se puede recorrer a pie, en canoa o bicicleta

Canal de Castilla: la titánica obra que quiso asomar Castilla y León al mar

Construido entre los siglos XVIII y XIX, este cauce artificial atraviesa las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos a lo largo de 207 kilómetros

Foto: Canal de Castilla a su paso por Frómista. (CC/Thinkspock)
Canal de Castilla a su paso por Frómista. (CC/Thinkspock)

El Canal de Castilla fue uno de los sueños más ambiciosos de esa España que a mediados del XVIII comenzaba a dar pequeños pasos hacia la modernidad y las ideas ilustradas que se propagaban por Europa. En un afán por impulsar la economía, Fernando VI y el marqués de la Ensenada, su ministro más influyente, idearon un proyecto para conectar la meseta con el Cantábrico a través de una faraónica red de canales y esclusas que se extendería más de 400 kilómetros. La idea era simple: transportar los cereales de la productiva Tierra de Campos lo más rápidamente posible hasta Santander -y los productos de ultramar hacia el interior- por esta vía acuática artificial que aspiraba a ser alternativa a los azarosos caminos de la época. Pero la empresa no era sencilla.

Al final, la falta de dinero y la paralización de las obras por la Guerra de la Independencia, sumado a la difícil orografía del tramo de Reinosa y, sobre todo, la llegada del ferrocarril acabaron con este sueño ilustrado cuya construcción se prolongó casi 100 años -de 1753 a 1849- y se detuvo a los 207 kilómetros, distribuidos sobre todo por las provincias de Valladolid y Palencia, con un breve paso por Burgos.

El Canal de Castilla, un auténtico monumento a la ingeniería hidráulica de los siglos XVIII y XIX, vivió sus mejores años entre 1850 y 1870, cuando navegaban cerca de 400 embarcaciones arrastradas por mulas desde los caminos de sirga a ambas márgenes del canal, cuya anchura oscila entre los 11 y 22 metros, y su profundidad entre 1,80 y tres metros. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991 y hoy en día sigue siendo de utilidad, proporcionando agua a los cultivos de 48 municipios -depende de la Confederación Hidrográfica del Duero-, y también como reclamo turístico, ya que es un escenario perfecto para practicar ciclismo, senderismo, rutas a caballo, paseos en barco, descensos en canoa o, incluso, como zona de observación astronómica debido a su baja contaminación lumínica.

Aunque originariamente se planificaron cuatro canales -que unirían Segovia con Reinosa-, solo se llegaron a construir tres: Norte, Sur y Campos. Visto en un plano tiene forma de ‘Y’ invertida que une las localidades de Alar del Rey, en el extremo del ramal Norte, con Valladolid y Medina de Rioseco, situadas al final de los ramales Sur y Campos, respectivamente. Existen oficialmente nueve etapas para disfrutar del canal, distribuidas entre los tres ramales. A continuación, destacamos los puntos más interesantes:

Ramal Norte: Alar del Rey-Calahorra de Ribas

Es el tramo que posee un mayor número de esclusas, 24 en total, ya que también es el que tiene que salvar un mayor desnivel: unos 100 metros. Se extiende a lo largo de 75 kilómetros en los que se cruza con el río Pisuerga, en el nacimiento del canal, y el Carrión, en Calahorra de Ribas. Esta es una etapa muy recomendable para conocer en piragua, tanto el canal como el río. De hecho, Alar del Rey acoge el Descenso Internacional del Pisuerga-Fiesta de las Piraguas, un evento que se celebra a mediados de agosto declarado de Interés Turístico Nacional. Hay varias empresas que ofrecen actividades recreativas en torno al canal, entre ellas la de descender los rápidos del Pisuerga hasta la presa de San Andrés, en Herrera de Pisuerga, y ascender por las tranquilas aguas del canal visitando las esclusas de esta sección.

Además, en Herrera de Pisuerga se puede visitar el Centro de Interpretación del Canal, un museo que recoge la historia y anécdotas de esta construcción, junto a abundante flora (como olmos, chopos, fresnos, sauces...) y fauna (aguiluchos, cigüeñas, garzas, patos…) que lo rodean. Si lo prefieres, también puedes tomar aquí el barco 'Marqués de la Ensenada', que te llevará a realizar un agradable paseo remontando el canal.

