero si algo convierte a Logroño en una escapada perfecta, es su gastronomía. La Calle Laurel y la Calle San Juan son una institución: decenas de bares sirven tapas y pinchos acompañados de copas de vino de La Rioja, en un ambiente animado y acogedor. Los visitantes disfrutan de clásicos como las patatas a la riojana, el bonito con tomate o los champiñones del Bar Ángel, siempre con la copa en la mano y una sonrisa en la cara.

La oferta cultural también tiene mucho que decir. Desde el Museo de La Rioja, ubicado en el Palacio de Espartero, hasta el Teatro Bretón de los Herreros, donde se programan obras, conciertos y espectáculos, Logroño ofrece una vida cultural intensa pero sin el bullicio de las grandes ciudades.

placeholder El centro de Logroño (iStock)
El centro de Logroño (iStock)

Viajar en noviembre permite disfrutar de Logroño con calma. Las temperaturas son suaves, las calles están menos concurridas y los colores del otoño tiñen los parques, como el del Ebro, de tonos dorados. Además, es el momento ideal para visitar las bodegas que rodean la ciudad y degustar vinos de cosecha reciente.

Con conexiones en tren y autobús desde las principales capitales del país, y un pequeño aeropuerto a solo 14 kilómetros, llegar a Logroño es sencillo. Y una vez allí, lo mejor es recorrerla a pie: sus distancias cortas y su ritmo tranquilo invitan a descubrir cada rincón. Busques jaleo o tranquilidad, Logroño merece la pena en cualquier estación del año.

Aunque el verano es la época por excelencia para salir de viaje, no son pocos los que prefieren esperar a que la temporada alta pase para pasear sus destinos con un poco de calma y unos cuantos grados menos. Y aunque las grandes capitales o la costa siguen atrayendo a la mayoría, hay una ciudad que conquista a muchos: Logroño.

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