El palacio más deslumbrante de Valencia: la residencia de los Borgia que puedes visitar por 8 euros
En el corazón histórico de Gandía se conserva una de las joyas arquitectónicas más admiradas de la Comunidad Valenciana, símbolo del poder y la elegancia de la familia Borja, conocida como los Borgia
Entre las calles históricas de Gandía se levanta una de las construcciones históricas más importantes de la provincia de Valencia. Su fachada sobria no anticipa la riqueza artística que guarda en el interior, donde la piedra gótica se mezcla con el oro y el mármol de épocas posteriores. Es el Palacio Ducal de la familia Borja, residencia de una de las familias más influyentes del Renacimiento europeo y emblema de la historia valenciana. La familia también es conocida por la grafía italianizada 'Borgia', adoptada cuando algunos de sus miembros más relevantes llegaron a Roma, incluyendo los papas Calixto III (Alfonso Borgia) y Alejandro VI (Rodrigo Borgia).
El edificio tiene sus orígenes en el señorío de Gandía, creado en 1323 por el rey Jaime II de Aragón y convertido en ducado real bajo Alfonso el Viejo. En 1485, el futuro papa Alejandro VI adquirió el ducado para su hijo Pedro Luis, iniciando el vínculo definitivo entre los Borja y Gandía. A finales del siglo XV y principios del XVI, la duquesa regente María Enríquez de Luna impulsó la gran transformación arquitectónica del palacio, llamando a maestros como Pere Compte, Damià Forment y Paolo de San Leocadio, que lo convirtieron en una de las residencias más refinadas del Renacimiento valenciano.
Durante el siglo XVI, el palacio vivió su etapa de mayor esplendor con San Francisco de Borja, cuarto duque de Gandía, quien amplió el conjunto y fundó la primera universidad de la ciudad. La unión matrimonial de su hijo Carlos de Borja con Magdalena Centelles, condesa de Oliva, consolidó la expansión de los dominios ducales. Cada rincón del edificio recuerda esa mezcla de poder, fe y cultura que definió al linaje valenciano más universal.
Un legado artístico que sigue vivo
Las reformas continuaron en los siglos XVII y XVIII con la creación de la Galería Dorada, un conjunto de salones barrocos decorados entre 1740 y 1750 que aún deslumbra por su fastuosidad. El Palacio Ducal de Gandía fue declarado Bien de Interés Cultural en 1964; desde 1888 pertenece a la Compañía de Jesús, que emprendió su restauración y lo abrió al público como espacio histórico y cultural.
La entrada general cuesta 8 euros. En la visita pueden recorrerse la Sala de Coronas, el Salón de Águilas, la Galería Dorada y el oratorio de san Francisco de Borja, además del patio central y los aposentos ducales. Hoy, este edificio sigue siendo el gran orgullo monumental de Gandía y una muestra excepcional del arte y la historia de los Borja, que aún deslumbra por su belleza y por el legado que proyectó desde Valencia hacia el mundo.
Entre las calles históricas de Gandía se levanta una de las construcciones históricas más importantes de la provincia de Valencia. Su fachada sobria no anticipa la riqueza artística que guarda en el interior, donde la piedra gótica se mezcla con el oro y el mármol de épocas posteriores. Es el Palacio Ducal de la familia Borja, residencia de una de las familias más influyentes del Renacimiento europeo y emblema de la historia valenciana. La familia también es conocida por la grafía italianizada 'Borgia', adoptada cuando algunos de sus miembros más relevantes llegaron a Roma, incluyendo los papas Calixto III (Alfonso Borgia) y Alejandro VI (Rodrigo Borgia).