Uno de los mayores tesoros de España: el parque nacional de Canarias que es Patrimonio Mundial de la UNESCO
En el corazón de Tenerife se alza un volcán imponente rodeado de paisajes que parecen de otro planeta. Es el parque nacional más visitado de España y uno de los más visitados de toda la Unión Europea
Imagen de archivo del parque nacional del Teide (EFE/Cristóbal García)
En el centro de la isla de Tenerife se extiende un territorio de formaciones volcánicas, coladas de lava y tonos que van del negro al ocre. Declarado Parque Nacional en 1954, este espacio protegido abarca casi 19.000 hectáreas y conserva una de las manifestaciones de vulcanismo más espectaculares del planeta. En 2007 fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, en la categoría de Bien Natural, por su singularidad geológica y su valor científico.
Se trata del Parque Nacional del Teide, el más antiguo y extenso de Canarias. A 3.715 metros sobre el nivel del mar, su cima marca el punto más alto de España y del océano Atlántico. Su paisaje está dominado por el estratovolcán Teide-Pico Viejo y la gran caldera de Las Cañadas, de unos 17 kilómetros de diámetro. En este entorno se encuentran alrededor de 200 especies vegetales, muchas endémicas, como el tajinaste rojo o la violeta del Teide, que florece por encima de los 2.500 metros.
El parque alberga también una fauna única, con reptiles como el lagarto tizón, aves como el pinzón azul y pequeños invertebrados exclusivos de la zona. Sus senderos permiten recorrer paisajes sobrecogedores, entre ellos la ruta de los Roques de García, la ascensión a Guajara o el itinerario hacia La Fortaleza. Quienes deseen alcanzar la cima del Teide pueden hacerlo a pie con un permiso gratuito (a través de la web o la aplicación de Tenerife ON) o mediante el teleférico, que asciende hasta los 3.555 metros en apenas ocho minutos.
Un cielo protegido y un volcán legendario
El Parque Nacional del Teide no solo destaca por su paisaje terrestre, sino también por su cielo. La escasa contaminación lumínica y las condiciones atmosféricas hacen de Tenerife uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica. En sus laderas se encuentra el Observatorio del Teide, gestionado por el Instituto de Astrofísica de Canarias, y la isla cuenta con la certificación Starlight, además de una normativa pionera conocida como la “Ley del Cielo” que ha contribuido a su protección.
A lo largo del año, más de tres millones de visitantes descubren este entorno de contrastes, donde la nieve del invierno se mezcla con las coladas de lava y la flora volcánica del verano. Entre las rutas señalizadas, los miradores y la experiencia de contemplar el mar de nubes desde la cima, el Teide se ha convertido en uno de los grandes símbolos naturales de España, un lugar que demuestra cómo la geografía canaria guarda algunos de los paisajes más extraordinarios del planeta.
En el centro de la isla de Tenerife se extiende un territorio de formaciones volcánicas, coladas de lava y tonos que van del negro al ocre. Declarado Parque Nacional en 1954, este espacio protegido abarca casi 19.000 hectáreas y conserva una de las manifestaciones de vulcanismo más espectaculares del planeta. En 2007 fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, en la categoría de Bien Natural, por su singularidad geológica y su valor científico.