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Descubre el puente colgante más antiguo de Galicia: en una singular aldea rodeado de naturaleza
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Un rústico paso de piedra

Descubre el puente colgante más antiguo de Galicia: en una singular aldea rodeado de naturaleza

Entre frondosos bosques y caminos de antaño, aún se conserva intacto un paso ancestral. Su origen despierta hipótesis sorprendentes y su sencillez lo convierte en una joya oculta

Foto: Descubre el puente colgante más antiguo de Galicia. (X/@Santialonsovigo)
Descubre el puente colgante más antiguo de Galicia. (X/@Santialonsovigo)

En lo más profundo de un valle de Galicia, entre caminos poco transitados y viejas rutas de arrieros, se esconde un paso que ha resistido siglos sin apenas alterarse. Su entorno, cubierto de vegetación autóctona, parece detenido en el tiempo, y la presencia de estructuras olvidadas revela la importancia que tuvo este rincón en épocas pasadas. Quienes lo descubren hoy se topan con una pieza de ingeniería primitiva que sigue en pie contra todo pronóstico.

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Hablamos del puente de Eido González, un pequeño y rústico paso de piedra que cruza el río Cabras —también conocido como Rego do Portiño Escuro—, en la aldea de A Graña, dentro del municipio pontevedrés de Covelo. Esta losa única de piedra, apoyada sobre dos muros de mampostería, podría representar uno de los vestigios más antiguos de toda Galicia. Según algunos investigadores, su tipología recuerda a las estructuras empleadas en épocas prehistóricas, aunque su datación exacta continúa siendo incierta.

Su ubicación no es casual. Este paso se encuentra en una zona históricamente habitada por comerciantes itinerantes, conocidos como los grañudos, cuya vida nómada perduró hasta bien entrado el siglo XX. Tal como recogía Alvárez Limeses en 1936 en su obra Provincia de Pontevedra, muchos de sus vecinos se dedicaban al comercio ambulante, llegando a recorrer toda Galicia, el norte de Portugal y partes del interior peninsular. Esa movilidad constante otorgaba gran valor a caminos y pasos como este, que facilitaban las rutas entre aldeas.

Junto al puente se conservan los restos de un molino harinero que aprovechaba el cauce del río para la molienda, añadiendo un valor etnográfico al enclave. Pese a su tamaño modesto, el puente de Eido González destaca por su singularidad y por el tipo de técnica constructiva que emplea: una sola piedra de grandes dimensiones que cruza el cauce sin artificios. Este ejemplo de arquitectura popular ha sobrevivido al abandono y al olvido, y hoy ofrece a quien lo visita una ventana al pasado en pleno corazón de la naturaleza gallega.

En lo más profundo de un valle de Galicia, entre caminos poco transitados y viejas rutas de arrieros, se esconde un paso que ha resistido siglos sin apenas alterarse. Su entorno, cubierto de vegetación autóctona, parece detenido en el tiempo, y la presencia de estructuras olvidadas revela la importancia que tuvo este rincón en épocas pasadas. Quienes lo descubren hoy se topan con una pieza de ingeniería primitiva que sigue en pie contra todo pronóstico.

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