Rianxo (A Coruña), 27 mar (EFE).- Vecinos de Rianxo, municipio de A Coruña que ha sido pasto de las llamas por un fuego que ha quemado 850 hectáreas, ven en el abandono del monte un caldo de cultivo propicio para esta lacra, situación agravada, han dicho a Efe, por la sucesión de varios días cálidos y por la combinación con las rachas de aire del nordeste.

El propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha mostrado este miércoles su confianza en que el viento amaine, aunque "lamentablemente no va a ser así ni hoy ni mañana", por lo que por el momento el clima dificulta la tarea de extinción de los fuegos que se han declarado en Galicia en los últimos días.

Ha cifrado en 39 únicamente los de la jornada del martes, contra los que lucharon 2.962 personas con la ayuda de 6 aeronaves y de 267 camiones motobomba, según ha dicho el mandatario autonómico en la sesión de control del pleno del Parlamento.

De todos, el más voraz ha sido el que ha cercado la tranquila localidad rianxeira y la limítrofe de Dodro, las cuales han empezado a recuperar la normalidad.

El violento avance de la lumbre del día anterior ha dejado hoy paso a las imágenes de lugareños supervisando el estado de sus fincas, ya que muchas de ellas han sido pasto de las llamas que han arrasado 850 hectáreas de terreno forestal.

A pesar de que ya ha sido levantada la situación de riesgo para viviendas, el fuego todavía no ha sido extinguido y por la zona continúan desplegados efectivos que llevan a cabo labores de control de los rescoldos, todavía calientes y humeantes, los cuales se enfrían con agua transportada por los medios aéreos presentes.

Mientras tanto, los relatos de los que presenciaron el discurrir del fuego consultados por Efe comparten varios puntos en común: el estremecimiento por la voracidad y la velocidad a la hora de expandirse, también de nuevo la escasa sorpresa por lo sucedido a tenor del estado de suciedad del monte y la resignación ante la posibilidad de que se repita algo similar en un futuro próximo.

En apenas unas horas, el fuego se extendió por la práctica totalidad de la superficie forestal de Rianxo, a la vez que se replicaba en varios focos que permanecían activos mientras el viento llevaba las llamas sin control de una parte a otra de forma constante.

El combustible para este rápido crecimiento fue, cuentan al unísono, la maleza instalada en un monte que -recalcan sus vecinos- constituía el caldo de cultivo perfecto para un incendio de esta magnitud, de grandes dimensiones, como todos aquellos que sobrepasan el medio millar de hectáreas.

Entre las cenizas dejadas por el paso del fuego se pueden apreciar hoy restos no solo de materia forestal, sino de colchones, menaje de hogar, latas de cerveza o electrodomésticos; un mal recurrente del rural gallego que demuestra la falta de cuidado.

No en vano, la mayor parte de esta suciedad y maleza se acumula, según cuentan los vecinos, en fincas abandonadas por sus propietarios o directamente sin un dueño conocido, lo que complica que se lleven a cabo las labores de prevención requeridas, más si cabe en una época del año en la que no debería existir tanto riesgo de incendios como en los meses de verano.

Así las cosas, prosiguen las investigaciones para determinar cuál fue la causa del primer gran incendio forestal del año en Galicia, aunque los indicios parecen apuntar a que pudo originarse a partir de las chispas que saltaron desde un tendido eléctrico a zonas con maleza. EFE

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