Santa Cruz De Tenerife , 14 may (EFE).- El observatorio de Vigilancia Atmosférica Global de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Izaña (Tenerife) ha registrado en abril el récord histórico de las mediciones de concentración media diaria de dióxido de carbono (CO2), con 415 ppm (partes por millón).

Los datos los ha facilitado en un comunicado el Ministerio para la Transición Ecológica, que indica que el observatorio de Mauna Loa (Hawái) -estación referente para este tipo de mediciones que toma datos desde 1958- también superó dicho umbral a principios de este mes, lo que confirma una tendencia de crecimiento de este gas de efecto invernadero en todo el mundo.

Además, el observatorio de Izaña -que toma datos desde 1984 y es otro de los referentes en estas mediciones- demuestra que el aumento de la concentración de CO2 se ha acelerado en los últimos años al pasar de 1,8 ppm/año a finales de los años 80 a 2,3 ppm/año actuales.

En concreto han sido cuatro las ocasiones en las que se ha rebasado esta cifra con un máximo en la serie de datos (que se inicia en junio de 1984) de 416.7 ppm el día 18 de abril.

"Que se haya superado el umbral de 415 ppm nos coloca en territorio inexplorado para la humanidad, ya que desde que habitamos la Tierra no se había dado un registro similar", afirma el Ministerio en el comunicado.

Al respecto, indica que habría que retroceder 3 millones de años para obtener una concentración similar de CO2 en la atmósfera, momento en el que los seres humanos no existían.

Además, previsiblemente el año que viene por estas fechas se vuelva a registrar un nuevo máximo de la serie y muy probablemente nunca más haya concentraciones por debajo de 400 ppm.

Añade el Ministerio que medir la concentración de CO2 en atmósfera limpia no es fácil por muchos motivos y por ello no hay muchos observatorios en el mundo que realicen este tipo de medidas de tan alta precisión.

Son solo 30 laboratorios y están ubicados en zonas alejadas de los focos de emisión, de las fuentes de contaminación, apartadas de continentes y en zonas elevadas y, por tanto, en lugares como Hawái, Samoa, Tasmania, el Polo Sur y Alaska.

Hacen falta, además, condiciones muy especiales "y un cuidado exquisito" a la hora de hacer la medición, que exige un proceso continuo de cribado de la señal de entrada y de un complejo sistema de calibraciones para garantizar que los datos finales tengan gran precisión y exactitud y sean comparables en todo el mundo. EFE