Siete pueblos de España con cielos nocturnos protegidos para ver las perseidas 2021
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Siete pueblos de España con cielos nocturnos protegidos para ver las perseidas 2021

Más allá de las islas Canarias, un entorno protegido por ley desde hace décadas, hay lugares poco industrializados que por su oscuridad han podido certificar la calidad de sus cielos para ver las estrellas fugaces

Foto: Los meteoros de las perseidas, vistos desde el pueblo de La Almadraba de Monteleva, en Almería. (iStock)
Los meteoros de las perseidas, vistos desde el pueblo de La Almadraba de Monteleva, en Almería. (iStock)

Cada vez que se acerca el máximo de las perseidas, la lluvia de estrellas más especial del año por coincidir con la época estival y por tratarse de los meteoros más brillantes, los aficionados a la observación de los fenómenos astronómicos buscan un lugar oscuro para poder disfrutar del espectáculo de las lágrimas de San Lorenzo, que empezarán a verse en su máximo apogeo esta madrugada del 11 al 12 de agosto, pero se verán, aún mejor si cabe, durante la noche del jueves, día 12, al 13 de agosto. "En Madrid se verán pocas, pero en un sitio de cielo oscuro va a haber un montón, se podrá ver hasta la Vía Láctea que se ve muy bien en verano y cruza el cielo de norte a sur", explica el astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, a la hora de preguntarle sobre sitios de la península y las islas que, por su oscuridad, destaquen para ver lluvias de meteoros como esta.

En esa valoración coincide Miquel Serra-Ricart, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y administrador del Observatorio del Teide: "No será lo mismo situarse a 15 o 20 kilómetros de Madrid, donde probablemente no vamos a ver nada, que estar situados en la sierra madrileña e incluso más lejos, en Extremadura, alejado completamente de cualquier foco de luz". Así pues, la clave está en encontrar un lugar donde haya "mucha oscuridad y no haya contaminación lumínica", por lo que las grandes capitales del país quedan descartadas si se persigue observar en su máximo lustre las estrellas fugaces.

Foto: Foto de archivo (iStock)

Son estos lugares oscuros, al "no estar industrializados y no tener una gran iluminación", los que se han beneficiado en los últimos años del llamado turismo astronómico o 'astroturismo', una modalidad de turismo activo con carácter "sostenible y responsable que combina la observación del cielo nocturno, la divulgación y actividades de ocio relacionadas con la astronomía", de acuerdo con la definición que recoge en su sitio web la Fundación Starlight, una entidad apoyada por el Instituto de Astrofísica de Canarias que certifica la calidad del cielo de ciertos lugares si superan requisitos ambientales, técnicos o de alumbrado, entre otros, y distingue localidades de la geografía española otorgando distintos certificados.

Más allá de la Reserva Mundial de la Biosfera de la isla de la Palma, en el archipiélago canario, donde el astroturismo es desde hace años un nuevo modelo de negocio que se incluye en los planes de sostenibilidad turística del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para poner a este territorio de las islas Canarias en el mapa internacional de la observación del cielo nocturno, para la Fundación Starlight este tipo de actividades se han convertido asimismo en "un recurso para potenciar territorios con menos posibilidades y que ven en el turismo de estrellas una excelente oportunidad de incrementar visitantes de calidad".

El turismo "especial" que ya hacen los aficionados, de acuerdo con lo que explica Mario Tafalla, se está convirtiendo cada vez más en un "atractivo turístico", que combina el turismo rural de las casas de campo y el aprovechar el cielo, ahora que existe un concepto de reserva natural para la observación de estrellas fugaces y fenómenos astronómicos similar a aquellos destinados a ver fauna y flora. "No son cielos perfectos de observatorio, sitios especialmente oscuros, pero cumplen ciertas condiciones y son lugares en los que hay un cielo auténticamente especial y que claramente merece la pena ir a verlo", recalca el astrónomo del OAN respecto de aquellos sitios de España que hayan podido obtener certificaciones de asociaciones como, por ejemplo, la Asociación Internacional del Cielo Oscuro.

placeholder Vista de las Perseidas sobrevolando una casa rural. (iStock)
Vista de las Perseidas sobrevolando una casa rural. (iStock)

"Ahora mismo hay una presión social por proteger estos sitios porque tienen mucho valor, hay pocos lugares con buen cielo", agrega, a la par que destaca que es "una espada de doble filo" por la parte de negocio que hay, pero, por otra parte, se trata de "proteger un bien cada vez más escaso y que interesa a un número de personas cada vez mayor". Al atractivo que ya tienen 'per se' lugares en los que se ubican observatorios o las islas Canarias, un entorno más protegido desde hace décadas, se suman zonas de la península "menos desarrolladas" que se promueven como lugares para el turismo astronómico por favorecer, a través de normativa o iniciativas, la preservación de su cielo oscuro.

