Gastronomía, relax y paisajes únicos

Paradores para regalar esta Navidad: ocho destinos que te comerás con los ojos

Los primeros meses del año suelen ser tranquilos en el ámbito del turismo, lo que los convierte en una ocasional ideal para escapar de la ciudad y empezar 2020 con buen pie

Foto: Comedor del Parador de Santiago de Compostela
Comedor del Parador de Santiago de Compostela

Las últimas semanas del año acostumbran a ser intensas: cerrar resultados en lo laboral y reencuentros familiares y celebraciones que dejan poco lugar para el descanso y el relax después de doce largos meses. Por ello, pensar en comenzar el nuevo ejercicio con las pilas cargadas es un plan al que pocas personas pueden resistirse. Una experiencia que, disfrutada en pareja, todavía sabe mucho mejor y que puede convertirse en un buen regalo para esta Navidad.

Los meses de enero y febrero son, tradicionalmente, poco llamativos para el turismo de masas. Pero ofrecen la calma y el sosiego que muchas personas buscan después de un cierre frenético de año. Enero, todavía con la digestión de los polvorones dando los últimos coletazos, se antoja como un mes ideal para alejarse del ruido urbano. Febrero, todavía con el calor a unos cuantos meses vista, cuenta con el atractivo de celebrar San Valentín.

Ambos meses presentan ocasiones únicas para escapar un fin de semana a entornos únicos de nuestra geografía, ya sea por sus paisajes, por su gastronomía o para recargar las pilas. Una buena opción que aglutina estas tres ideas es Paradores, lugares para el descanso afincados en edificios históricos. Castillos, palacios o antiguos monasterios han sido reconvertidos para ofrecer todas las comodidades que necesita el viajero sin perder un ápice de la historia que les representa. Te damos algunas ideas para empezar el año con buen pie, viajando.

Relax cerca de Segovia

Situado en un marco incomparable, en la Casa de los Infantes que Carlos III mandó construir en el siglo XVIII para dar alojamiento a los infantes Gabriel y Antonio, este Parador puede presumir de encontrarse en un enclave céntrico pero, a la vez, alejado del mundanal ruido. A poco menos de una hora de Madrid y a tan solo once kilómetros de Segovia, el parador de La Granja cuenta con un spa para hacer de esta visita una oportunidad ideal para poner el contador a cero gracias a sus duchas de sensaciones, la sauna o el pediluvio. Incluso se puede apostar por el deporte gracias a las pistas cubiertas de pádel, dar un paseo por la sierra madrileña o acercarse hasta Segovia a degustar un cochinillo en una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.

El Parador de La Granja se encuentra a escasos kilómetros de Segovia.
El Parador de La Granja se encuentra a escasos kilómetros de Segovia.

Lorca: viaje a través del tiempo

Si tu apuesta es por el descanso pero prefieres hacerlo en un clima más cálido, el parador de Lorca te ofrece una mezcla de cultura, tradición e historia en el que además podrás tomarte tu tiempo para olvidar las obligaciones y entregarte al cuidado personal. Jardines de burbujas, cascada, jacuzzi, caldarium, duchas de sensaciones o ducha nebulizante son algunas de las instalaciones que encontrarás en este recinto, construido en el Castillo de Lorca y donde podrás visitar el yacimiento arqueológico que se encuentra bajo el hotel. La sinagoga del siglo XV, el aljibe islámico, la muralla almohade o la alcazaba del castillo, también conocida como Fortaleza del Sol, son algunas de las experiencias culturales que ofrece este espacio.

Jardines de burbujas, cascadas o jacuzzis te esperan en el Parador de Lorca.
Jardines de burbujas, cascadas o jacuzzis te esperan en el Parador de Lorca.

Vielha: naturaleza y nieve

Situado en un enclave único, en pleno Pirineo, el Valle de Arán ofrece una experiencia en la que los paisajes y la nieve son los grandes protagonistas. El parador de Vielha está en lo alto de un cerro a la entrada de la capital de esta comarca catalana desde el que se puede contemplar la belleza de la ciudad. Además de las panorámicas de los Pirineos que ofrece el hotel, también se puede disfrutar de un tranquilo paseo por los jardines que rodean al comedor circular. Cristos románicos del siglo XII así como palacios del XVII convertidos en museo aportan el punto cultural a la visita. Y si esto no fuera suficiente, la estación de Baqueira-Beret se encuentra a escasos kilómetros.

El spa del Parador de Vielha cuenta con unas vistas privilegiadas.
El spa del Parador de Vielha cuenta con unas vistas privilegiadas.

