Madrid, 11 mar (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha subrayado este lunes que cuando el Gobierno se siente a hablar con el independentismo catalán no solo habrá que escuchar sus reivindicaciones, sino también plantear las del Estado y exigir "neutralidad institucional y lealtad constitucional".

"Hoy por hoy, parece que solamente hay reivindicaciones por la parte secesionista", ha dicho Borrell en un desayuno organizado por la cámara de comercio de Estados Unidos en España, en el que ha argumentado que, cualquier negociación futura, "habrá que plantear exigencias y no solamente responder a las exigencias de la otra parte".

En su opinión, el Gobierno deberá "exigir lealtad constitucional, exigir neutralidad institucional y de los medios de comunicación públicos, exigir que cese la campaña de desprestigio desde las delegaciones de la Generalitat en el extranjero y que el castellano sea una lengua que no esté postergada".

De hecho, para Borrell, el desafío independentista y el que se dedique todos los días a "empañar" la imagen de España en el mundo es el "único talón de Aquiles y lo que ha retraído la inversión extranjera".

Así, resulta obvio que sin la "tentativa de secesión", España sería un "caso extraordinario de éxito y estabilidad política" y un polo de atracción de inversiones.

Así, ha argumentado que, solo en el último año, el país ha afrontado tres circunstancias políticas absolutamente excepcionales como son la repetición de elecciones y los meses sin Gobierno, el que el Estado haya tenido que intervenir un gobierno regional y una moción de censura.

"Y no ha pasado nada", ha dicho.

"Las previsiones constitucionales han funcionado sin problemas y se ha mantenido una remarcable normalidad institucional y política en España", ha apuntado el ministro.

Para los inversores extranjeros, esta estabilidad política e institucional, unida al desarrollo de las infraestructuras, al nivel educativo de los trabajadores y a la seguridad del país deberían ser condiciones que atrajeran mucha más inversión.

"Desde el Gobierno debemos poner todo esto blanco sobre negro" y explicar "mucho más y mejor para que fuera no cunda la idea de un país problemático".

"Debemos hacer autocrítica pero sin autoflagelarnos porque eso hace mella en los inversores", ha considerado el ministro, quien ha señalado que España es "un gran país con una opiniones públicas internas con reticencias a admitir sus propias virtudes". EFE