El encantador pueblo de Huesca donde vive el Ratoncito Pérez: un enclave privilegiado en el pirineo aragonés
La localidad de Cerler, perteneciente al municipio oscense de Benasque, es un destino ideal para realizar un viaje en familia en el que no falten la tranquilidad ni las emociones fuertes.
En la localidad de Cerler se encuentra una de las viviendas del famoso Ratoncito Pérez (Enjoy Zaragoza)
El otoño ya forma parte de nuestra rutina diaria desde hace unas cuantas semanas y, como no podía ser de otra manera, hemos dicho adiós a una disfrutable etapa estival. Con ello también se reducen el tiempo libre, las vacaciones y los viajes. Aunque estos últimos no se puedan realizar con la misma frecuencia, nunca es mal momento para una escapadita de fin de semana en la que desconectar de la cotidianeidad.
España es un país con una gran diversidad de lugares a los que asistir, por lo que podemos encontrar multitud de destinos ideales para este tipo de circunstancias. Uno de ellos es, sin duda, el municipio oscense de Benasque, ya que es un lugar perfecto para cualquier tipo de visitantes, ya sea para los que buscan la tranquilidad más absoluta como para los amantes de las emociones fuertes.
Estos últimos pueden encontrar un relevante atractivo en la estación de esquí y población de Cerler. Se trata de una pequeña localidad con una altura de 1.540 metros, resultando ser la más alta del Pirineo Aragonés. Además, también presenta un emblemático patrimonio artístico y natural muy valioso, lo que ha provocado que hasta el Ratoncito Pérez haya querido mudarse como un vecino más del lugar.
Para pequeños y mayores
La localidad de Cerler ha servido de hogar para múltiples individuos. Desde ministros hasta hidalgos, la ciudadanía de la ubicación ha sido muy variada a lo largo de su historia. Sin embargo, no se esperaba encontrar entre sus barrios la vivienda del roedor más famoso del país. Y es que en la calle de la Fuente se encuentra la casa del mismísimo Ratoncito Pérez.
Es por ello que muchos de los visitantes más pequeños aprovechan la ocasión para pasar por allí y dejar en su puerta regalos, cartas, dibujos… De esta forma, la ubicación está siempre repleta de presentes para que la pequeña criatura los consulte tras una dura jornada de recoger los dientes que se caen de todos los niños de España, los que por supuesto se pueden depositar en un buzón al lado de su hogar.
Además de la casa del famoso roedor, podemos encontrar otras maravillas para visitar en el lugar. Pese a que fue un enclave especialmente afectado durante la Guerra Civil, su casco histórico permanece prácticamente intacto, siendo una ubicación muy destacada por su piedra, forja, pizarra y madera. Algunos de los elementos que se destacan en este sentido es la iglesia de San Lorenzo, la Casa Santa María, la Casa Antondós y la Casa Beltrán. Por otro lado, no debemos olvidar la residencia del obispo de Tarazona en el sigloXV, Pedro de Cornel, y la ermita de San Pedro.
El otoño ya forma parte de nuestra rutina diaria desde hace unas cuantas semanas y, como no podía ser de otra manera, hemos dicho adiós a una disfrutable etapa estival. Con ello también se reducen el tiempo libre, las vacaciones y los viajes. Aunque estos últimos no se puedan realizar con la misma frecuencia, nunca es mal momento para una escapadita de fin de semana en la que desconectar de la cotidianeidad.