Tal y como explica Miquel Serra-Ricart, que incide en el hecho de que si se compara la península "no hay ningún lugar mejor que otro, simplemente se precisa que el lugar sea lo más oscuro posible y que tengamos los horizontes despejados", comunidades como Extremadura, Cataluña, Andalucía o Galicia son buenos lugares para mirar hacia el cielo por estar adoptando leyes que protegen el firmamento. "No me gusta hablar de lugares donde Dios ha puesto ahí los cielos", dice el administrador del Observatorio del Teide. "Al final el ver o no el cielo depende de lo respetuosos que seamos los humanos. Luego hay otra condición adicional que pasaría por no tener cielos nublados y en ese sentido yo diría que las comunidades de Extremadura y Andalucía, en el sur de España, tienen más cielos despejados. Por tanto, son lugares en los que la probabilidad de ver las estrellas es mayor", aclara también.

Dada esta coyuntura, "en los últimos años, varios lugares de España reconocidos por la Unesco han sido calificados por la Fundación Starlight como destinos turísticos. Es el caso de la Reserva Mundial de la Biosfera de la Palma, La Rioja, Fuerteventura, Sierra Morena, Gran Canaria, Monfragüe o la zona del Alto Turia", explican varias entidades internacionales en un informe sobre cielos oscuros para la ciencia y la sociedad que se preparó en 2020 con motivo de la organización de una conferencia sobre el tema.

Con la vista puesta en el cielo para ver las perseidas, aquí una selección de siete pueblos de España que, entre muchos otros, cuentan con un cielo oscuro óptimo para la observación de fenómenos astronómicos.

Garafía (La Palma, islas Canarias)

La isla de la Palma, reconocida por la Unesco como Reserva Mundial de la Biosfera desde 2002, es un sitio único en la geografía española y pionero en promover de forma activa el astroturismo como modelo de negocio de interés turístico a nivel nacional e internacional. "Yo recuerdo estar en Canarias en un hotel en el que tenían un telescopio. Es uno de los atractivos cuando vas a un sitio similar. Durante el día estás viendo cosas y por la noche a lo mejor quieres ver algo si tienes un buen cielo, así se aumenta la experiencia de salir de la rutina", recuerda Tafalla al ser preguntado por el archipiélago.

Para Serra-Ricart, aunque considera que hay muchos lugares en el país en los que poder disfrutar de espectáculos como los de las perseidas, las islas Canarias constituyen "el mejor lugar de España para ver el cielo. Tenemos aquí dos grandes observatorios, el del Roque de los Muchachos en la isla de la Palma y el Observatorio del Teide en la isla de Tenerife y, sin dudarlo, el mejor lugar es el del Roque de los Muchachos", sostiene el astrónomo.

"Tiene muchos motivos, pero entre uno de ellos está su altísima oscuridad gracias a una ley que protege los cielos de La Palma", explica, en relación con el Real Decreto 243/1992 sobre protección de la calidad astronómica de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. A 15 kilómetros del Roque de los Muchachos, el punto más alto de la isla que se encuentra a 2.400 metros sobre el nivel del mar, por encima del llamado 'mar de nubes' y donde existe una atmósfera "limpia, sin turbulencias, y estabilizada por el océano", según resalta la página de turismo de la Palma, se encuentra el pueblo de Garafía, "municipio de las estrellas y de la naturaleza exuberante", de acuerdo con lo que se indica en el sitio web del ayuntamiento.

Con 14 barrios y una "gran densidad" de espacios naturales protegidos, esta localidad despunta como un paraje único de España por su protección medioambiental y se desmarca como una parada a reseñar para la observación de fenómenos astronómicos como las perseidas, al poder aprovechar la altura de la geografía y la red de miradores del municipio en las montañas para ver el cielo oscuro, además de poder beneficiarse de su cercanía al Roque de los Muchachos. La Palma fue la primera reserva del mundo que destacó la Fundación Starlight, por ser "un espacio natural protegido en donde se establece un compromiso por la defensa de la calidad del cielo nocturno y el acceso a la luz de las estrellas", y considera un derecho "inalienable" de la humanidad el poder contar con un cielo nocturno no contaminado para observar el firmamento.

Albanyà (Girona, Cataluña)

En Cataluña, que también cuenta con una legislación normativa a nivel autonómico para proteger el medio nocturno de la contaminación lumínica, se puede destacar, entre muchos otros municipios, el de Albanyà, que se encuentra ubicado en el extremo noroeste de la comarca del Alto Ampurdán, en tierras pirenaicas de Girona. Se trata de una localidad reconocida en el programa de lugares oscuros de la Asociación Internacional del Cielo Oscuro, que alienta a "comunidades, parques y áreas protegidas" a 'blindar' sus sitios oscuros con "un sólido apoyo de la comunidad local" para la protección del firmamento, tal y como detalla el organismo en su sitio web.

