Cynthia de Benito

Lisboa, 11 ene (EFE).- Conscientes de que será casi imposible superar al Partido Socialista en las elecciones de octubre, varias formaciones conservadoras portuguesas abordaron hoy otra opción para arrebatar el poder a la izquierda: sellar un pacto que permita una alternativa de Gobierno.

La posibilidad se ha planteado en la convención del Movimiento Europa e Liberdade (MEL), una nueva plataforma que se define como apolítica y no partidista y que durante dos días ha reunido a varias figuras políticas conservadoras en Lisboa.

La más destacada ha sido Assunção Cristas, líder del democristiano CDS-PP, que cuenta con 18 de los 230 diputados del Parlamento y que ha sido la encargada de cerrar el cónclave.

"En este momento, más importante que discutir quién queda primero en las elecciones, y por ello pasará a ser primer ministro o ministra, es discutir quién consigue sumar 116 diputados", dijo a periodistas en alusión a los escaños necesarios para la mayoría absoluta.

Lograrlo sería tarea "en principio, de más de un partido", agregó Cristas, abriendo así la puerta a un pacto de las derechas.

Es una posibilidad propuesta, también hoy, por Pedro Santana Lopes, líder de Aliança, un nuevo partido que concurrirá por primera vez a las urnas este año y cuya fuerza real aún se desconoce.

Santana Lopes dijo que podrían participar en ese eventual acuerdo todos los partidos "que no estén involucrados" con el actual Ejecutivo, liderado por el socialista António Costa y apoyado en el Parlamento por los comunistas y el Bloco de Esquerda.

El pacto podría hacerse "tras las elecciones, con base en los resultados" de octubre, e incluiría a "los partidos más tradicionales ya existentes, los que ya se constituyeron y aquellos que están, quizás, prontos a nacer".

Es una opción que, admitió, "parece muy difícil hoy en día", pero es necesaria para "hacer viable la formación de un Gobierno patriótico, que inicie un nuevo ciclo político, económico y social".

"Si fuese posible sumar 116 diputados de centro-derecha, naturalmente que tendremos todas las condiciones para gobernar el país", ha respondido Cristas preguntada al respecto.

Sin embargo, la escasa fuerza del CDS-PP y las dudas sobre los resultados que puede obtener Aliança ha hecho que todos miren al primer partido de la oposición conservadora, el PSD, que cuenta con 89 escaños y sería imprescindible en un pacto de estas características.

Pero su opinión se desconoce porque el PSD ha dado escaso respaldo a esta cita, en la que ha declinado participar el líder de la formación, Rui Río, sumido en una crisis de liderazgo que se ha traducido en la ausencia de otros miembros del partido para evitar preguntas sobre su futuro.

Éstas se han trasladado a las figuras conservadoras presentes en la convención, y que han evitado de forma unánime pronunciarse sobre el PSD, el partido que acometió los más duros ajustes requeridos por la troika durante el rescate del país (2011-2014) y actualmente en caída libre en los sondeos.

Según la última encuesta, publicada hoy, los socialistas serían los más votados, con el respaldo del 37 % de los electores, en tanto que el PSD quedaría en segundo lugar con el 24,1 % de los votos, seis décimas por debajo del anterior sondeo, realizado hace un mes.

La otra formación de derechas presente en el hemiciclo, el CDS-PP, conseguiría un 9,4 % de los votos, siete décimas más que en diciembre.

La suma PSD y CDS no es suficiente para superar a los socialistas, admiten miembros conservadores, sobre todo, si el PSD no se recupera pronto, con o sin Rio.

Sus malas perspectivas han desatado los rumores sobre una posible destitución del líder, que se hizo con las riendas del partido hace un año en sustitución de Pedro Passos Coelho, líder del Gobierno que gestionó los efectos inmediatos del rescate (2011-2015).

Los augurios proceden de las filas de su propio partido, donde, asegura la prensa portuguesa, ya se han conseguido los apoyos necesarios para descabalgarle de forma inminente. EFE

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