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Dónde ir de vacaciones: cinco ideas (EEUU, Tailandia, Noruega...) para cinco continentes

Una idea para cada continente. Si aún no ha decidido dónde escaparse en vacaciones, eche un vistazo a estas propuestas

Foto: El Cañón Bryce le está esperando. (iStock)
El Cañón Bryce le está esperando. (iStock)

Las modas cambian, las preferencias oscilan, los gustos varían... Pero los destinos permanecen. Si está pensando dónde ir de vacaciones este verano, eche un vistazo a estas propuestas que forman parte de las tendencias que en 2017 se posicionan como lugares clave para el turismo estival. En cada uno de los cinco lugares mencionados uno por continente— destaca el denominador común de todos ellos: los contrastes que se pueden experimentar en sus respectivos territorios.

Desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Sudáfrica, pasando por la Australia más conmovedora o la Noruega más natural. En esta lista de sugerencias para las vacaciones no puede faltar Tailandia, un clásico de todos los veranos que sigue siendo uno de los destinos más solicitados para los que buscan nuevas aventuras. Después de leer estas sugerencias, ¿por qué elegir solo una?

Como Thelma y Louise

Horizonte de Las Vegas. (iStock)
Horizonte de Las Vegas. (iStock)

Sentirse como el protagonista de una película de Hollywood es posible realizando un viaje por la costa oeste de Estados Unidos. Siga los pasos de las conductoras más míticas del celuloide y, como Thelma y Louise, sea dueño de su destino subido en su coche de alquiler. La libertad de este tipo de viajes es absoluta, pues el vehículo propio le permite parar donde quiera el tiempo que desee.

San Francisco y sus empinadas cuestas le darán la bienvenida a un 'tour' que combina la esencia cosmopolita con la naturaleza del Parque Nacional de Yosemite y las montañas de Mammoth Lakes. Deje hueco para apreciar el salvajismo del desierto de Nevada, donde una parada en los casinos de Las Vegas y sus impresionantes luces de neón no puede faltar. No suelte la cámara de fotos porque, en cuanto llegue al Cañón Bryce y —cómo no— al Gran Cañón del Colorado, le encantará inmortalizar para el recuerdo esos paisajes anaranjados que posan ante sus ojos.

De camino a Los Ángeles, puede parar a saciar el apetito en uno de los famosos 'dinners', restaurantes de carretera como los que se hicieron tan populares en la década de los cincuenta y que a día de hoy aún mantienen esa decoración 'vintage' que tanto gusta. Mientras le sirven café directamente de la cafetera y degusta un riquísimo batido, puede aprovechar para organizar sus visitas a la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos. Dé un paseo por el distrito de Beverly Hills y, cómo no, por el de Hollywood: allí, al ver las letras blancas del letrero del Monte Lee, se sentirá más que nunca como una auténtica estrella de cine.

Tras los pasos del 'Rey León'

Cataratas Victoria. (Shutterstock)
Cataratas Victoria. (Shutterstock)

Disfrutar de la naturaleza más salvaje es una experiencia que no hay que perderse y, por eso, los safaris se han convertido en una de las opciones veraniegas más de moda. A ello se unen las facilidades que, desde hace poco, ofrece Iberia a los viajeros que quieran coger su vuelo directo sin escalas— hasta la ciudad más grande y habitada de Sudáfrica: Johannesburgo. Tras un recorrido por su mapa, tendrá tiempo para llegar al Parque Nacional de Kruger, un espacio cargado de maravillas tan impresionantes como las Marmitas de la Suerte de Bourke. La erosión ha sido la responsable de crear estas curiosísimas formas en el fondo del cañón del río Blyde.

Que no le importe madrugar cuando salga a conocer los 'cinco grandes' pues, además de quedarse con la boca abierta al ver en directo a estos animales —león, elefante, rinoceronte, búfalo y leopardo—, también disfrutará al contemplar los preciosos amaneceres africanos a bordo de vehículos 4x4 descapotables. Pare el motor y escuche el silencio: resulta sobrecogedora la tranquilidad que se percibe en plena sabana.

