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La joya costera de Cantabria con una playa de 4 km en forma de concha y una gran batalla floral: el destino perfecto para el final del verano
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El Cantábrico vestido de colores

La joya costera de Cantabria con una playa de 4 km en forma de concha y una gran batalla floral: el destino perfecto para el final del verano

Del 25 al 31 de agosto, una villa marinera del Cantábrico se transforma en un escenario único: un arenal interminable, un casco histórico cargado de huellas medievales y un desfile floral que cada año estalla en color. Un destino ideal para despedir

Foto: Casco viejo del pueblo de Cantabria, ubicado junto al mar Cantábrico. (Página de turismo)
Casco viejo del pueblo de Cantabria, ubicado junto al mar Cantábrico. (Página de turismo)

El final del verano en el norte de España guarda una sorpresa: un destino en Cantabria que combina un arenal kilométrico, un casco histórico medieval y una fiesta floral única en el país. Un lugar que invita a descubrir lo mejor del turismo costero sin agobios masivos. Y justo cuando el sol empieza a inclinarse hacia el otoño, Laredo despierta de nuevo con colores, historia y un aire festivo capaz de enamorar.

Se trata de Laredo, capital de la Costa Oriental cántabra, que con casi 11.000 habitantes ofrece una de las playas más extensas del litoral: la Salvé. Sus cuatro kilómetros de arena dorada, con forma de concha, se extienden hasta el Puntal, un rincón que conecta con la del Regatón y el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel. Además, del 25 al 31 de agosto, la Semana Grande convierte a la villa en epicentro de música, cultura y tradición, culminando el viernes 29 con la emblemática Batalla de Flores, declarada Fiesta de Interés Turístico desde 1965 y Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2011.

Un arenal único en el Cantábrico

La Salvé se ha convertido en el corazón turístico de la villa. Sus aguas tranquilas, ideales para el baño, contrastan con la energía de quienes se acercan a practicar surf o windsurf. El entorno está cuidado al detalle: duchas, socorristas y áreas de juego hacen de este arenal un espacio perfecto tanto para familias como para viajeros que buscan desconectar frente al Cantábrico. Desde 2007, la playa cuenta con certificación de Gestión Medioambiental bajo la norma ISO 14001 y mantiene desde 2008 el sello Q de Calidad Turística, según la norma UNE 187001:08, garantizando prácticas sostenibles y alto nivel de servicios.

La Salvé, con más de cuatro kilómetros de longitud y Bandera Azul, es una de las playas más seguras de España para el baño

Rodeada por uno de los mayores campos dunares de Cantabria, la playa cuenta con 33 accesos —incluidos dos adaptados para personas con movilidad reducida— más un amplio paseo marítimo que la conecta con el Puntal para disfrutar del paisaje costero con plena accesibilidad. La playa, que se prolonga por 4.250 metros y ostenta la Bandera Azul gracias a su excelente calidad ambiental y de servicios, se sitúa al resguardo del Monte Buciero, lo que contribuye a sus aguas templadas y corrientes suaves, convirtiéndola en una de las más seguras de España para el baño.

Pero la experiencia no termina en la playa. Desde el puerto hasta el casco histórico, la llamada Puebla Vieja, Laredo conserva la huella de su pasado marinero y medieval. Calles empedradas, casas blasonadas y la imponente iglesia de Santa María de la Asunción, levantada entre los siglos XIII y XVII, recuerdan la importancia que tuvo la villa en la Edad Media y como puerto estratégico de Castilla.

Foto: pueblo-cantabria-refugio-climatico-no-pasa-de-15-grados-inspiracion-miguel-delibes-1tna-1qrt

Historia y tradición en cada rincón

La historia de Laredo también está marcada por episodios singulares. Aquí embarcó Juana la Loca rumbo a Flandes en el siglo XV y, más tarde, Carlos V arribó al puerto en su galera Espíritu Santo, dando inicio a su última etapa antes de retirarse al Monasterio de Yuste. Estos pasajes convierten a la villa en un enclave cargado de simbolismo dentro del mapa histórico de España.

Con el paso del tiempo, la localidad no perdió relevancia. En el siglo XIX prosperó gracias a las fábricas de conservas y salazones, mientras que en los años 60 del siglo XX fue conocida como la "Capital de la Costa Esmeralda", atrayendo a los primeros turistas que buscaban la tranquilidad de sus playas. Desde 1876, Laredo comenzó a atraer turismo balneario; ese año se publicó la Guía de los Baños de Mar en Laredo y en 1883 se arrancaron las obras del puerto pesquero, sentando las bases de su primera modernización urbana.

La Batalla de Flores, el broche del verano

Quien viaje a Laredo a finales de agosto descubrirá uno de sus secretos mejor guardados: la Batalla de Flores. Este desfile, que tendrá lugar el día 29, convierte la villa en un estallido de color, con once carrozas elaboradas artesanalmente y cubiertas de miles de flores que compiten en creatividad y belleza. Es mucho más que un concurso: es una tradición que refleja el orgullo de sus habitantes.

La Batalla de Flores convierte cada agosto a Laredo en un estallido de color en una celebración reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional

Tras el desfile, la música y la animación toman el relevo en la Alameda Miramar con Carlos Moreno "El Pulpo" a las 19:30 horas y el concierto de Café Quijano a las 22:00 horas. A medianoche, los grandes fuegos artificiales iluminarán la playa de la Salvé, poniendo el broche visual a la jornada, antes de que el Grupo Solo Saxo cierre la noche con un concierto en el Parque de Los Tres Pescadores.

A ello se suma una gastronomía que redondea la experiencia. Desde las anchoas en salazón hasta el marmitako de bonito o el cocido montañés, pasando por las corbatas de Unquera como dulce final, Laredo ofrece una mesa que resume la esencia del norte. Una joya costera que, entre mar, historia y fiesta, se consolida como destino perfecto para despedir el verano en Cantabria.

El final del verano en el norte de España guarda una sorpresa: un destino en Cantabria que combina un arenal kilométrico, un casco histórico medieval y una fiesta floral única en el país. Un lugar que invita a descubrir lo mejor del turismo costero sin agobios masivos. Y justo cuando el sol empieza a inclinarse hacia el otoño, Laredo despierta de nuevo con colores, historia y un aire festivo capaz de enamorar.

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