Colombo, 25 jun (EFE).- Amnistía Internacional (AI) pidió hoy a Sri Lanka que abandone su plan de aplicar la pena de muerte a los narcotraficantes, después de que las autoridades de la isla hayan contratado y formado verdugos para la tarea.

"El presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, debe detener inmediatamente sus planes para retomar las ejecuciones de al menos 13 prisioneros condenados por crímenes relacionados con las drogas", reclamó la ONG en un comunicado.

AI alertó de que, según medios locales, las ejecuciones pueden comenzar durante la Semana Nacional de Erradicación de las Drogas, que comenzó el pasado viernes y finalizará el 1 de julio.

"Varias fuentes han confirmado a Amnistía Internacional que los verdugos recién contratados han sido entrenados (...) y que el presidente Sirisena tiene la intención de retomar los ahorcamientos", añadió la organización, aunque por el momento no hay confirmación oficial.

El director para el Sur de Asia de AI, Biraj Patnaik, dijo que "lo último que necesita Sri Lanka en este momento es más muertes en el nombre de la venganza".

El comentario llega unos dos meses después de los atentados del Domingo de Resurrección a iglesias y hoteles de lujo que dejaron 253 muertos y más de 500 heridos, ataques reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico y vinculados a organizaciones extremistas locales.

Amnistía concluyó que esta falta de transparencia pública pretende "evitar que los activistas pro derechos humanos accedan a información vital (...) para proteger los derechos de las personas que se enfrentan a la pena de muerte".

La pena capital sigue vigente en la isla para delitos como alta traición, asesinato y tráfico de drogas, aunque la última autorización presidencial necesaria para la aplicación de una condena se dio en 1976, por lo que en la práctica se conmuta por cadena perpetua.

A principios de año, las autoridades penitenciarias recibieron 102 candidaturas al puesto de verdugo, que ha estado vacante desde hace años, y Sirisena diseñó un plan antidroga basado en las enseñanzas de Singapur y Filipinas, este último entre los más sangrientos de la historia.

No es la primera vez que las autoridades tratan de encontrar a verdugos, pero en varias ocasiones durante los últimos años los candidatos seleccionados han abandonado la plaza antes incluso de acabar la formación. EFE