La casa modernista de Barcelona que engaña a los turistas: parece de Gaudí y enamora por sus coloridas vidrieras
Situada en el corazón del Eixample, su elegancia y su aire gaudiniano la convierten en una parada obligada para quienes buscan los tesoros menos conocidos de Barcelona
Detalle de las vidrieras modernistas de esta joya arquitectónica de Barcelona. (Extraída de Facebook)
Muchos viajeros se detienen frente a su fachada convencidos de haber descubierto otra joya de Gaudí. Pero no. Este edificio, escondido en una tranquila calle del Eixample, no lleva la firma del arquitecto más famoso de Barcelona. Sin embargo, su belleza y su profusión de detalles modernistas bastan para confundir incluso a los más entendidos.
La Casa Agustí Anglora, ubicada en la calle Roger de Llúria, fue proyectada en 1904 por el maestro de obras Isidre Reventós i Amiguet y terminada dos años después. Su fachada, de piedra labrada y balcones de hierro forjado, representa a la perfección el espíritu del modernismo catalán: naturaleza, color y artesanía. En los bajos del edificio se instaló una farmacia que permaneció abierta durante más de un siglo, conocida primero como Farmacia Robert y más tarde como Farmacia Ferrer Argelaguet.
Entrada principal de la Casa Agustí Anglora, en Barcelona. (Extraída de Facebook)
El edificio, de planta baja y cuatro pisos, se distingue por una imponente tribuna central de piedra que asciende hasta culminar en una cúpula semicircular, rodeada de balcones con barandillas onduladas. Los relieves vegetales en la piedra y los motivos naturalistas que recorren toda la fachada lo convierten en uno de los ejemplos más refinados y armónicos del modernismo civil barcelonés.
Si algo fascina a quienes se detienen frente a esta casa son sus vidrieras emplomadas, una auténtica explosión de color y detalle artesanal. Diseñadas con motivos florales y geométricos, estas piezas transforman la luz natural en un juego cromático que baña los interiores con tonos verdes, azules y rojos. En ellas se aprecia la influencia de los talleres modernistas de principios del siglo XX, y su ejecución recuerda al trabajo de Antoni Rigalt, colaborador habitual de Domènech i Montaner.
La decoración interior continúa ese mismo diálogo entre arte y naturaleza: cerámicas vidriadas en tonos verdes y blancos, frisos florales de yesería y esgrafiados con libélulas y hojas que cubren escaleras y patios. Todo en la Casa Agustí Anglora parece pensado para seducir la mirada y envolver al visitante en una atmósfera luminosa, elegante y vital.
Cómo llegar a la Casa Agustí Anglora
La Casa Agustí Anglora se encuentra en el corazón del Eixample Derecho, muy cerca de la avenida Diagonal. Es fácilmente accesible en transporte público: las estaciones de metro más próximas son Girona (L4) y Verdaguer (L4 y L5), a pocos minutos a pie. También se puede llegar en autobuses urbanos que recorren Roger de Llúria y sus calles adyacentes.
Detalle de un mosaico ornamental de la Casa Agustí Anglora. (Pobles de Catalunya)
Aunque no es tan conocida como las grandes obras de Gaudí, esta joya modernista demuestra que Barcelona está llena de tesoros ocultos. Basta con levantar la vista y dejarse sorprender por los reflejos de sus vidrieras coloridas, testigos de una época en la que la arquitectura era, sobre todo, un acto de belleza e imaginación desbordante.
Muchos viajeros se detienen frente a su fachada convencidos de haber descubierto otra joya de Gaudí. Pero no. Este edificio, escondido en una tranquila calle del Eixample, no lleva la firma del arquitecto más famoso de Barcelona. Sin embargo, su belleza y su profusión de detalles modernistas bastan para confundir incluso a los más entendidos.