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Descubre las salas de cine más curiosas que se pueden visitar en el mundo
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Descubre las salas de cine más curiosas que se pueden visitar en el mundo

Algo muere en todos nosotros cuando cierran una sala de cine y, sin embargo, en la actualidad es más habitual de lo que nos gustaría

Foto: Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

"Hagas lo que hagas, ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño". El sabio consejo de vida que Alfredo le da a Totó, como si nos lo diese a todos los espectadores, ha pasado a la historia por mérito propio como una de las escenas más bellas de la historia del cine. Cuando los Lumière patentaban aquel invento que no creían, en realidad, que pudiera tener un gran futuro, estaban dotando a la humanidad sin saberlo de una de las armas más poderosas de todos los tiempos. El séptimo arte emociona, impresiona, enerva e incluso puede servir como propaganda.

En las salas de cine los niños sueñan, corren las leyendas sobre gente que sale despavorida al ver un tren aproximándose y los amantes aprovechan la oscuridad para conocerse mejor. Algo muere en todos nosotros cuando cierran una sala de cine y, sin embargo, en la actualidad es más habitual de lo que nos gustaría. Especialmente con la pandemia y con el auge de las plataformas como Netflix o HBO, las salas de cine no pasan su mejor momento (en 2020 con la situación excepcional cayeron más de un 72%). No hay que olvidar que algunas de las películas nominadas a los Óscar este año 2022 ni siquiera han pasado por una sala de cine.

Pero, hasta que cierren la última sala del mundo, la resistencia todavía sigue en pie. Y en honor a todas ellas hoy hacemos un recorrido por algunas de las más curiosas del mundo.

Sala Equis (Madrid)

En los últimos tiempos se ha revalorizado, y su situación céntrica en la capital es sin duda privilegiada. En otro tiempo fue una sala de cine porno, pero hoy en día se trata de un curioso bar donde además puedes ver algunos estrenos. Se divide en cuatro zonas: la Terraza (en la entrada, en realidad es un amplio pasillo que simula un callejón), el Ambigú (zona de encuentro y debate), la Sala Plaza (decorada con luces y vegetación y con una gran pantalla de proyección, donde puedes comer o simplemente tomarte una cerveza, sentado en una hamaca o un banco) y la Sala Cine.

En Madrid hay bastantes cines interesantes, desde la famosa Filmoteca a la cineteca que podemos encontrar en Matadero, pero es verdad que la Sala Equis tiene un encanto especial quizá por ello de haber podido reformar un cine que se encontraba extinto. Toda una hazaña en los tiempos que corren.

The Castro Theatre (San Francisco)

La gracia del teatro más famoso del popular barrio de Castro, en San Francisco, es justamente esa magia que desprende a cine clásico y brumoso, de estrella del Hollywood antiguo. Aunque originalmente abrió en 1910, fue remodelado, así que podríamos decir que data de la década de los 20 y es, por tanto, de los pocos cines norteamericanos de esa época que sigue en pie.

placeholder Castro. (iStock)
Castro. (iStock)

Lo levantaron los hermanos Nasser, los cuales poseían otras salas de cine en la ciudad. Hoy en día celebra muchos festivales, bastantes de ellos con perspectiva LGTBIQ dada la zona.

El onírico cine flotante de Tailandia

Probablemente, el cine más sorprendente de la lista que, desgraciadamente, tuvo una vida un poco efímera. El cine del archipiélago fue diseñado por el arquitecto alemán Ole Scheeren para un festival de cine en la isla de Kudu Del 9 al 12 de marzo de 2012, unos cuantos afortunados pudieron ver películas de una manera diferente: se les trasladaba en barco y se acomodaban en medio del mar, rodeados por un paisaje increíble. Quizá no prestaron mucha atención a la pantalla.

"Cine del archipiélago", explicó el propio Scheeren. "Una pantalla, anidada en algún lugar entre las rocas. Y el público… flotando". Al final del festival, desgraciadamente, el cine fue desmontado, pero queda el recuerdo.

La sala más antigua: el Eden-Théâtre (Marsella)

Quizá no sea el más bonito o impresionante, pero puede presumir de ser el más antiguo. Así lo atestigua el Guiness de los Récords. Al parecer, esta sala fue inaugurada el 15 de junio de 1889 (seis años antes de que llegara el cinematógrafo de los hermanos Lumière). De hecho, el dueño de la sala (Raoul Gallaud) habría sido amigo del padre de los inventores del cine.

Al comienzo acogía obras de teatro o eventos deportivos de boxeo, pero más tarde comenzaría a proyectar películas, y hasta ahora, pues cerró en 1995, pero volvió a abrir sus puertas en 2013, otro extraño caso de cines que, en lugar de cerrar, resucitan.

Hot Tub Cinema y The Castle Cinema (Reino Unido)

Los más puristas lo odiarán. Si eres de los que no puede aguantar ni a la persona de al lado comiendo palomitas, mejor no te acerques. En cambio, si entre tus ambiciones se encuentran la piscina y el cine, aquí puedes combinarlos. Consiste, básicamente, en ver una película metido en una bañera de hidromasaje, y aunque la primera proyección fue en 2012, en la actualidad hay varias salas en distintas zonas de Reino Unido (Manchester, Bristol...) e incluso en Ibiza.

Y, mientras el Hot Tub Cinema hiberna debido al frío, The Castle Cinema en Londres tiene un toque vintage para que sientas que estás protagonizando 'El expreso de Shánghai'. La decoración del bar celebra el apogeo del cine con terciopelo y lámparas de barro. Tampoco parece mal plan.

TGV Cinemas (Malasia)

Otra aberración para los puristas del cine. En Malasia puedes elegir entre diferentes tipos de salas de cine, y sin duda las más curiosas son las llamadas salas Beanie, en las cuales en lugar de asientos de los de toda la vida hay una especie de híbrido entre el sofá y la cama en el que caben hasta tres personas.

El problema es que su aparentemente excesiva comodidad puede llevar a que te quedes dormido y no disfrutes de la película, pero por lo menos son originales. Están pensados especialmente para las parejas.

Cine de chef (Corea del Sur)

El cine puede convertirse en una auténtica experiencia sibarita, o por lo menos eso pensaron en Seúl cuando concibieron el curioso cine de Chef. Solo pueden acudir unas 30 personas aproximadas por una cuestión de espacio, pero no se arrepentirán pues se encontrarán rodeadas del mayor lujo posible, con una cena preparada por prestigiosos chefs e incluso azafatas personales. No sabemos qué pensarían los protagonistas de 'Cinema Paradiso', pero la experiencia, por lo menos, es curiosa.

"Hagas lo que hagas, ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño". El sabio consejo de vida que Alfredo le da a Totó, como si nos lo diese a todos los espectadores, ha pasado a la historia por mérito propio como una de las escenas más bellas de la historia del cine. Cuando los Lumière patentaban aquel invento que no creían, en realidad, que pudiera tener un gran futuro, estaban dotando a la humanidad sin saberlo de una de las armas más poderosas de todos los tiempos. El séptimo arte emociona, impresiona, enerva e incluso puede servir como propaganda.

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