Nuakchot, 1 ene (EFE).- El presidente de la Iniciativa para el Resurgimiento del Abolicionismo (IRA), que lucha contra la esclavitud en Mauritania, Biram Dah, fue liberado anoche tras pasar cinco meses en la cárcel, informaron hoy a Efe fuentes judiciales.

Dah fue condenado anoche a seis meses de cárcel, dos de ellos en suspenso, por lo que el activista mauritano había cumplido pena al estar en la cárcel desde el pasado 7 de agosto tras una denuncia puesta contra él por un periodista mauritano, que lo acusó de "incitación al odio" contra él por una grabación de audio difundida en las redes sociales.

El líder antiesclavista fue arrestado entonces pocos días antes de que comenzara la campaña para las elecciones legislativas del pasado septiembre en las que se presentaba como candidato, y fue inmediatamente enviado a prisión. Pese a estar encarcelado, Dah fue elegido miembro de la Asamblea Nacional (cámara única del Parlamento).

El juicio, que comenzó ayer por la tarde, fue marcado por varios momentos de bloqueo cuando Dah se negó a responder a las preguntas que se les dirigía durante la vista y sacó su pañuelo de diputado, mientras el juez le exigió, sin éxito, que quitase este símbolo de inmunidad parlamentaria antes de pronunciar el veredicto.

Más tarde, el juez pronunció la sentencia después de que el periodista denunciante haya retirado su denuncia.

La liberación de Dah fue celebrada por sus simpatizantes cerca de su domicilio.

El colectivo IRA atribuyó el arresto y juicio de Dah a una voluntad política de perjudicar la carrera política del líder antiesclavista, quien anunció su candidatura para las elecciones presidenciales previstas este año 2019.

Dah obtuvo en 2013 el premio de Naciones Unidas de Derechos Humanos por su "combate no violento contra la esclavitud en Mauritania", y también el galardón a los "Héroes contra la esclavitud y la trata de personas" del Congreso de Estados Unidos.

En Mauritania, la esclavitud fue oficialmente abolida en 1980, penalizada por ley desde 2007 y, desde 2015, tipificada como un "crimen contra la humanidad" y un "delito imprescriptible".

Pese a ello, las organizaciones pro derechos humanos siguen denunciando su existencia y acusan al poder de no esforzarse lo suficiente para reprimirla y aplicar la ley. EFE