Baiona: elegancia a los pies del Atlántico

Al sur de las Rías Baixas y con las Islas Cíes a escasos metros, el parador de Baiona puede presumir de unas vistas inimitables. Acantilados, playas, dunas y atardeceres como pocos pueden verse en nuestro país se dan la mano en este acogedor Parador situado en la península de Monterreal. Una espectacular escalera de piedra recibe a los huéspedes al llegar a un espacio que desprende elegancia por todos sus rincones y en los que es obligatorio pasear por sus jardines amurallados o tomar algo frente al mar. La mejor manera de completar esta oferta es degustar las mejores especialidades locales de marisco y pescado en su restaurante, con vista al mar. Nuestra recomendación para hacer todavía más especial la escapada es darse un homenaje con la habitación única, una estancia con cinco ventanales que miran a poniente y en los que se puede contemplar tanto el monte donde se ubica la Virgen de la Roca como las inmediaciones del Cabo Silleiro, mientras los últimos rayos de sol bañan las paredes.

El restaurante del Parador de Baiona permite disfrutar de vistas al mar.
El restaurante del Parador de Baiona permite disfrutar de vistas al mar.

Santiago: descanso para los peregrinos

Pocos Paradores tienen una situación más privilegiada que el de Santiago. En pleno casco histórico de la capital gallega, donde comparte espacio con la catedral y el palacio consistorial de la Plaza do Obradoiro, el Hostal dos Reis Católicos es una pieza única y exclusiva que puedes apreciar junto a una de las catedrales más visitadas del mundo. El Parador nació como Hospital Real en 1499 y su función original era dar cobijo a los peregrinos que finalizaban el camino de Santiago. Considerado el hotel más antiguo del mundo, sus cuatro claustros así como sus elegantes estancias, te trasladarán a otra época —una en la que la vida se vivía con calma— gracias también a las carnes y pescados cocinados a la gallega que podrás degustar en su comedor.

El Parador de Santiago se encuentra en una ubicación única.
El Parador de Santiago se encuentra en una ubicación única.

Cardona: sensaciones a orillas del Cardener

Un comedor medieval donde los comensales podrán degustar platos dignos de las monarquías de la Edad Media: bacalao con brandada, surtidos de embutidos catalanes, suquet de mariscos con bogavante, merluza, rape, langostinos y almejas o la paletilla de cordero del país braseada son solo algunas de las opciones de la carta. Si el estómago no te ha conquistado todavía quizá lo haga el precioso castillo medieval en el que se encuentra el parador, vigilando la villa de Cardona (Barcelona), bañada en todo momento por el Cardener. Con una iglesia y un recinto fortificado que datan del siglo IX, la estancia en este hotel te transportará varios siglos atrás. Y si todavía tienes fuerzas, tienes a tu disposición rutas a pie o en bicicleta para disfrutar de los paisajes que delimitaban la antigua frontera andalusí.

Situado en lo alto de una colina, el parador de Cardona tiene unas espectaculares vistas.
Situado en lo alto de una colina, el parador de Cardona tiene unas espectaculares vistas.

Lleida: un festín en una iglesia

Disfrutar de la cocina típica catalana y hacerlo, además, en un entorno tan inusual como la iglesia del Convento del Roser de Lleida. En ella se puede degustar no solo la gastronomía local sino regarla con vinos locales. Bacalao y caracoles son las especialidades de un restaurante comprometido con la cocina regional donde también hay lugar para los embutidos, las ‘cassoles’ o la fruta, todo ello bañado con vinos con denominación de origen del Segre. El Parador se encuentra enclavado en un emplazamiento perfecto desde el que visitar bodegas y viñedos y realizar rutas enoturísticas por la zona. El Valle del Boí, con hasta nueve iglesias del románico, es la opción más recomendada para dar un toque cultural al fin de semana.

El comedor del parador de Lleida se encuentra en una iglesia.
El comedor del parador de Lleida se encuentra en una iglesia.

Mojácar: arroces en el Cabo de Gata

Las casas blancas arremolinadas de Mojácar, colgando de la última estribación de la Sierra de Cabrera, te conquistarán nada más llegar. Y si su entorno no lo logra de primeras, es probable que no puedas resistirte a sus exquisitos pescados del Mediterráneo, los jugosos arroces de la cocina almeriense, la cuajadera de sepia, las gambas rojas de Garrucha o las sabrosas recetas hechas con frutas y verduras almerienses. En el Parador de Mojácar no tendrás que temer por las temperaturas: se encuentra en un lugar donde la temperatura media ronda los 20 grados, donde se acumulan 3.000 horas de sol al año y con unas playas que acogen apacibles atardeceres sobre el tranquilo azul del Mediterráneo.

El parador de Mojácar ofrece un clima agradable durante todo el año.
El parador de Mojácar ofrece un clima agradable durante todo el año.

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