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Camino a la nada: Outback Way, la carretera más desértica y abandonada del mundo
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UN VIAJE A LAS ANTÍPODAS

Camino a la nada: Outback Way, la carretera más desértica y abandonada del mundo

Si estás planeando hacer un gran viaje inspirado en un entorno inhóspito que recorrer a lomos de tu automóvil, esta vía que recorre Australia de lado a lado es perfecta para ti

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Si más de una vez has soñado con vivir unas vacaciones de película, montado en un corcel de gasolina y acero, como un forajido de una película norteamericana de los 60, generalmente hayas pensado en un solo lugar: la Ruta 66 de Estados Unidos. Hemos mitificado esa iconografía del llanero solitario hasta el punto de condensarla en este enclave tan cinematográfico. Y ello nos ha hecho obviar otras carreteras desérticas, peligrosas, deshabitadas, en las que te mueres de frío en invierno y de calor en verano. Carreteras como la A-1104, que cruza el desierto de los Monegros entre Huesca y Zaragoza.

Pero si de verdad quieres irte lejos, a las mismas antípodas, y cruzar un océano infinito de arena y polvo, tal vez lo que estés imaginando sea algo parecido a la Outback Way, la vía de asfalto que cruza Australia con sus más de 2.700 kilómetros.

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Foto: iStock.

A juzgar por las imágenes que aparecen con una simple búsqueda en Google, sin duda representa a la perfección el mito de carretera abandonada 'de la mano de Dios' en la que perderse a uno mismo. Su origen es relativamente reciente. Su construcción llevó más de dieciséis años (de 1947 a 1963) y fue diseñada por el arquitecto Len Beadell, prometiendo ser una de las mayores infraestructuras de la época. A lo largo de su recorrido podemos encontrar pueblos indígenas, parques nacionales de lo más aislados y sí, kilómetros y kilómetros de arena, montes y roca.

Pueblos prácticamente deshabitados

El camino arranca en Laverton, una ciudad de interior localizada en la parte suroccidental de Australia, a nada menos que 12 horas en coche desde Perth, una de las ciudades más importantes del país. Su ubicación está en mitad del Gran Desierto de Victoria, lo que da pistas de su escasa población: 340 personas, según el censo de 2016. De entrada, Outback Way comienza en una de las localidades australianas más despobladas.

"Las leyendas dicen que los Hombres de Hielo aparecen en las noches de invierno para esparcir escarcha en la tierra como símbolo de su muerte"

"Las carreteras asfaltadas desaparecen bajo la arena roja mucho antes de llegar a las afueras del pueblo", describe Anthony Ham, periodista de la 'BBC', quien recientemente se desplazó hasta allí para hacer un reportaje. "Cuando sopla el viento, la arena se convierte en polvo y cubre la ciudad con un fino brillo cobrizo. Después de que el polvo se asienta, cuando cae la oscuridad, aparecen estrellas de lo más resplandecientes". Hasta hace no mucho esta ciudad de interior no existía, naciendo de la unión de los pueblos indígenas de Wongutha y Tjalkanti. Cuando llegaron los obreros para asfaltar y dar inicio a la construcción de la carretera, fue la primera vez que muchos aborígenes vieron en toda su vida una excavadora, como relata Ham.

El periodista admite que una gran parte de la carretera acaba siendo ocultada por el polvo, la tierra y la arena del desierto, por lo que si te decides finalmente por recorrerla, lo mejor será que lo hagas en un 4x4. Más de 305 kilómetros después comienza un nuevo territorio desértico, esta vez el Gibson, llamado así en honor de un explorador extraviado que intentó cruzarlo a camello en 1874. "En un entorno tan solitario, es muy fácil caer presa de los misterios y miedos de otra época", comenta.

Foto: Maloja Pass en Suiza. (iStock)

"Durante los días siguientes, el camino se desplegó hacia el corazón del desierto", comenta Ham. Su relato desprende la idea de un paraje de lo más remoto, no exento de espiritualidad, por su silencio y monotonía, por sus anocheceres impactantes que tiñen el cielo de colores anaranjados y violetas, y sobre todo por las infraestructuras precarias, y en muchos casos abandonadas, que están afincadas en los pueblos y regiones que atraviesa la carretera Outback Way. En la web de viajes 'Northern Territory' aparecen opciones de alojamientos en los distintos municipios, como Alice Springs (una de las ciudades más habitadas y turísticas del recorrido) o Warburton.

placeholder La infinidad de colores que se pueden encontrar en el suelo de los desiertos que atraviesa la Outback Way. (iStock)
La infinidad de colores que se pueden encontrar en el suelo de los desiertos que atraviesa la Outback Way. (iStock)

Uno de los pueblos que se citan en dicha guía es Uluru, destacando sus amaneceres y atardeceres, así como las montañas que bordean al pueblo de más de 500 metros de altura del Parque Nacional Kata Tjuta. "Las leyendas dicen que los Hombres de Hielo habitaban el monte Connor y aparecen en las noches de invierno para esparcir escarcha sobre la tierra como símbolo de su muerte", explica por su parte Ham.

El final del viaje

El camino llega a uno de los últimos pueblos, Boulia, donde los visitantes pueden hacer acopio de víveres y souvenirs, además de tomarse una refrescante cerveza a la sombra y aire acondicionado de alguno de sus muchos 'pubs'. Finalmente, la Outback Way termina en la ciudad de Winton, localizada en el estado de Queensland, donde la civilización emerge de nuevo con la vista de varios edificios altos en el horizonte.

Recientemente, el viceprimer ministro del gobierno australiano, Barnaby Joyce, se ha comprometido a financiar una importante obra de reformas en la carretera de Outback Way por un valor de 678 millones de dólares australianos (447 millones de euros) con el objetivo de despejar la grava acumulada y los tramos más precarios de dicha vía. Se espera que esta operación cree 2.197 puestos de trabajo en Australia Occidental, Queensland y el Territorio del Norte, como informa 'SBS News'.

Si más de una vez has soñado con vivir unas vacaciones de película, montado en un corcel de gasolina y acero, como un forajido de una película norteamericana de los 60, generalmente hayas pensado en un solo lugar: la Ruta 66 de Estados Unidos. Hemos mitificado esa iconografía del llanero solitario hasta el punto de condensarla en este enclave tan cinematográfico. Y ello nos ha hecho obviar otras carreteras desérticas, peligrosas, deshabitadas, en las que te mueres de frío en invierno y de calor en verano. Carreteras como la A-1104, que cruza el desierto de los Monegros entre Huesca y Zaragoza.

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