Antananarivo, 8 ene (EFE).- El Tribunal Constitucional de Madagascar confirmó hoy como vencedor de la segunda ronda de las elecciones presidenciales al expresidente Andry Rajoelina, con el 55,66 % de los votos, tras analizar las apelaciones presentadas.

El Constitucional validó así los resultados que ya había anunciado la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) del país a finales de diciembre, tras evaluar y rechazar los 350 recursos interpuestos contra los mismos.

Rajoelina, que presidió el país entre 2009 y 2014, se impuso en la segunda vuelta al también expresidente Marc Ravalomanana (2002-2009), quien obtuvo el 44,34 % de los votos, según confirmó también el alto tribunal malgache.

El anuncio se realizó hoy bajo estricta vigilancia en la sede del Constitucional en la capital del país, Antananarivo, y fue recibido con alegría por los partidarios de Rajoelina, aunque todavía se desconoce la fecha exacta en la que tomará posesión del cargo.

El presidente saliente, Hery Rajaonarimampianina, se negó a hacer declaraciones a medios malgaches y extranjeros, como tampoco lo hizo Ravalomanana, quien llamó a la población a salir a las calles este lunes para protestar contra lo que considera un "fraude masivo".

En relación a estas protestas, el presidente del Constitucional, Jean-Eric Rakotoarisoa, señaló que "Madagascar no es sólo Antananarivo y sus grandes ciudades, sino también las zonas rurales y que es necesario escuchar sus opiniones y ser solidarios".

Durante la campaña electoral, Rajoelina, de 44 años y líder del partido Jóvenes Malgaches Dispuestos (TGV, en sus siglas malgaches), prometió combatir la corrupción y aplicar un plan de desarrollo de infraestructuras.

Conocido por haber trabajado como pinchadiscos en su juventud, Rajoelina asumió la Presidencia tras el golpe de Estado de 2009 contra Ravalomanana bajo el cargo de presidente de la Alta Autoridad de la Transición.

Durante su mandato, se aprobó en noviembre de 2010 una nueva Constitución que inauguró la IV República, aunque su Gobierno sufrió el ostracismo internacional y fue suspendido en la Unión Africana (UA) y la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC). EFE