Descubrir un camino que bordea el océano, entre arenas finas, bosques y vistas despejadas al horizonte, no es algo que se encuentre todos los días. Menos aún si el trayecto combina historia, naturaleza salvaje y tramos perfectamente habilitados para caminar. Galicia guarda un tesoro que merece la pena recorrer a pie, paso a paso, junto al mar.
Se trata del sendero litoral de Aguiño, una ruta que discurre en la provincia de A Coruña, dentro del municipio de Ribeira. Desde el puerto de Aguiño, el itinerario sigue una pasarela de madera que abraza la costa y ofrece panorámicas excepcionales de la ría de Arousa. El recorrido atraviesa enclaves como la playa de A Catía, el muelle de A Covasa o la playa de Penisqueira, con la opción de llegar hasta el mirador de Couso. Las islas de Sálvora y Vionta, junto con pequeños islotes, completan un horizonte que parece sacado de una postal.
Una ruta frente al Atlántico
El recorrido,de baja dificultad y unos 5,5 kilómetros ida y vuelta, comienza oficialmente tras la escultura de los percebes blancos gigantes, símbolo del mar bravo y limpio. Muy pronto aparece uno de los tramos más singulares del sendero: el llamadomuelle fenicio de A Covasa, del que se cuentan leyendas sobre orígenes romanos o catalanes relacionados con la pesca y el comercio marítimo. Desde ahí, una larga pasarela lleva al visitante por playas vírgenes, zonas boscosas y rincones inesperados como un antiguo lavadero junto al mar.
A lo largo del sendero, perfectamente señalizado y compartido en parte con el trazado del Camiño do Barbanza y la Eurovelo 1, los paisajes cambian con el ritmo del océano. Hay tramos donde el mar bate con fuerza y otros donde reina la calma. Es una de esas rutas que no solo se recorren, sino que se viven. Ideal para quienes buscan una experiencia cercana a la naturaleza atlántica sin alejarse demasiado de lo urbano, esta senda litoral es, sin duda, una de las joyas escondidas de A Coruña que vale la pena explorar.
Descubrir un camino que bordea el océano, entre arenas finas, bosques y vistas despejadas al horizonte, no es algo que se encuentre todos los días. Menos aún si el trayecto combina historia, naturaleza salvaje y tramos perfectamente habilitados para caminar. Galicia guarda un tesoro que merece la pena recorrer a pie, paso a paso, junto al mar.