Mariana González

Guadalajara (México), 13 ene (EFE).- El Gobierno mexicano mantiene su estrategia para combatir el robo de combustible, mientras trata de regularizar el suministro en las gasolineras de la Ciudad de México y otros diez estados del país, lo que ha generado hoy desesperación y protestas entre los ciudadanos.

En Jalisco (oeste de México), la segunda entidad más afectada, tras la capital mexicana, un grupo de unas 100 personas se manifestó este domingo contra el desabastecimiento del combustible y para exigir al presidente Andrés Manuel López Obrador un cambio en su plan de acción.

Con mensajes como "No estrategias con daño a los mexicanos" y "Necesitamos soluciones inteligentes, hoy es la gasolina ¿mañana qué será?" y "Sí al combate al huachicoleo, pero #AsíNoAMLO", en referencia a una etiqueta que ha circulado en redes sociales con el que los ciudadanos han mostrado su molestia.

El estado recibe diariamente en promedio 40.000 de los 94.000 barriles de combustible que Pemex se comprometió en enviar para hacer frente a la demanda de combustible, informó en conferencia el gobernador, Enrique Alfaro, uno de los principales opositores del Gobierno de López Obrador.

Aseguró que respalda la estrategia para combatir el robo de combustible, pero exigió al presidente y a Petróleos Mexicanos (Pemex) "que den la cara" para informar a los ciudadanos acerca de este tema.

"La decisión que tomó el presidente de combatir el robo de combustible es una decisión correcta y valiente, la celebramos, la respaldamos. Pero lo que hay que explicarle a los ciudadanos que una cosa es combatir el 'huachicol' (robo de combustible) y otra es que esa decisión genere las afectaciones que todos conocemos a los ciudadano", apuntó.

En tanto, en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato (centro de México) y donde prolifera el robo de combustible, un grupo de manifestantes autollamados "Chalecos amarillos", que tomaron el nombre de los manifestantes franceses, se pronunció para exigir el fin del desabastecimiento, medida que se extenderá a otros estados, advirtieron.

En tanto, el presidente de México reconoció este domingo la molestia de los ciudadanos y aseguró que es un problema que será resuelto "entre todos".

"Hay molestias y es natural. Se están haciendo filas en las gasolineras y la gente está preocupada y hay molestias y no deja de perderse tiempo pero si me siguen apoyando y si tiene confianza de que esto se va a resolver, vamos a resolver entre todos y nos vamos a sentir muy satisfechos de haber acabado con el robo de combustible", afirmó López Obrador.

Además, el mandatario acusó el sexto sabotaje a ductos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), acciones registradas en los últimos días, las cuales han agudizado el abasto de combustible a la Ciudad de México y a otros diez estados del país.

En tanto, el conservador Partido Acción Nacional (PAN) anunció este domingo que presentó una solicitud de información ante la Unidad de Transparencia de Pemex, para "conocer la verdad" sobre el desabastecimiento en diversos estados, incluida la ciudad de México, "que ha ocasionado pérdidas económicas por cientos de millones de pesos".

El presidente de dicho partido, Marko Cortés, dijo en un comunicado que el Gobierno "tiene la obligación de informar con honestidad y transparencia".

En los últimos 10 días, los estados de Tamaulipas, Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Puebla, Michoacán y la Ciudad de México han sufrido problemas por la falta de combustible, así como cierre de estaciones de servicios y compras de pánico.

Para evitar el robo de combustible, López Obrador implementó un cambio en el modelo de suministro de Pemex, que conllevó cerrar ductos y transportar el hidrocarburo por pipa (camión cisterna).

Hasta este día, el Gobierno mexicano y particularmente López Obrador no han dicho cuándo se restablecerá la distribución normal de combustible a las estaciones de servicio del país.

Este domingo, las largas y constantes filas de automóviles, en las que se invierten hasta cuatro horas para cargar combustible, se mantuvieron en la Ciudad de México. Además continuaron las filas de personas que con garrafones (bidones) en mano compran gasolina para llevarla hasta su casa y cargan sus vehículos.

A pesar de los problemas, miembros del Gobierno mexicano se han mostrado dispuestos a que el cierre de ductos continúe "el tiempo que sea necesario" hasta que se controle el "huachicoleo", que provoca al Estado unas pérdidas por 60.000 millones de pesos (3.000 millones de dólares) al año. EFE

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