Esta entidad sin ánimo de lucro fundada en 1988 reconoció en junio de 2017 este término municipal con una altitud de más de 250 metros como el primer parque internacional del cielo oscuro de España, donde se encuentra además el observatorio del Bassegoda Park. También cuenta con la certificación de Starlight desde el año 2015.

El Castillo de las Guardas (Sevilla, Andalucía)

En la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas, la Asociación Astronómica de España posee un observatorio desde 1995, por lo que este pueblo también es más allá de la zona del observatorio un lugar especial para observar las estrellas fugaces por su suma oscuridad y por ser reconocido asimismo como una reserva para el turismo astronómico. Además, el pueblo, compuesto por un total de 10 aldeas, acoge "numerosos restos de culturas prehistóricas" que se asentaron por este territorio durante el Neolítico y la Edad del Bronce, en sintonía con lo que explican en la página del ayuntamiento.

A su vez, en la comarca de la Sierra Norte, franja por la que discurre Sierra Morena, también sobresale como otra localidad de referencia el pueblo de Almadén de la Plata, donde hay otro observatorio astronómico, considerado "el mayor centro de divulgación astronómica de España", según lo que afirma el consistorio, y que fue construido en 2007 en el Mirador de la Traviesa.

Bacares (Almería, Andalucía)

El Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto, emplazado en la Sierra de los Filabres, al norte de la provincia de Almería, también ha dado la oportunidad a pueblos de la zona de tener un atractivo turístico que atraiga a visitantes a estas localidades andaluzas. A 18 kilómetros del observatorio, que se sitúa en una meseta de 2.168 metros de altura, se encuentra Bacares, un pueblo de apenas 301 habitantes en la actualidad que junto a pueblos cercanos como Serón o Gérgal se ha convertido en un enclave ideal para disfrutar de un buen cielo oscuro.

El hecho de que este pueblo ofrezca panorámicas de excepción a sus visitantes se debe a que está "abrigado" por tres grandes cumbres que sobrepasan los 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Además, la localidad cuenta con varias cuevas naturales para hacer espeleología.

placeholder Cielo estrellado desde el observatorio de Calar Alto. (Unsplash)
Cielo estrellado desde el observatorio de Calar Alto. (Unsplash)

Culla (Castellón, Comunidad Valenciana)

Perteneciente a la comarca del Alto Maestrazgo de la Comunidad Valenciana, el pueblo valenciano de Culla se integra también en la estrategia que impulsa el Ejecutivo de la Generalitat Valenciana para fomentar el astroturismo en distintas zonas, entre las que también se engloba la comarca de Los Puertos de Morella y el parque natural del Desierto de las Palmas, todos ellos ubicados en Castellón. El atractivo que ofrece Culla se debe al propio observatorio astronómico turístico, el Astromaestrat, que se encuentra a poco más de un kilómetro del municipio, en el paraje de San Cristóbal.

De acuerdo con lo que promociona la Generalitat Valenciana, este observatorio se ha convertido en "un lugar privilegiado" para disfrutar de fenómenos astronómicos por la poca contaminación lumínica de la zona y sus más de 1.000 metros de altitud. Además, el casco antiguo de Culla es bien de interés cultural.

Muras (Lugo, Galicia)

A pesar de que Galicia es una comunidad que no cuenta, 'a priori', con tantos cielos despejados como pueden tener otras regiones de la península, este municipio de Lugo con yacimientos de finales del Paleolítico Superior es desde diciembre de 2020 un destino turístico de observación para la Fundación Starlight por su cielo oscuro de calidad. Tal y como explican desde el ayuntamiento, trabajan desde 2018 para utilizar la astronomía como "una herramienta de turismo sostenible y respetuosa con el medioambiente".

Rodeado por un espacio natural protegido, la Sierra del Gistral, Muras "solo depende del tiempo", en sintonía con lo que destacan, por lo que, "cuando nuestro cielo está despejado, el espectáculo está garantizado".

Lerín (Navarra)

Uno de los últimos enclaves que se ha unido como pueblo certificado por su cielo oscuro es Lerín, situado en la comarca de La Ribera del Alto Ebro. Desde el mes de abril de este año, cuenta con dicha certificación para avalar el cielo nocturno de esta localidad que se encuentra a 55 kilómetros de Pamplona. La villa organiza cada año un proyecto de astroturismo y cultura científica, bautizado con el nombre de Lerín Tierra Estrella, para observar el firmamento. Este año ha coincidido con los últimos días de julio, aunque ha tenido que celebrarse únicamente de forma virtual.

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