algunas visitas son gratuitas

Roma: qué ver y qué hacer. Esto es lo que no puedes perderte de la capital de Italia

La ciudad de las siete colinas ofrece múltiples posibilidades para conocer su historia y sus secretos. Desde el Coliseo hasta las Termas de Caracalla, hacemos un repaso por los lugares emblemáticos

Foto: Vistas de la ciudad de Roma (Flickr/Moyan Brenn)
Vistas de la ciudad de Roma (Flickr/Moyan Brenn)
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1. Coliseo

Coliseo de Roma (Flickr/element1490)
Coliseo de Roma (Flickr/element1490)

Es el gran 'must' de Roma. El Coliseo de la capital italiana es el anfiteatro más grande levantado durante el imperio romano. En su interior, durante más de quinientos años se celebraron peleas de gladiadores, representaciones de batallas navales y espectáculos para entretener al emperador y a la población. Conocer en persona este emblemático lugar cuesta 12 euros por persona –menores de 18 años, gratis–, en horario de 8:30 horas a 18 horas como última visita hasta el 30 de septiembre. A partir de esta fecha, los horarios varían –puedes consultarlos aquí–. 

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2. Fontana di Trevi

Fontana di Trevi (Flickr/edwin.11)
Fontana di Trevi (Flickr/edwin.11)

Esta fuente es la más conocida y espectacular de Roma. Aunque la ciudad está repleta de rincones donde el agua fluye a través de caños decorados de manera diferente, la de Trevi es uno de los destinos más visitados por los turistas que visitan la capital italiana. Su nombre proviene de acortar las palabras 'tre vie' –tres vías, en italiano–, puesto que en ella confluyen tres calles diferentes. La tradición manda que se tire una moneda al agua con la mano derecha por encima del hombro izquierdo si se quiere volver a Roma; si se arrojan dos, es más que posible que Cupido atraviese tu corazón encontrando el amor; si se lanzan tres, el enamoramiento se transformará en boda. Consejo: no dudes en visitar la fuente tanto por el día como por la noche. El contraste de sus formas con los diferentes tipos de luz envuelve el lugar con una magia especial.

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3. Boca de la Verdad

Boca de la Verdad (Flickr/a_marga)
Boca de la Verdad (Flickr/a_marga)

Solo los más valientes se atreven a meter la mano en la Boca de la Verdad. La tradición asegura que los dientes de esta gran máscara de mármol se cernirán sobre el que ose introducir la mano en ella y sea un mentiroso. Con un diámetro de 1,75 metros, la Boca de la Verdad está dedicada a Neptuno, a quien se representa con sus clásicas largas barbas. Aunque ahora se encuentra en el exterior de una de las paredes de la Iglesia de Santa María in Cosmedin, no siempre estuvo en ese lugar: hasta 1632 se podía encontrar en la Plaza de la Bocca della Veritá. ¿Te atreves a probar suerte y meter la mano?

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4. Castillo de Sant'Angelo

Castillo de Sant'Angello (Flickr/Lelê Breveglieri)
Castillo de Sant'Angello (Flickr/Lelê Breveglieri)

El emperador Adriano fue el responsable de que esta edificación empezara a levantarse. Allá por el año 135 d.C., este gobernante romano tenía intención de utilizarla como mausoleo para él y su familia, aunque tiempo después de darle fin a las obras –cuatro años más tarde– se convirtió en una construcción militar que pasó a formar parte de la Muralla Aureliana en el 403. El serafín que puede verse en la cima del castillo hace honor al arcángel San Miguel, a quien según se cuenta el papa Gregorio I vio en el año 590 para anunciar el fin de la pandemia de peste que estaba sufriendo Roma. Más de 700 años después, Sant'Angelo fue unido al Vaticano a través de un corredor fortificado que serviría de vía de escape en el caso de que algún Sumo Pontífice estuviera en peligro. 

Entrar al castillo cuesta 10,50 euros –aunque el precio puede sufrir variaciones en el caso de que haya alguna exposición temporal en su museo–, y está abierto de martes a domingo de 9 horas a 19:30 horas (la taquilla cierra a las 18:30 horas)

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5. Termas de Caracalla

Termas de Caracalla (Flickr/Sébastien Bertrand)
Termas de Caracalla (Flickr/Sébastien Bertrand)

En esta ocasión fue otro emperador el que mandó construir estas termas. Marco Aurelio vio cómo las de Caracalla fueran levantadas entre los años 212 y 216 d.C., convirtiendo estos lugares de baño en uno de los mayores y más espectaculares complejos termales de la antigüedad: basta recordar que estaban revestidas en mármol y lucían decoradas con obras de arte. Un complicado sistema de abastecimiento de agua, un dispositivo de desagüe muy avanzado y un proceso calefactor de lo más estudiado convierten a las termas de Caracalla en un lugar perfecto para los curiosos de la Historia. Conocerlas 'in situ' cuesta 6 euros por persona, en diferentes horarios en función del día que puedes consultar aquí.