Otros puntos interesantes del ramal Norte son el acueducto de Abánades, situado cerca de Melgarde Fernamental y que puedes visitar a bordo de la embarcación 'San Carlos de Abánades', o el tramo entre los municipios de Boadilla del Camino y Frómista, donde “los caminos de la fe y de la razón se unen”, ya que el Camino de Santiago comparte sirga con el canal a lo largo de cinco kilómetros. Del mismo modo, aquí puedes contemplar la única esclusa cuádruple de todo el recorrido. 

Ramal de Campos: Calahorra de Ribas-Medina de Rioseco

El punto de partida de este ramal -de 78 kilómetros- se torna uno de los lugares más interesantes e históricos del recorrido. Aquí comenzaron las obras de esta magna empresa el 16 de julio de 1753, y también fue el escenario de la unión, en agosto de 1791, del Ramal del Norte y el de Campos en el punto conocido como El Serrón -a unos dos kilómetros de Grijota-.

El ramal de Campos apenas tiene desnivel y solo tiene siete esclusas en todo su recorrido, así que la bicicleta de montaña se presenta como una buena opción para conocer sus principales atractivos. Entre ellos está la Casa del Rey, una edificación del siglo XVIII situada en Villaumbrales que acoge el Museo del Canal de Castilla. En este lugar también podemos optar por un paseo en el barco 'Juan de Homar'.

Siguiendo el ramal, alcanzamos localidades como las de Becerril de Campos, Sahagún el Real (Paredes de Nava) o Abarca de Campos, que crecieron con el progreso del canal y en las que todavía son visibles las edificaciones de su época dorada. Además, estos municipios atesoran un impresionante patrimonio artístico (no en vano, a esta región se la conoce como Tierras del Renacimiento). Pero la naturaleza también tiene un lugar preferente en este punto. En Laguna de la Nava, por ejemplo, se puede disfrutar del Mar de Campos, uno de los humedales más importantes de Castilla y León. 

Otra zona recomendada es el tramo hasta Medina de Rioseco, que es muy accesible en bici o a pie. En esta villa, declarada Conjunto Histórico Artístico, se puede visitar el museo de la antigua harinera o tomar el barco 'Antonio de Ulloa' para completar nuestro paseo por el canal.

Ramal Sur: El Serrón-Valladolid

Este tramo comprende 54 kilómetros y 18 esclusas. No presenta un gran desnivel y al ser el más corto podemos aventurarnos a recorrerlo a pie en un par de jornadas (a una media de 25-30 kilómetros por día), siendo esta una de las mejores formas de apreciar en todo su esplendor el rico patrimonio natural y arquitectónico del canal.  Al poco de iniciar este tramo, ya aparecen las primeras construcciones, como la fábrica de harina de La Treinta -que toma el nombre de la cercana esclusa número 30- o el acueducto de los Cinco Ojos, poco antes de alcanzar Palencia.

Tres acueductos más: El Cigarral, Prado Redondo y El Corral, nos salen al paso cerca de Villamuriel. Un poco más adelante, en Dueñas, divisamos la fábrica de harinas La Estrella de Castilla, un gran edificio de ladrillo de cinco plantas construido en 1840 que descansa junto a varios almacenes. Cigales es otra localidad del canal, muy conocida por su actividad vitivinícola y sus bodegas, un buen punto para recuperar fuerzas o hacer noche. A partir de aquí, el trazado entra en su parte más urbana y se nota más tránsito (en especial, los fines de semana) debido a la cercanía de las capitales de provincia.

Antes de entrar en Valladolid, podemos encontrar la esclusa 42, la única que aún conserva sus compuertas originales de madera y hierro, y una antigua central hidroeléctrica que alberga el Centro de Gestión y Control de Recursos Hidráulicos. El canal muere en la dársena de Valladolid, el primer foco industrializador de la historia moderna de la ciudad, que aún conserva gran parte de la maquinaria de su época de esplendor como puerto fluvial.

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