Cuando pensamos en España, en la gran mayoría de ocasiones se nos viene a la cabeza la península, así como sus principales islas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, respectivamente. Sin embargo, nuestro país dispone de muchos más de estos accidentes geográficos que son desconocidos para el gran público y que son ideales para una escapada ocasional en la que recargar las pilas de la rutina diaria.
Uno de los destinos más recomendados en este sentido es, sin duda, Tabarca. Forma parte del término municipal de Alicante y se trata de la isla habitada más pequeña de España. Presenta únicamente 0,3 kilómetros cuadrados y no cuenta con más de 50 personas viviendo en la misma durante todo el año. Sin embargo, se convierte en un lugar de alto interés turístico, especialmente en la época estival.
A pesar de sus dimensiones, Tabarca cuenta con un patrimonio histórico y cultural realmente encomiable, sin contar con su entorno natural digno de postal en el que las calas y playas de agua cristalina son las principales protagonistas. Una visita nos mantendrá alejados del ajetreo habitual y del ritmo de vida acelerado propio de las grandes ciudades.
Gran historia y cultura en una sola isla
La historia de la isla resulta curiosa. En la misma se construyó una fortificación en el siglo XVII para rechazar posibles asaltos piratas, quedando hoy restos de las murallas que protegían la que fue la ciudadela. Por otro lado, Carlos III atrajo a los genoveses para que residieran en la misma durante un cierto periodo de tiempo. Su presencia insular puede comprobarse en el legado que ha dejado en forma de iglesias y casas de pescadores.
Si nos dejamos caer por Tabarca, no podemos perdernos su popular caldereta. Se trata de un guiso preparado a base de pescado fresco y patatas, que forma parte de la cultura marinera del lugar. Los establecimientos hosteleros de la zona lo elaboran de la manera tradicional, pudiendo probarse el sabor puro del mar en cada bocado de esta legendaria receta.
Para acceder a Tabarca, podemos optar por el barco que parte desde Santa Pola o Alicante, con viajes de entre 20 y 40 minutos. Independientemente del momento del año en el que decidamos realizar la visita, dicha isla nos recibirá con los brazos abiertos con multitud de actividades para realizar en favor de lo que permita la climatología en cada momento.
Cuando pensamos en España, en la gran mayoría de ocasiones se nos viene a la cabeza la península, así como sus principales islas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, respectivamente. Sin embargo, nuestro país dispone de muchos más de estos accidentes geográficos que son desconocidos para el gran público y que son ideales para una escapada ocasional en la que recargar las pilas de la rutina diaria.