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Enoturismo en La Rioja: visita a las bodegas de las que salen sus famosos vinos

Sabor, tradición, cultura y turismo maridan en una práctica milenaria que produce tanto morapios como caldos claros

Foto: Uvas tintas pendiendo de las ramas de una vid (Foto: iStock)
Uvas tintas pendiendo de las ramas de una vid (Foto: iStock)

La Rioja, como el vino, mejora con los años. Y es que no podía ser de otra manera. De las tierras de esta región de España salen caldos de calidad indiscutible y fama internacional que han llevado el nombre de sus bodegas a las mesas más importantes. Sus viñas nutren de uva a las cavas que, sembradas a lo largo y ancho de la citada comunidad autónoma, riegan las copas más exquisitas. 

Con la llegada del otoño, la vendimia vuelve a acaparar la atención de los aficionados al vino e incluso existen escapadas que permiten a los turistas participar en estas actividades. Sabor, tradición y cultura maridan en la práctica milenaria que produce tanto morapios como vinos claros, haciendo un hueco de especial relevancia al enoturismo como experiencia de ocio por excelencia en La Rioja. 

Existen escapadas que permiten a los turistas participar en actividades vitivinícolas (Foto: iStock)
Existen escapadas que permiten a los turistas participar en actividades vitivinícolas (Foto: iStock)

En concreto, la ciudad de Haro despunta por sus condicionantes específicos, convirtiéndola en una de las localizaciones más transitadas por los turistas que quieren conocer de cerca los sistemas de injerto, poda o espergura –término con el que se conoce a la limpieza de la vid de todos los tallos y vástagos que limitan el acceso de la savia a las zonas de la planta que más lo necesitan–. 

Como si de un hijo se tratara, los que participen en la recolección podrán mimar los granos mientras seleccionan los más aptos para elaborar los caldos

Después de recibir la instrucción previa por parte de los expertos en el mundo vinícola, los que se animen a disfrutar de la experiencia vitivinícola pondrán sus pies sobre los campos para empezar a cortar racimos. Como si de un hijo se tratara, los afortunados que participen en la recolección de la uva podrán mimar los granos mientras seleccionan los más aptos para elaborar los caldos y comparten tiempo desarrollando una tradición milenaria. 

Imagen de archivo de un viñedo (Foto: iStock)
Imagen de archivo de un viñedo (Foto: iStock)

Tras el esfuerzo físico que supone agacharse hasta las vides, nada mejor que saciar el apetito con un buen almuerzo campero. Chorizos y chuletas se darán cita al calor de las brasas mientras se comenta la experiencia de la mañana. A continuación, una visita a las Bodegas Pavoni completará la formación necesaria para comprender el mundo del vino en su totalidad. Será allí, a media hora de Haro en coche, cuando el paladar se deleite probando tres caldos diferentes nacidos en unas instalaciones del siglo XVII ubicadas en Lapuebla de Labarca.

La esencia y el alma del enoturismo se unen en la cata que tiene lugar en estas bodegas, unas antiguas cuevas de almacenaje que se han vuelto a poner en marcha huyendo de la influencia de las grandes marcas y buscando los orígenes en un ambiente familiar. Pero tampoco se debe minusvalorar la modernidad y, quien quiera acercarse a la fabricación del vino más conocido, puede hacer una escapada a las Bodegas CVNE –de vuelta en Haro–. 

Una de las instalaciones de Bodegas CVNE
Una de las instalaciones de Bodegas CVNE

Allí, una visita guiada enseñará al visitante los entresijos de sus cuevas en una explicación de una hora. Más tarde, esta bodega centenaria nacida en 1879 proporciona dos vinos diferentes para continuar enseñando a las papilas gustativas el sabor de la uva fermentada. ¿A qué espera para dejarse llevar por uno de los atractivos más conocidos de La Rioja?

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