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La historia de la Ruta de la Grasa: uno de los senderos más largos del mundo
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La historia de la Ruta de la Grasa: uno de los senderos más largos del mundo

Se trata de un camino que marcó la identidad de los pueblos de las Primeras Naciones, cuyo bien más preciado de intercambio era el aceite de un pez autóctono canadiense

Foto: El valle de Bella Coola, zona en la que empieza el sendero. (iStock)
El valle de Bella Coola, zona en la que empieza el sendero. (iStock)

Si ya estás mirando cuándo es el siguiente puente para hacer una nueva ruta de senderismo, tal vez te guste saber que hay una muy lejana repleta de historia, llamada (peculiarmente) Alexander MacKenzie Heritage Trail o, más conocida en español como Ruta de la Grasa. Encontrada entre Quesnel y Bella Coola, dos ciudades de la Columbia Británica, al oeste de Canadá, se trata de una ruta a pie de casi 500 kilómetros trazada por las tribus indígenas originarias desde el siglo XVIII para transportar el aceite del pez eulachon (conocido aquí en España como abadejo, de aspecto similar al bacalao).

El sendero nace en un fiordo entre dos glaciares de la localidad de Bella Coola, un paraje sin igual debido a la frondosidad de sus bosques septentrionales. Más tarde, sube por el este atravesando cadenas montañosas hasta llegar a Quesnel, ciudad localizada en el corazón de la Columbia Británica. A lo largo de los siglos, se ha utilizado para transportar materiales preciosos, pieles, alimento y obsidiana, además del mencionado aceite de abadejo, por el que se le dio el sobrenombre de Grease Trail (de ahí que sea conocida en español como "Ruta de la Grasa").

Muchos de estos senderos quedan olvidados; o, como mucho, forman parte de carreteras comarcales de escaso tráfico

Durante miles de años, comerciantes de las Primeras Naciones, siguieron las Rutas de la Grasa, las cuales podían surcar fácilmente mesetas, cordilleras y montañas hasta el interior occidental, con pesadas cajas de valiosa grasa 'Oolichan', amarradas con sogas de cedro, sujetas con cintas a la cabeza", describe la historiadora Mirjam Hirch en su libro 'Trading across time and space' (2003) para presentar el sendero. De este pescado similar al bacalao, los indígenas aprovechaban absolutamente todo, tanto su carne como la grasa, que luego dejaban madurar para utilizar como condimento, mantequilla o aceite.

¿En continua desaparición?

A pesar de ser una de las más famosas, no es la única senda por la que caminaban los senderos y primeros colonos del ancho Canadá. La mayoría de ellas han desaparecido, sobreviviendo solamente algunos tramos al paso del tiempo y la vasta naturaleza que las rodea. Y, por supuesto, a la explotación agraria, pues no deja de ser una tierra muy fértil.

Foto: Fuente: iStock.

De algún modo, la historia de la ruta está conectada a los materiales que se intercambiaban según el año y la época. Así lo explica Diane Selkirk, periodista de la 'BBC', quien ha viajado hasta allí y escrito un interesante artículo en el que recoge parte de su tradición milenaria. "Primero vinieron los comerciantes de pieles, que empezaron a viajar desde el norte del estado hasta el río Columbia", explica. "Después, vino la fiebre del oro, con muchos buscadores que siguieron estos caminos trazados apostados al río. Más tarde, muchas de esas rutas que significaban el camino de acceso más rápido a través de mesetas, tierras altas y montañas, fueron reemplazadas por líneas de ferrocarril que llevaban a los colonos al oeste, hasta que la Columbia Británica se uniera al estado canadiense en 1871".

Ahora, en el presente, muchos de estos senderos quedan olvidados; o, como mucho, forman parte de carreteras comarcales de escaso tráfico. Aunque ahora los caminos naturales los usemos para ir de un sitio a otro o para airearnos en nuestros momentos de ocio, antes formaban una parte muy importante de la identidad de los pueblos debido al gran tiempo empleado en recorrerlos y al intercambio de preciados bienes que en ellos se producían.

placeholder Montañas de Bella Coola, donde empieza el camino. (iStock)
Montañas de Bella Coola, donde empieza el camino. (iStock)

Anteriormente llamado simplemente Nuxalk-Carrier, en honor a las Naciones Originarias de Canadá formadas por aborígenes, amerindios, indígenas o simplemente nativos canadienses, fue rebautizado con el nombre de Alexander Mackenzie Heritage Trail en 1895 en honor al célebre explorador portugués más famoso de todo América del Norte. No obstante, y pese a que gran parte del camino ha sido olvidado o ha desaparecido, en 2011 los descendientes de las seis Primeras Naciones (Nuxalk, Ulkatcho, Lhoosk'uz Dene, Lhtako Dene, Nazko y Lheidli T'enneh) formaron un Consejo para preservar la Ruta y buscar fondos para su mantenimiento y protección.

"Mientras continuaba el sendero, retrocedí hacia un valle en lo profundo de un bosque", concluye Selkirk. "Allí era más posible imaginar la Ruta de la Grasa serpenteando a través de bosques, ríos y altas mesetas con los colores del arco iris, tal y como se había hecho durante milenios. Cuando seguía el camino que en su día hicieron los comerciantes, viajeros y primeros colonos de Canadá, supe que este antiguo sendero tenía cicatrices", en honor a lo poco que queda de la ruta originaria. A pesar de esto, si algún día tienes la oportunidad de viajar a esta zona tan remota, es posible que todavía puedas oír (o al menos intuir) el ruido de esas tribus originarias transportando el aceite de abadejo, cuyo eco seguramente haya quedado fijado en las paredes de las cordilleras que lo bordean.

Si ya estás mirando cuándo es el siguiente puente para hacer una nueva ruta de senderismo, tal vez te guste saber que hay una muy lejana repleta de historia, llamada (peculiarmente) Alexander MacKenzie Heritage Trail o, más conocida en español como Ruta de la Grasa. Encontrada entre Quesnel y Bella Coola, dos ciudades de la Columbia Británica, al oeste de Canadá, se trata de una ruta a pie de casi 500 kilómetros trazada por las tribus indígenas originarias desde el siglo XVIII para transportar el aceite del pez eulachon (conocido aquí en España como abadejo, de aspecto similar al bacalao).

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