La iglesia de los 9 fantasmas en un pueblo perdido checo que atrae a miles de turistas
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DECÍAN QUE ESTABA EMBRUJADA

La iglesia de los 9 fantasmas en un pueblo perdido checo que atrae a miles de turistas

Lukovà se ha convertido en un destino turístico en pleno corazón de la República Checa gracias a la obra de un estudiante de Bellas Artes

placeholder Foto: San Jorge, conocida como la Iglesia de los 9 fantasmas (YouTube)
San Jorge, conocida como la Iglesia de los 9 fantasmas (YouTube)

Luková es una pequeña localidad de la República Checa que apenas cuenta con 700 habitantes. Se encuentra a unos 200 kilómetros al este de la capital, Praga, y es una de esas poblaciones rurales del centro de Europa por la que no parece pasar el tiempo. Sus vecinos vivían de la agricultura y la ganadería en una apacible tranquilidad. Hasta hace casi diez años.

En el año 2012, un profesor de Bellas Artes de la Universidad de Bohemia Occidental pidió a sus alumnos que buscaran un lugar abandonado donde pudieran diseñar e instalar una obra de arte. Jakub Hadrava, un alumno de tercero, descubrió la Iglesia de San Jorge de Luková, que llevaba abandonada desde 1968, y la propuso para el proyecto. A partir de ahí, todo fue rodado.

Esa iglesia se construyó a mediados del siglo XIV y ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de la historia. Sin embargo, llevaba cerrada y abandonada desde 1968. Aquel año, el techo se derrumbó durante un funeral, hiriendo a varias personas. Los vecinos no volvieron a poner sus pies en ese recinto, ya que aseguraban que estaba embrujada. Hasta ahora.

Segunda oportunidad a un pueblo

El profesor de Jakub Hadrava dio el visto bueno al emplazamiento y, tras hablar con el encargado de cuidar el lugar, Petr Koukl, se decidió que San Jorge sería el lugar elegido. El proyecto del estudiante era realmente osado: pretendía instalar nueve figuras de fantasmas a tamaño real que permanecieran sentadas en los bancos de la iglesia.

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Tal y como publica Clarín, el objetivo era homenajear a los ciudadanos alemanes que rezaban en esa iglesia y que fueron expulsados tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Para lograr las figuras utilizó a sus propios compañeros de clase, con quien hizo los moldes en yeso, cubiertos de unas telas blancas que llaman poderosamente la atención.

Cuando Hadrava terminó la obra, el aspecto de la iglesia era realmente fantasmal. Tanto que comenzó a atraer la atención de los fieles de los pueblos de alrededor y, cuando se corrió la voz, comenzaron a llegar turistas de todo el país y también extranjeros, que querían ver en primera persona a los fantasmas de Lukovà.

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Fuente: iStock

El éxito llevó a que la Iglesia Católica decidiera reanudar las celebraciones litúrgicas en San Jorge, que fue reacondicionada. Hoy se celebran misas a las que acuden decenas de personas y han conseguido que Lukovà también comience a vivir del turismo. Eso sí, siguen conociendo a San Jorge como "la iglesia de los nueve fantasmas", a pesar de que en los últimos años Jakub Hadrava ha ampliado la obra original, colocando hasta una treintena de fantasmas en los bancos.

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