Joan Mas Autonell

Tel Aviv, 5 mar (EFE).- Miki Núñez, candidato de España en la próxima edición de Eurovisión, comenzó a sentir "el espíritu" del festival en Tel Aviv, donde hoy grabó el vídeo promocional y conoció la ciudad en la que actuará en mayo.

"Cada vez me doy más cuenta de que Eurovisión está más cerca, que ese día va a llegar y que no es solo un hecho abstracto", declaró a Efe el cantante durante los ensayos en un estudio de danza y coreografía a las afueras de la ciudad costera israelí.

Núñez llegó este lunes a Israel, donde estará hasta el jueves para grabar la postal, el vídeo que presenta a cada uno de los artistas que participan en el concurso, y que se emitirá justo antes de su actuación en la final del evento, el próximo 18 de mayo en Tel Aviv.

El cantante que hace un año, desde su ciudad natal de Terrasa, no se imaginaba estar en Israel como representante de España en Eurovisión, vive el momento como una cuenta atrás, ilusionado y "un poquito más nervioso" a medida que se acerca un evento que seguirán 200 millones de telespectadores.

El catalán asegura que sus primeras impresiones del país "son buenísimas", y percibe Tel Aviv como "otra Barcelona" o cualquier otra ciudad con aire mediterráneo, similar a la de su entorno más conocido.

"Estoy en una primera toma de contacto con el país y su gente", señala y agradece que este lunes, cuando aterrizó en Tel Aviv, no solo hubiera gente de la organización esperándole, sino un pequeño grupo de fans, que le dejaron sorprendido.

"No me lo esperaba. Me voy a la otra punta del Mediterráneo y hay gente esperándome", comenta, y añade, en tono asombrado, que "habían aprendido a hablar castellano a través de series de televisión".

En el estudio, donde un reportero del Canal 12 de televisión israelí también le entrevista, se muestra optimista y satisfecho porque "todos los ensayos van superfluidos".

"Teniendo en cuenta que soy un poco patoso bailando, van muy bien", bromea.

El artista interpretará en Eurovisión "La Venda", compuesta por el cantante del grupo La pegatina, Adrià Salas, y que ha tenido un reconocimiento "espléndido" por parte del público, considera.

"Creo que les gusta mucho la canción, y yo encantado de la vida. La canción es para esto, para venirse arriba, animarse y pasarlo bien", cuenta Miki y desvela que incluso la encargada de preparar las coreografías en Tel Aviv le ha pedido poder utilizarla para animar a la gente en sus clases.

Para Oz Morag, jefe de coreografía de las postales de Eurovisión, "La Venda" recuerda un poco a las melodías de los aficionados al fútbol, "algo en su canción suena a un gran himno de jugadores", y encaja "con el estilo, la actitud y el carisma" de Miki.

En su corta estancia, que este miércoles proseguirá con grabaciones en otras localizaciones de Israel, la curiosidad del catalán se disparó en varias ocasiones, sobre todo cuando al pedir jamón o beicon en el desayuno del hotel descubrió que no había, porque los judíos no lo comen.

La gastronomía ha sorprendido gratamente al cantante, en la que "no hay nada que no tenga gusto, todo es un poco picante, con muchas especias, frutos secos, semillas" y hasta menta o limón en el agua.

Miki valora que Eurovisión es una oportunidad para "el intercambio de culturas", y quiere dejar atrás cualquier polémica por actuar en Israel, tras la petición de boicot de distintos colectivos por las políticas de este país en los territorios palestinos ocupados.

El cantante cerró la jornada por las calles del barrio de Nabi Tsedek, uno de los más viejos y hermosos de Tel Aviv, con callejuelas estrechas repletas de restaurantes, heladerías, galerías de arte contemporáneo, tiendas de ropa y estudios de diseñadores de moda, que le recordaron a los pueblos marítimos de la Costa Brava.

Tras su primera incursión en el terreno donde actuará, Miki se ve con más energías para los últimos preparativos.

"Estamos trabajando muy duro para que todo salga perfecto. Intentaremos que salga natural, orgánico", sentencia. EFE

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