Quito, 10 oct (EFE).- El movimiento indígena ecuatoriano liberó a los diez agentes de Policía que estaban retenidos en el Agora de la Casa Cultura de Quito desde la mañana de este jueves, tras el funeral de uno de sus dirigentes.

Así lo confirmó la ministra de Gobierno (Interior) de Ecuador, María Paula Romo, en una rueda de prensa en la que también dijo que se había permitido la salida de los periodistas que se encontraban retenidos en el interior de esa dependencia.

Los indígenas entregaron a los agentes después del funeral del dirigente Inocencio Tucumbi, muerto el miércoles durante la ola de disturbios, y en el que cuatro de ellos debieron cargar el féretro hasta la tarima principal del Agora, donde se celebró una misa.

Después del funeral, los diez agentes fueron custodiados por la "Guardia Indígena" desde el Ágora hasta el parque Alameda, cercano al Casco Histórico de Quito, en una marcha rodeados por cientos de personas.

En el parque fueron entregados a representantes del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador y de la Defensoría del Pueblo.

"Agradecemos a Conaie la entrega pacífica de los policías. Consideramos esto como un gesto de buena voluntad que contribuye a crear condiciones de mayor confianza para prevenir la violencia y buscar salidas concertadas a esta situación", decía un mensaje por redes difundido por la delegación de la ONU en Ecuador.

Ocho de los agentes habían sido capturados a primera hora de la mañana, y otros dos durante el prolongado mitin que los indígenas celebraron a lo largo de todo el día en el Ágora, y que fueron descritos como "infiltrados" en el acto.

La simbólica marcha y escenificada entrega de los agentes estuvo encabezada por el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), Jaime Vargas, y por Leonidas Iza, dirigente del Movimiento Campesino de la provincia de Cotopaxi.

La captura de los agentes y su retención durante más de diez horas ha sido el epicentro de las protestas este jueves en Quito.

Los indígenas, indignados por la muerte de uno de sus representantes y por lo que califican de "represión" de las fuerzas del orden desde que comenzó la ola de protestas hace una semana, los mantuvieron en el interior del Ágora como escudos frente a cualquier acción policial.

Durante el mitin, los subieron al escenario, les quitaron las botas y los calcetines para que no pudieran huir con facilidad, y les obligaron a usar sus radios para negociar con los policías en el exterior.

También retuvieron a una treintena de periodistas de medios locales e internacionales, a algunos de los cuales hicieron hablar en el escenario y admitir que estaban allí por su propia voluntad.

En un comunicado, la Conaie reconoció que el acceso y la salida del Ágora estuvieron restringidos pero aseguró que fue con el objetivo de impedir la entrada de individuos indeseables que pudieran ser violentos.

Desde su llegada a Quito para protestar contra las medidas y recortes del Gobierno del presidente Lenín Moreno, en respuesta a demandas del FMI para recibir una línea de crédito de 10.000 millones, los indígenas han tratado de distanciarse de sujetos violentos y de hecho su manifestación del miércoles, jornada de huelga general, transcurrió de forma ordenada.

Un suceso que enturbió nuevamente su concentración fue la brutal agresión sufrida a la salida del mitin en el Agora por un periodista del canal Teleamazonas, que recibió una fuerte pedrada en la cabeza desde corta distancia y por la espalda.

Diferentes videos difundidos sobre el suceso muestran al periodista caminando y seguido por varias personas cuando un agresor le arroja desde corta distancia una piedra con gran violencia, que le hace caer al suelo con graves heridas en la cabeza. EFE

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