Madrid, 21 may (EFE).- El nuevo presidente del Senado, Manuel Cruz, senador socialista sin carné, doctor en Filosofía, ha asumido hoy la Presidencia de la Cámara Alta convencido de que es una institución con futuro y haciendo gala de su capacidad para luchar por lo que cree sin caer nunca en el desaliento.

"Lucharé por ello con esperanza, sin esperanza y aún contra toda esperanza", ha proclamado en su primer discurso en el Senado en una declaración de principios que ha tomado prestada del también filósofo Javier Muguerza, recientemente desaparecido.

Cruz ha reconocido que no esperaba contar con el privilegio de ser elegido presidente de la Cámara Alta, sobre todo porque el PSOE quería que lo fuera el líder del PSC, Miquel Iceta, operación frustrada por el veto independentista en el Parlament a su nombramiento como senador autonómico.

Los socialistas confían en que el talante afable, la inteligencia y la capacidad para el diálogo de este barcelonés nacido en 1951 le sirvan para alcanzar los consensos que contribuyan a aminorar la tensión territorial precisamente desde la institución a la que la Carta Magna define como Cámara territorial.

Sus convicciones federalistas le llevaron a presidir entre 2013 y 2016 "Federalistas de izquierdas", entidad nacida en 2012 y de la que es vocal de honor, y en cuya web se defiende una reforma de la Constitución por la que hoy él también ha abogado, ya desde su puesto al frente del Senado.

En 2016, Manuel Cruz concurrió, en calidad de independiente, como número dos de la candidatura del PSC al Congreso que encabezaba Meritxell Batet, catalana como él y ahora flamante presidenta de la Cámara Baja.

Desde su escaño del Congreso fue uno de los diputados del grupo socialista que votó en contra de la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, en consonancia con el ya famoso "no es no" del ahora presidente Pedro Sánchez.

Aunque su nombramiento no tiene el mismo impacto mediático que hubiera tenido Miquel Iceta, Cruz ha logrado arrancar el aplauso de los senadores del PP tras su discurso ante el Senado de la XIII Legislatura, leído con gran convicción y seguridad, medidas palabras y llamamientos al respeto, al diálogo y al acuerdo.

A partir de ahora tendrá oportunidad de trabajar en favor de la reforma de la Cámara Alta por la que abogó durante la campaña electoral para que cumpla con su función territorial.

De momento, hoy no ha abandonado la sonrisa cada vez que ha estrechado la mano de los senadores que se la han ofrecido tras acatar la Constitución, fueran del partido que fueran.

Y ha confesado que para practicar la tarea de su Presidencia seguirá como guía la máxima del clásico latino que dice: "No hacer manifestación ni de la cólera ni de otra pasión, ser al tiempo el más impasible y el más afectuoso". EFE