El pueblo medieval de Cataluña con una playa de agua dulce en medio de las montañas
Descubrir el llamado 'Canadá catalán' no requiere cruzar el Atlántico, basta con acercarse a la comarca de Osona. Allí, entre riscos rojizos y nieblas matinales, se esconde una ruta de senderismo que arranca en Vilanova de Sau y conduce hasta un mirador privilegiado sobre un pantano que parece un lago alpino. Un rincón donde la naturaleza despliega todo su esplendor y cada paso acerca al visitante a un paisaje tan insólito como fascinante.
El itinerario se adentra en el Espacio Natural de las Guilleries-Savassona, un macizo abrupto y húmedo que recuerda a los paisajes norteamericanos por sus bosques densos, el murmullo de riachuelos y la presencia del pantano de Sau. Este embalse, inaugurado en 1962, sumergió al antiguo pueblo de Sant Romà de Sau, del que todavía asoma su campanario en épocas de sequía. Un paisaje que sorprende por su belleza salvaje y por la huella visible de un pasado que el agua no logró borrar del todo.
La ruta desde Vilanova de Sau es circular, con 7,39 kilómetros de longitud y una duración aproximada de 3 horas y 45 minutos. El sendero asciende con suavidad entre encinas, robles, castaños y pinares de pino rojo, ofreciendo a cada paso un espectáculo cromático que varía con las estaciones.
Uno de los puntos culminantes es el Puig del Far, situado a 832 metros de altitud. Desde allí se disfrutan vistas panorámicas del pantano de Sau, del Montseny, los riscos de Tavertet y, en días claros, de los Pirineos. Junto al mirador se conservan restos de una torre circular medieval, parte de una antigua red de comunicación visual mediante fuego y humo.
El recorrido no solo es un viaje paisajístico, también permite conocer rincones históricos como la ermita románica de Santa Margarida d'Ardola, hoy en ruinas, o la Balma del Puig del Far, vinculada a los antiguos bandoleros que encontraron refugio en estos bosques. Las rocas erosionadas y los abrigos naturales dan testimonio de un pasado lleno de leyendas.
Además, el camino está bien señalizado con marcas del GR-2, GR-151 y SL-C 122, lo que facilita la orientación incluso para senderistas poco experimentados. La combinación de naturaleza, cultura y accesibilidad convierte a esta ruta en una de las más atractivas del Parque Natural de las Guilleries-Savassona.
Imagen de la Balma del Puig de Far, uno de las paradas de la ruta. (Wikiloc)
Cómo llegar a Vilanova de Sau
El acceso en coche es sencillo: desde Barcelona se tarda poco más de una hora y media por la AP-7, enlazando con la C-25 y después con la N-141d en dirección a Vilanova de Sau. Desde Girona, el trayecto ronda los 45 minutos siguiendo la C-65 y la C-63 hasta Sant Hilari Sacalm y enlazando con las carreteras locales.
El punto de inicio se encuentra en la Plaça Major de Vilanova de Sau, donde también se puede estacionar. Para quienes prefieran alargar la visita, el área de ocio de Vernets de Can la Marta ofrece una alternativa cómoda para comenzar o terminar el recorrido.
El pueblo medieval de Cataluña con una playa de agua dulce en medio de las montañas
Descubrir el llamado 'Canadá catalán' no requiere cruzar el Atlántico, basta con acercarse a la comarca de Osona. Allí, entre riscos rojizos y nieblas matinales, se esconde una ruta de senderismo que arranca en Vilanova de Sau y conduce hasta un mirador privilegiado sobre un pantano que parece un lago alpino. Un rincón donde la naturaleza despliega todo su esplendor y cada paso acerca al visitante a un paisaje tan insólito como fascinante.