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El mejor destino románico de Cataluña para hacer una escapada es este pueblo con una iglesia declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO
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CON SOLO 5 HABITANTES

El mejor destino románico de Cataluña para hacer una escapada es este pueblo con una iglesia declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO

Rodeado de casas de piedra y paisajes de alta montaña, este destino es perfecto para quienes buscan una escapada diferente, donde la historia y la naturaleza se entrelazan en un entorno inalterado por el tiempo

Foto: Este pueblo conserva un aire nostálgico, típico de las antiguas aldeas del valle, con sus callejones empedrados y las edificaciones románicas de la alta montaña. (Catalunya Turisme)
Este pueblo conserva un aire nostálgico, típico de las antiguas aldeas del valle, con sus callejones empedrados y las edificaciones románicas de la alta montaña. (Catalunya Turisme)

Rodeado por la imponente belleza del Vall de Boí, este rincón del Pirineo catalán se mantiene prácticamente inalterado por el paso del tiempo. Su reducido tamaño y la escasa población que lo habita lo convierten en un destino poco conocido, pero con un atractivo innegable para los amantes del arte románico y la naturaleza. Calles empedradas, casas de piedra con tejados de pizarra y una ubicación privilegiada lo convierten en un lugar único para una escapada cultural y de desconexión.

Cardet, una pequeña aldea perteneciente al municipio de la Vall de Boí, en la comarca de la Alta Ribagorça (Lleida), apenas cuenta con cinco habitantes, según los últimos registros oficiales. Sin embargo, su relevancia histórica y patrimonial lo sitúa como un referente del románico catalán.

Su joya más preciada es la iglesia de Santa María de Cardet, un templo construido entre los siglos XI y XII que forma parte del conjunto de iglesias románicas del Vall de Boí, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998. Lo que hace especial a esta iglesia, además de su antigüedad y su integración con el entorno montañoso, es su singular campanario. A diferencia del resto de iglesias románicas del valle, este presenta elementos barrocos debido a una restauración llevada a cabo entre los siglos XVII y XVIII. Además, su estructura aprovecha el desnivel natural del terreno, lo que permitió la construcción de una pequeña cripta en su interior.

Con vistas espectaculares del Vall de Boí

El pueblo, con solo tres hombres y dos mujeres como vecinos, conserva menos de una veintena de casas de piedra con tejados de pizarra, representativas de la arquitectura tradicional del Pirineo catalán. Entre ellas, destacan la Casa Llobetó y la Casa Armengol, ambas rodeadas de pajares y eras, elementos clave de la actividad ganadera que definió la economía local durante siglos.

Foto: Imagen del pueblo leridano de Bossòst, en el Vall d'Arán. (caminreiau.cat)

A pesar de su reducido tamaño, Cardet ofrece un entorno privilegiado para los visitantes. Situado a casi 1.200 metros de altitud, desde su mirador se pueden contemplar vistas espectaculares del valle y del embalse de Cardet, que recoge las aguas del río Noguera de Tor. Aunque no cuenta con restaurantes ni alojamientos, en localidades cercanas como Barruera se pueden encontrar opciones gastronómicas y de hospedaje.

Este enclave, además de su riqueza patrimonial, es un destino ideal para quienes buscan disfrutar de la naturaleza en estado puro. Durante el verano, es perfecto para la práctica de senderismo y deportes de montaña, mientras que en invierno su cercanía a estaciones de esquí lo convierte en un punto estratégico para los amantes de la nieve.

Cómo llegar en coche desde Barcelona

Para visitar esta joya del románico, la mejor opción es viajar en coche desde Barcelona. El trayecto dura aproximadamente 3 horas y 15 minutos y sigue la siguiente ruta: Tomar la autopista AP-2 o la autovía A-2 en dirección a Lleida. Antes de llegar a Lleida, desviarse hacia la carretera C-13 en dirección a Balaguer. Desde Balaguer, continuar por la C-13 hasta Tremp. Desde Tremp, tomar la C-1412b y luego la L-500, que conduce directamente hasta el Vall de Boí. Una vez en la zona, seguir las indicaciones hasta Cardet, que se encuentra a pocos minutos de Barruera.

Este pequeño pueblo, desconocido para muchos, es un auténtico tesoro para quienes buscan historia, paisajes espectaculares y la tranquilidad de un rincón prácticamente intacto por el paso del tiempo. Cardet no solo es una muestra del mejor románico catalán, sino también un refugio para desconectar y sumergirse en la esencia del Pirineo.

Rodeado por la imponente belleza del Vall de Boí, este rincón del Pirineo catalán se mantiene prácticamente inalterado por el paso del tiempo. Su reducido tamaño y la escasa población que lo habita lo convierten en un destino poco conocido, pero con un atractivo innegable para los amantes del arte románico y la naturaleza. Calles empedradas, casas de piedra con tejados de pizarra y una ubicación privilegiada lo convierten en un lugar único para una escapada cultural y de desconexión.

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