Y de la paz en mitad de la naturaleza hasta el atronador bullicio del agua al caer a través de la 'herida' terrestre más famosa de África: las cataratas Victoria, situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue. No se corte. Inspire fuerte mientras el vapor del agua empaña la vista al río Zambeze. Dormir al lado de esta brecha natural de 108 metros de altura es una experiencia memorable que recordará mientras viaja camino al ritmo incesante de Ciudad del Cabo. Los antiguos mapas situaban 'dragones' más allá de las fronteras de esta población que parecía el fin del mundo, pero en cuanto conozca su centro histórico, se dará cuenta de que la fantasía solo tiene cabida al contemplar sus curiosos barrios. Dé rienda suelta a su imaginación al subir a la Montaña de Mesa, una de las siete maravillas naturales del mundo, que ofrece unas vistas panorámicas increíbles.

En Pretoria conocerá la sede oficial del Gobierno sudafricano —los Union Buildings— y otros lugares tan emblemáticos como la Church Square, cuyo nombre se debe a una antigua iglesia de barro que se quemó en 1882. No puede faltar la visita a los campanarios gemelos del Palacio de Justicia que condenó a Nelson Mandela a cadena perpetua en la década de los sesenta. Tras 27 años confinado en una cárcel, este activista contra el 'apartheid' se convirtió en presidente del país desde 1994 a 1999. Seguro que Sudáfrica le habrá enamorado y volverá al país en algún momento. Será entonces cuando se percate de la razón que tenía Mandela cuando dijo: "No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta de cuánto has cambiado tú".

El 'clásico' que nunca defrauda

Templo de Wat Phra. (iStock)
Templo de Wat Phra. (iStock)

Tailandia es un clásico de todos los veranos. Desde hace años, el país ocupa los primeros puestos de los destinos más deseados por los que quieren pasar sus vacaciones fuera de España. Sus atractivos convierten en perfecto este viaje pues, en una extensión no demasiado grande y perfectamente abarcable en menos de dos semanas, es posible disfrutar de hermosas playas, cultura ancestral y selva agreste.

Aproveche su ruta por Tailandia para conocer la enorme cantidad de templos que salpican un país de aplastante mayoría budista. En Bangkok, la capital, además de disponer de grandes rascacielos y enormes construcciones, también se ha conseguido mantener la esencia de un territorio donde los rezos y las ofrendas forman parte de la tradición más arraigada de la población. Uno de los templos más populares es el de Wat Trimit, donde se encuentra la estatua áurea más importante del mundo —mide tres metros y pesa 5,5 toneladas de oro macizo—.

Dejando atrás la que fue segunda capital del reino de Siam —nombre con el que se conocía a Tailandia antes de su cambio de nombre— y su cabeza de Buda 'durmiente' entre raíces de árbol, una ruta por la provincia de Ayutthaya le hará partícipe de la historia al presentarle las vías sobre las que circuló el 'Tren de la Muerte', que ejercía de conexión entre Myanmar —antigua Birmania— y Tailandia durante la Segunda Guerra Mundial. Eche un vistazo al río Kwai, que dio nombre a la película basada en la construcción del puente.

Tras conocer la estupa más grande del mundo, con sus 127 metros apuntando hacia el cielo de Nakon Pathom, llegará el momento de descansar en las preciosas playas tailandesas, donde el agua es tan transparente que incluso es posible ver a los peces nadando junto a los pies. Casi como si se tratara del Caribe de Tailandia, algunos tramos de la costa del país se posicionan como auténticos paraísos 'tropicales' en los que dejar atrás el estrés y la rutina.

