Jordi Kuhs

Viena, 18 may (EFE).- El líder ultranacionalista Heinz-Christian Strache, hasta hoy vicecanciller de Austria, es un técnico dental de 49 años, cuya carrera terminó tras publicarse un vídeo en el que se ve como prometió en 2017 -siendo líder de la oposición- favores políticos a una supuesta magnate rusa a cambio de donaciones.

Presidente del partido liberal de Austria (FPÖ) con una dura línea xenófoba y euroescéptica, HC Strache, como lo llaman sus seguidores, formó en 2017 una coalición con el partido popular ÖVP y entró así por primera vez en el ejecutivo de la república alpina.

Durante años se había presentado como el único partido "patriótico" y "limpio" que trabaja a favor de la gente.

En el vídeo, publicado por dos medios alemanes, se ve a Strache como promete en una mansión en Ibiza a una supuesta empresaria rusa contratos públicos en el sector de la construcción y ayudarle para comprar el Kronenzeitung, el diario más influyente del país.

Todo ello a cambio de donaciones millonarias para su partido, aunque esquivando las leyes de financiación de formaciones políticas.

Strache había llegado a la cúpula del partido en 2005 cuando su entonces líder, Jörg Haider (fallecido tres años más tarde en un accidente de coche), fundó un nueva formación populista de derechas, dejando atrás al núcleo más duro y nacionalista del FPÖ.

El político asumió las riendas de un partido en horas bajas, que salió debilitado y dividido de una coalición con el ÖVP y que se había desplomado hasta el 3 % en intención de voto.

En poco tiempo logró estabilizar la formación y lanzarla a una ascendente carrera de apoyo popular, sobre todo entre trabajadores menos cualificados, jóvenes sin estudios y en el ámbito rural.

Sucesivamente, Strache logró mejorar los resultados electorales de su formación, a nivel federal y regional, hasta lograr en las elecciones de octubre de 2017 la tercera posición con un 26 %.

El FPÖ había visto impulsada su popularidad durante la crisis migratoria en Europa, que trajo a Austria entre 2015 y 2017 a unos 120.000 refugiados e inmigrantes de Oriente Medio y África.

En el centro de su discurso y programa siempre estuvo la "patria austríaca", los "valores nacionales y cristianos" y la lucha contra la inmigración, especialmente la musulmana.

La buena recepción entre los austríacos de su mensaje de fronteras cerradas, anti islam y de recorte de derechos a los inmigrantes, provocó que los dos partidos dominantes del país, el socialdemócrata SPÖ y el ÖVP, endurecieran también su discurso.

Tras la victoria electoral del ÖVP en 2017, Strache forjó con el líder democristiano Sebastian Kurz una coalición.

Strache inició su politización en la extrema derecha y en ambientes neonazis.

Esta misma semana un conocido líder neonazi austríaco insinuó disponer de información comprometedora sobre el pasado extremista del hasta hoy vicecanciller en la década de los ochenta.

El propio Strache siempre ha tratado de distanciarse de su pasado y también de las raíces nazis del FPÖ, un partido fundado en los años cincuenta por antiguos nacionalsocialistas austríacos.

Para ello, viajó varias veces a Israel, donde se reunió con políticos derechistas, mientras que trató de ganarse la confianza de la comunidad judía local, sobre todo con un discurso duro frente al islamismo antisemita y antiisraelí.

Casado en segundas nupcias desde 2016 con una exmodelo y periodista 20 años más joven que él, Strache vio como su imagen cambió de un líder jovial y dinámico, que gustaba verse en las principales discotecas del país, a un político más serio.

El líder derechista tiene dos hijos de un primer matrimonio, mientras que con su mujer actual tuvo este año un tercer hijo. EFE

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