Ares Biescas Rué

Barcelona, 19 abr (EFE).- La activista colombiana Mayerlis Angarita, que fundó hace 19 años la ONG Narrar para Vivir para ayudar a mujeres víctimas de la violencia en la región colombiana de los Montes de María -asediada por grupos paramilitares-, anima a las mujeres de su país a "ocupar los espacios de poder".

En una entrevista con Efe, Angarita recuerda que ella sobrevivió al dolor por la desaparición de su madre, a quien nunca encontró, y al desplazamiento al que se vio obligada por la violencia ejercida, entre el año 1997 y 2005, por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un ejército ilegal de extrema derecha creado para combatir a guerrillas ilegales de izquierda, como las FARC.

"Narrar para Vivir fue creada en el año 2000 por la necesidad de explicar lo que sucedía: veíamos cómo las mujeres morían desangradas, eran violadas, descuartizaban a nuestros hombres y no podíamos ni llorar porque nos mataban", rememora Angarita (San Andrés de Sotavento, Colombia, 1980).

Desde entonces, Mayerlis, que ha viajado a Barcelona para difundir la labor de su ONG, ha formado parte de numerosas organizaciones para la paz y pertenece a un grupo de mujeres que trabaja para aportar una perspectiva de género en los proyectos de ley de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC firmados en 2016.

Narrar para Vivir suma ahora 840 mujeres repartidas en nodos locales por toda la región de los Montes de María, que, lejos de haber superado la oleada de violencia de los años 2000, sigue controlada por grupos armados ilegales, según la activista.

El trabajo de la organización consiste en empoderar a las mujeres "a través de la oralidad, de hablar de lo que les ha pasado" para que "pierdan el miedo y se empoderen contra el estigma de la violación y de ser víctimas", explica Angarita.

"Las reuniones grupales son gratuitas y la mujer tiene el doble de tiempo para hablar que con un psicólogo; ella es la protagonista de su proceso de cambio, para pasar de ser una víctima a ser vista como una superviviente", especifica Angarita.

La organización también incentiva programas de inserción laboral y de alfabetización en los Montes de María, territorio del Caribe colombiano conformado por 15 municipios de los departamentos de Bolívar y Sucre.

"Al principio -cuenta- los hombres no veían con buenos ojos el programa; decían que metíamos en las cabezas de sus esposas ideas inadecuadas, pero cuando veían que de pronto ellas conseguían un trabajo y empezaban a pagar las facturas, cambiaban de opinión".

Mayerlis Angarita dice que ha pagado un coste alto por defender los derechos de las mujeres: ha sufrido tres intentos de asesinato, el último en la víspera de las elecciones a la alcaldía de su pueblo San Juan de Nepomuceno -a una hora y media de Cartagena de Indias - a las que se presentaba como candidata.

A pesar de las amenazas, anima a las mujeres colombianas a "ocupar los espacios de poder", porque como un día le transmitió en una cumbre de mujeres en Bogotá la expresidenta de Chile Michel Bachelet: "si las mujeres no llegamos al poder vamos a seguir cargando maletas".

Mayerlis Angarita lamenta: "solo podremos apropiarnos de los espacios políticos si estamos vivas", y por eso pide medidas específicas para proteger a las líderes y activistas colombianas, como tener "escoltas que sean mujeres".

"Las mujeres que lideran proyectos como Narrar para Vivir sufren el triple agravio por ser mujeres, víctimas y defensoras de los derechos humanos", denuncia Mayerlis, premio de mujeres Anne Klein 2018 en Alemania.

Angarita reivindica que, a pesar del contexto de violencia que persiste en algunas zonas de Colombia, "hay mujeres fuertes y poderosas, constructoras de la paz y defensoras de los derechos humanos, que están dejándolo todo por el proceso de paz". EFE

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