El cementerio con más de 5.000 tumbas y todas vacías: construido por el Ejército español para 'El bueno, el feo y el malo'
Miles de tumbas vacías forman un escenario mítico del cine. En las montañas de Burgos se esconde el Cementerio de Sad Hill, construido por el Ejército Español para el duelo final de 'El bueno, el feo y el malo'
Los actores de 'El bueno, el feo y el malo': Clint Eastwood, Lee Van Cleef, (Foto: Archivo)
Hay lugares que parecen sacados de una película del Oeste, escenarios que transportan al visitante a un universo cinematográfico sin necesidad de cruzar el océano. En pleno corazón de Burgos, entre sabinares y colinas silenciosas, se encuentra uno de esos rincones que fusionan historia, arte y séptimo arte: un cementerio que nunca albergó muertos, pero sí un duelo inmortal. Miles de cruces alineadas en círculos concéntricos se alzan como testigos del western más famoso de la historia.
Este singular paraje es el Cementerio de Sad Hill, situado en el valle de Mirandilla, entre los municipios burgaleses de Santo Domingo de Silos y Contreras. Fue aquí donde Sergio Leonerodó en 1966la escena final de El bueno, el feo y el malo, protagonizada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. El lugar fue diseñado por el escenógrafo Carlo Simi y levantado en tan solo tres días por 250 soldados del Ejército Español de Franco, que construyeron más de 5.000 tumbas falsas en un enorme círculo de piedra de treinta metros de diámetro.
Hoy, medio siglo después, este cementerio vacío sigue atrayendo a viajeros, curiosos y cinéfilos de todo el mundo. De hecho, al llegar, el visitante queda envuelto por el silencio del paisaje burgalés, interrumpido solo por el viento y el eco imaginario de la banda sonora de Ennio Morricone. Cada paso sobre el empedrado del círculo central invita a revivir aquel mítico “triello”, un duelo a tres que pasó a la historia del cine.
La historia del Cementerio de Sad Hill
El cementerio nació como un decorado cinematográfico y acabó convirtiéndose en patrimonio cultural. Tras el rodaje de la película, el lugar fue abandonado durante casi cinco décadas, devorado por la vegetación y el olvido. Todo cambió en 2015, cuando un grupo de vecinos y amantes del cine fundó laAsociación Cultural Sad Hill. Con ayuda de voluntarios y una campaña de micromecenazgo, comenzaron a desenterrar y restaurar el escenario original piedra a piedra.
El trabajo fue titánico: retiraron toneladas de tierra para recuperar el empedrado original, recolocaron miles de cruces y devolvieron al paisaje su geometría perfecta. Gracias a ese esfuerzo colectivo, el cementerio volvió a lucir como en los años sesenta. Su renacimiento quedó inmortalizado en el documental “Desenterrando Sad Hill” (2017), dirigido por Guillermo de Oliveira y nominado al Goya a Mejor Película Documental.
Entre las más de 5.000 cruces hay algunas con nombres de figuras muy conocidas, como las dedicadas a Clint Eastwood, Sergio Leone, Ennio Morricone o Eli Wallach, aunque una de las más fotografiadas es la de Metallica. La banda estadounidense rindió homenaje al filme porque durante años ha utilizado la música de El bueno, el feo y el malo como introducción en sus conciertos. Este gesto ha convertido el cementerio en un auténtico santuario del séptimo arte, donde el recuerdo de los mitos del western convive con la devoción de miles de visitantes.
Ana RodríguezFotografías: Alejandro Martínez Vélez
Hoy, Sad Hill es mucho más que un homenaje al western. Es un símbolo de cómo la pasión por el cine y la colaboración ciudadana pueden rescatar del olvido una obra efímera para convertirla en destino cultural y turístico. Además, la Asociación Cultural ha promovido su reconocimiento como Bien de Interés Cultural (BIC), un paso clave para garantizar su conservación.
Cómo llegar, cuánto dura la visita y qué ver alrededor
El Cementerio de Sad Hill se encuentra a dos kilómetros de Contreras y a unos quince minutos en coche de Santo Domingo de Silos, siguiendo un camino forestal transitable con cualquier vehículo. También se puede acceder andando o en bicicleta, disfrutando de un paisaje que parece detenido en el tiempo. La entrada es gratuita y el espacio está abierto todo el año, sin horarios ni taquillas.
La visita puede hacerse en menos de una hora, aunque muchos viajeros prefieren quedarse más tiempo para recorrer el círculo central, hacer fotos y disfrutar del entorno natural del Valle del Arlanza. Los días de otoño y primavera son especialmente recomendables por la luz y los colores del paisaje.
Visitar al Cementerio de Sad Hill es un plan perfecto para realizar este otoño: aúna historia, cine y naturaleza
En los alrededores, el visitante puede descubrir auténticos tesoros de Burgos: el Monasterio de Santo Domingo de Silos, célebre por los cantos gregorianos de sus monjes; el Desfiladero de la Yecla, con sus pasarelas entre cañones y buitres leonados; o el pintoresco pueblo medieval de Covarrubias, con su arquitectura tradicional de entramado de madera. Una ruta por estos lugares convierte la visita al Cementerio de Sad Hill en una escapada perfecta para este otoño que aúna historia, cine y naturaleza.
Hay lugares que parecen sacados de una película del Oeste, escenarios que transportan al visitante a un universo cinematográfico sin necesidad de cruzar el océano. En pleno corazón de Burgos, entre sabinares y colinas silenciosas, se encuentra uno de esos rincones que fusionan historia, arte y séptimo arte: un cementerio que nunca albergó muertos, pero sí un duelo inmortal. Miles de cruces alineadas en círculos concéntricos se alzan como testigos del western más famoso de la historia.