Murcia, 19 sep (EFE).- El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en la Región de Murcia, Juan Esteban Palenzuela, ha dicho este jueves que un fenómeno extremo de lluvias torrenciales como el ocurrido entre el día 11 y 14 de septiembre pasados no se puede achacar directamente al cambio climático.

Sin embargo, ha advertido que lo que sí puede ser es que el cambio climático "incremente los ingredientes que hagan que estos episodios sean mas eficientes".

"Está demostrado que el agua del mar está cada vez mas caliente, y hay mas evaporación, y también está demostrado que el contenido en agua 'precipitable', es decir, vapor de agua que puede transformarse en lluvia en la atmósfera está también aumentando".

En este sentido, indicó que "el cambio climático sí que puede. de alguna forma. aumentar o hacer que esos ingredientes que estos episodios sean mas eficientes".

Explicó que cuando se debilita como está ocurriendo es como un río de agua que fluye mas lentamente formando meandros y esos meandros son las depresiones aisladas en niveles altos y parece ser como consecuencia del cambio climático, al disminuir el contraste de temperatura de las zonas polares con las subtropicales tiende a debilitarse y, por lo tanto, es más probable la formación de estos meandros o DANAs.

Al respecto, remarcó que riadas ha habido históricamente siempre, incluso hay documentos que prueba que existieron antes de la Edad Media.

Ha indicado que una precipitación de 30 litros en diez minutos como la que ha tenido lugar en algún punto de Murcia en estos días pasados es una precipitación similar a la que tiene lugar en zonas tropicales, donde se utilizan unos pluviómetros adecuados para no perder el 20 por ciento de medición como ha ocurrido con los automáticos de la Aemet en la Región por esa intensidad tan grande de lluvia.

Ha aclarado que en los últimos cincuenta años ha habido riadas relacionadas con DANAs y que en este mismo año se han producido DANAs en la Región sin que cayera ni una sola gota de lluvia, porque además debe producirse en la época más propicia como ha sido en esta ocasión al final del verano cuando el agua del mar está todavía cálida.EFE