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6. Foro romano

Foro romano (Flickr/Fabio Spinozzi)
Foro romano (Flickr/Fabio Spinozzi)

Además de unas vistas impresionantes, visitar el foro romano permite al turista disfrutar de un paisaje que le transportará nada menos que 20 siglos atrás. En esta zona confluyen varios de los vestigios romanos más fotografiados del mundo, como por ejemplo la Vía Sacra –principal calle de la antigua Roma–, la Curia –edificio donde se reunían los senadores– o el Arco de Tito –la construcción que conmemora la victoria de la capital italiana sobre Jerusalén–. Dale un impulso a tu imaginación y piensa cómo sería el foro en su máximo apogeo, cuando todavía Julio César caminaba sobre ese suelo. Precio de la entrada: 12 euros. Aquí puedes consultar los horarios de apertura.

Si te gustan las ruinas romanas, no dejes de leer el descubrimiento por azar de un nuevo anfiteatro en Volterra.

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7. Barrio del Trastevere

Barrio de Trastevere (Flickr/Bruno)
Barrio de Trastevere (Flickr/Bruno)

No todas las cosas que ofrece Roma suponen un desembolso para el bolsillo de los turistas. También hay clásicos que deben hacerse que no requieren echar la mano a la cartera. Por ejemplo, dar una vuelta por el Barrio del Trastevere, sobre todo por los alrededores de la Piazza di Santa María in Trastevere con su bonita basílica. Calles empedradas, artistas que comparten sus dibujos con todo aquel que quiera mirarlos y un buen puñado de cámaras de fotos apuntando aquí y allí sin parar de disparar. Aunque este recorrido es gratis, más de uno se animará a sentarse en una terracita y disfrutar de la cocina tradicional italiana o un refrescante helado.

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8. Panteón de Agripa

Panteón de Agripa (Flickr/Fresus)
Panteón de Agripa (Flickr/Fresus)

Conocer la historia de Roma también es posible sin gastarse ni un euro. El Panteón de Agripa –situado en la Piazza della Rotonda– no cobra entrada a sus visitantes. Conocido también como el Panteón de Roma, es el edificio de la Antigua Roma que mejor está conservado. Su nombre proviene del antiguo panteón que estaba en el lugar que ahora ocupa, destruido por un incendio en el año 80 d.C. Después, en el 126 d.C., Adriano quiso levantar este llamativo lugar de cúpula redonda. Entre sus curiosidades aparece el hecho de que en él está enterrado el famoso artista Rafael y que mide de alto lo mismo que ocupa su diámetro: 43,30 metros. 

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9. Plaza de España

Plaza de España (Flickr/Alessandro Capotondi)
Plaza de España (Flickr/Alessandro Capotondi)

Un clásico para todos los turistas, pero aún más para los que provienen de España. La plaza que honra con su nombre al citado país tiene como principal característica una gran escalinata donde la gente suele sentarse a disfrutar de las vistas –recuerda que fue famosa porque Italia prohibió comer en la zona para evitar ensuciarla– o a descansar durante un momento las piernas. Encontrar un hueco libre entre sus peldaños es toda una suerte. “La plaza representa hoy un patrimonio cultural de inestimable valor”, puede leerse en la web de turismo de la capital italiana. En la misma página también se afirma que 'Piazza di Spagna' siempre ha representado el centro de la vida cultural y turística de la ciudad de Roma.

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10. Iglesias 'per tutti'

Nuestra Señora de la Concepción de los Capuchinos (CC)
Nuestra Señora de la Concepción de los Capuchinos (CC)

La vinculación de Roma con la iglesia católica propicia que la ciudad esté repleta de templos. Entre algunos de los más curiosos está el de San Pablo Extramuros, donde la decoración con pan de oro, los frescos, los mosaicos pintados al óleo y las caras de todos los Papas muertos pintadas sobre escudos invitan al recogimiento. Si pasas cerca de la estación de Termini, no dudes en entrar en Santa María La Mayor: construida en el año 432 d.C., todavía conserva la estructura paleocristiana original y en ella puede verse el pesebre más antiguo del mundo. Más tétrica resulta la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de los Capuchinos, en la famosa Via Veneto de Roma, donde los restos óseos de 4.000 monjes forman parte del mobiliario.

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