Sídney (Australia), 26 may (EFE).- El primer ministro de Papúa Nueva Guinea, Peter O'Neill, anunció hoy su próxima dimisión tras siete años en el cargo, al argumentar la "necesidad de cambio" y después de sufrir una serie de deserciones en su gobierno.

"Voy a dimitir como primer ministro en los próximos días y visitaré al gobernador general (para formalizar su renuncia). Quiero decirles que no ha sido fácil", dijo O'Neill en una rueda de prensa en Port Moresby retransmitida por las redes sociales.

O'Neill, quien desde hacía semanas se resistía a las demandas de dimisión de la oposición, anunció que el ex primer ministro papú Julius Chan, que gobernó el país en los períodos 1980-82 y 1994-97, le sucederá al frente del Ejecutivo.

La renuncia tuvo lugar dos días después de que la oposición anunciara que contaba con el apoyo de 62 de los 111 escaños del Parlamento tras incorporar en sus filas a varios diputados de la coalición gobernante, lo que habría dejado en minoría a O'Neill y su partido, el Congreso Nacional del Pueblo.

"Todavía somos el partido más grande en el gobierno", dijo O'Neill tras asegurar que su dimisión "allanará el camino para un nuevo liderazgo de un nuevo gobierno”.

Este liderazgo recaerá en Chan, del Partido del Progreso del Pueblo, que en la rueda de prensa remarcó que "no se trata de números sino de una transición de gobierno de forma tranquila y suave".

O'Neill aplazó a principios de mes la reanudación de las sesiones del Parlamento, ante los intentos de la oposición de presentar una moción de censura coincidiendo con varias deserciones del bando gubernamental.

Estas comenzaron en abril con la dimisión del ministro de Finanzas, James Marape, tras la firma de un acuerdo con la francesa Total y la estadounidense ExxonMobil para la explotación de un yacimiento de gas natural, y culminaron el viernes con las deserciones de nueve diputados más.

Papúa Nueva Guinea, una empobrecida nación del Pacífico Sur con un largo historial de corrupción, es rica en recursos naturales, incluidas grandes reservas de gas.

En años anteriores, el gobierno de O'Neill ha sido acusado por sus rivales políticos de corrupción y de llevar a la ruina al país, habitado por una población de unos siete millones de personas.

Ninguna formación política de Papúa Nueva Guinea ha conseguido la mayoría absoluta desde la independencia, en 1975. EFE