A la búsqueda de los 'trolls'

Preikestolen, el 'púlpito' vikingo. (Shutterstock)
Preikestolen, el 'púlpito' vikingo. (Shutterstock)

Este destino es perfecto para los que no buscan playa pero sí quieren estar cerca del mar durante sus vacaciones. Sí, ha leído bien. Aunque las costas de Noruega no son idóneas para hacer castillos de arena en la orilla, el mar está presente en el país gracias a los fiordos. Con este nombre se conoce al golfo que se crea entre las laderas de las montañas formado por los glaciares durante el periodo cuaternario. Uno de los más famosos es el de Lyse —llamado Fiordo de la Luz—, cuyas vistas más impresionantes se tienen después de haber subido unas dos horas y media entre senderos no siempre aptos para todos los públicos. El esfuerzo merece la pena: al llegar a la cima de Preikestolen, esta formación rocosa le estará esperando para que se enamore sin remedio de su 'púlpito' sobre el fiordo.

Como si de un capricho de Odín se tratara, la naturaleza brota por cualquier rincón noruego. En dirección a Flam, recorriendo el valle de Voss, una excursión en ferri por el magnífico Fiordo de los Sueños le hará darse cuenta del encanto tan particular que tiene el país. Admirables también resulta el glaciar de Boyabreen y el hielo que ha congelado el paso del tiempo bajo su gruesa capa.

Déjese conquistar por la gracia de la arquitectura noruega: la iglesia de Lom es uno de los templos de madera más famosos del país y aun a día de hoy conserva todo el encanto de las 'stavkirkes lignarias' medievales. En Bergen —una localidad de hermosas casitas de colores donde el mercado de pescado es toda una atracción turística— y en Oslo —la capital—, también disfrutará de las llamativas construcciones levantadas por sus habitantes. En el callejero oslense no puede faltar la mención a su famoso ayuntamiento, donde se entrega cada año el Premio Nobel de la Paz. Aunque la ciudad es la más importante del país, ha sabido dejar hueco para los espacios verdes, como los que se pueden contemplar en el famoso parque Vigeland, plagado de esculturas dedicadas al ciclo de la vida.

Inspiración aborigen

Alice Springs, en Australia. (iStock)
Alice Springs, en Australia. (iStock)

En los meses estivales de España, es invierno en Australia, pero láncese a conocerla aunque tenga que echar un abrigo en la maleta —¿cuándo si no en verano va a disponer de 23 días seguidos de vacaciones para conocer un territorio tan espectacular como este?—. En cuanto ponga un pie en Sídney, se dará cuenta de por qué esta ciudad es una de las que, con total probabilidad, más veces ha escuchado a sus visitantes decir aquello de "yo quiero vivir aquí".

Sus singularidades no son más que el aperitivo a una ruta por el país que, por supuesto, debe incluir la visita al monte Uluru. También conocido como Ayers Rock, esta roca sagrada es uno de los monolitos más grandes del mundo. Disfrutar de su color, cambiante según inciden sobre él los rayos del sol, le hará apreciar aún más la belleza del despejadísimo cielo nocturno cuando pase la noche en el desierto de sus alrededores.

Los tonos rojizos del Uluru continuarán contemplándose en el Kings Canyon, un cañón de 270 metros de profundidad situado en el Parque Nacional de Watarrka. Como si se metiera en la piel de un pintor conmovido por su inspiración, su paleta cromática cambiará hacia los verdes más intensos cuando ponga rumbo a la reserva de Kakadu —lugar de 'residencia' de antiguos aborígenes que dejaron como testigos de sus vivencias pinturas y pictogramas hallados en los terrenos—.

Alice Springs, Darwin, Port Douglas, Brisbane y Cabo Tribulación son destinos para los que debe reservar un hueco antes de conducir hasta las bonitas aguas de Cairns, muy próximas a la Gran Barrera de Coral. A unos 140 kilómetros de Cairns, se encuentra un conjunto de cuatro pequeñas poblaciones conocidas como Mission Beach, donde la única 'misión' que deberá cumplir será descansar al máximo sobre su blanca arena o montar en kayak contemplando palmeras. Y si lo que le gustan son los deportes acuáticos, su paraíso se encuentra en Arlie Beach, el epicentro del esnórquel, el esquí acuático y el buceo más conocido de la exclusiva y lujosa región de Costa Whitsunday. ¿Quién puede resistirse a darse un baño?

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