La ruta de senderismo de Alicante que atraviesa un cañón entre montañas junto al Mediterráneo
Entre Altea y Calpe se esconde el Cañón del Mascarat, un desfiladero de roca caliza moldeado por el agua que ofrece una de las rutas más singulares de la provincia
Ruta del Cañón del Mascarat en Altea (YouTube/@comunitatvalenciana)
En la costa norte de la provincia de Alicante, donde las montañas se precipitan hacia el mar, existe un lugar que une el paisaje mediterráneo con la fuerza de la naturaleza. Se trata del Cañón del Mascarat, también conocido como Barranc Salat, un estrecho desfiladero que divide los términos municipales de Altea y Calpe y que forma parte del entorno natural de la Serra de Bèrnia. Su nombre procede del antiguo paso que comunicaba ambos municipios, un punto históricamente temido por su profundidad y sus escarpadas paredes de roca.
Hoy, ese mismo barranco se ha convertido en una de las rutas de senderismo más llamativas de la provincia de Alicante, que ha sido destacada por Turismo de la Comunidad Valenciana y detallada en páginas como la web LinkAlicante de Fernando Prieto. El recorrido circular, de aproximadamente 4 kilómetros y 100 metros de desnivel, permite internarse por el cauce seco del barranco hasta alcanzar la zona más estrecha, donde las paredes verticales alcanzan decenas de metros de altura.
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La senda, de dificultad baja, es apta para la mayoría de los visitantes y constituye una excursión ideal para disfrutar de la naturaleza sin grandes exigencias físicas, aunque incluye algunas zonas de terreno irregular.
Un paseo por el corazón del Mascarat
El itinerario comienza cerca de la Playa del Mascarat. Desde este punto, el sendero avanza por el cauce entre formaciones de caliza rojiza, fruto de siglos de erosión del agua, y vegetación típica mediterránea: romeros, palmitos y espartos que tapizan los márgenes del desfiladero.
A medida que se asciende, se pueden contemplar los restos de los túneles y puentes históricos que permitieron atravesar este paso natural antes de la construcción de la actual carretera N-332. El entorno, de una belleza abrupta y casi secreta, combina vistas al Morro de Toix, a la bahía de Altea y al cercano Parque Natural de la Serra Gelada. En los días claros, el horizonte se abre al Mediterráneo, recordando la proximidad del mar incluso desde el interior del barranco.
La ruta del Cañón del Mascarat es relativamente corta pero intensa en paisajes: un viaje entre montañas y mar que resume la esencia del litoral alicantino, que se presenta como una de las experiencias imprescindibles en la zona por su accesibilidad, su valor geológico y la sensación de aventura que transmite pese a su sencillez.
En la costa norte de la provincia de Alicante, donde las montañas se precipitan hacia el mar, existe un lugar que une el paisaje mediterráneo con la fuerza de la naturaleza. Se trata del Cañón del Mascarat, también conocido como Barranc Salat, un estrecho desfiladero que divide los términos municipales de Altea y Calpe y que forma parte del entorno natural de la Serra de Bèrnia. Su nombre procede del antiguo paso que comunicaba ambos municipios, un punto históricamente temido por su profundidad y sus escarpadas paredes de roca.