Túnez, 1 marzo (EFE).- La justicia tunecina aplazó hasta el próximo 3 de mayo la audiencia prevista hoy contra la asociación Shams (Sol), que defiende desde 2015 los derechos LGTB en Túnez, y que podría sentenciar su disolución definitiva, informó a Efe su presidente, Mounir Baatour.

"Hemos pedido posponer la audiencia para poder preparar nuestra defensa", aseguró el abogado, que calificó el proceso de "juicio político durante un año electoral", cuyos comicios legislativos y presidenciales están previstos a finales de 2019.

"El juez ha pedido que el caso sea sometido ante el Ministerio Público. Una medida excepcional cuando hay sospechas de una infracción penal durante el proceso. Esto no es una buena señal", explicó Baatour.

Asociaciones por los derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) o Amnistía Internacional (AI) acusaron al gobierno de "acoso judicial" y le exhortaron a revisar con urgencia las leyes "discriminatorias" para adaptarlas a las normas internacionales. Entre ellas, el artículo 230 del Código Civil, que criminaliza la homosexualidad con hasta tres años de cárcel, y la práctica de los exámenes anales forzados.

Asimismo lamentaron la deriva conservadora del país, hasta ahora pionero en la defensa de las libertades individuales en la región del Magreb.

En enero de 2016, la Secretaría General del Gobierno presentó una denuncia contra Shams por "violar la ley de asociaciones" y un mes más tarde la justicia sentenció a favor de la ONG, decisión que fue recurrida por el gobierno el pasado 20 de febrero.

Según la apelación del Ejecutivo, a la que han tenido acceso las organizaciones de DDHH, Shams infringiría "los valores islámicos de la sociedad tunecina que rechazan la homosexualidad y prohíben este tipo de comportamiento que le es desconocido".

Shams ha denunciado en varias ocasiones "la caza de brujas" contra los homosexuales que cerró el año 2018 con "cifras récord": 123 arrestos, 250 agresiones, más de 500 peticiones de asilo en el extranjero y tres asesinatos homófobos.

Tras la llamada Revolución de 2011, que terminó con la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, las personas LGBT salieron de la sombra aunque su situación es todavía muy precaria, ya que Túnez es aún uno de los 71 Estados que todavía castigan las relaciones homosexuales.

En 2014, varias organizaciones por los derechos civiles lanzaron una propuesta para anularlo, pero fue rechazada por el Gobierno. EFE nrm