Vitoria, 9 nov (EFE).- Siete víctimas del terrorismo han recordado hoy en Vitoria con sus testimonios a "los que ya no tienen voz" porque fueron asesinados y a quienes durante años sufrieron la "amarga soledad" de ser guardia civil o policía en Euskadi o fueron acosados y amenazados por militar en partidos no nacionalistas.

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo ha organizado por primera vez un acto con motivo del Día de la Memoria, que se celebra mañana sábado, en el que Marta Buesa, hija del político socialista asesinado por ETA en 2000, Fernando Buesa, ha ejercido de maestra de ceremonias y ha ido dando paso a las intervenciones de otras víctimas, de un guardia civil y de una integrante de Gesto por la Paz.

Todos ellos han leído el fragmento del libro "Memorias del terrorismo en España", del historiador Raúl López Romo, en el que recogen sus experiencias narradas en primera persona, tal y como lo escribieron cuando colaboraron con la publicación.

Se han vivido momentos muy emotivos como, por ejemplo, cuando la actual presidenta de la AVT, Maite de Araluce, ha confesado que desearía "poder recordar cómo olía su padre", Juan María de Araluce, acribillado a tiros por tres etarras en 1976, cuando era presidente de la Diputación de Gipuzkoa.

Ha recordado también que su madre les pidió a ella y a sus hermanos que rezaran por su padre, por las otras cuatro personas que habían muerto y por sus asesinos, por ser "a quienes más falta les hace".

"Mi padre no formaba parte de ningún bando, de ninguna guerra ni de ningún conflicto", ha dicho Araluce, quien cree que actualmente las víctimas viven "tiempos complicados" porque son "diariamente humilladas por quienes jalean a los terroristas" y porque han sido "traicionadas" por las instituciones, que "se han puesto de lado".

El silencio de la sala se ha hecho también más intenso con el testimonio del hijo de Liborio Angulo, un ganadero de Alonsotegi muerto por una bomba del Batallón Vasco Español en 1980 (que ha sido leído por el periodista Gorka Angulo), al recordar que al buzón de su madre llegaban notas del entorno de la izquierda abertzale que decían: "Los otros te han matado al marido, pero nosotros te vamos a matar a los hijos por ser ertzainas".

La emoción ha estado también muy presente cunado Mari Carmen Hernández, viuda del concejal del PP en Durango Jesús Mari Pedrosa, asesinado por ETA en el año 2000, ha relatado el "acoso terrible" que sufrieron durante años. Tras la muerte de su marido se prometió ser fuerte por sus hijas, buscó ayuda profesional y pidió fuerza a Dios. "Perdonar ayuda", ha asegurado.

La concejal socialista en Zarautz Gloria Vázquez ha hablado de que cómo tras ser elegida por primera vez en 2007, ella y su marido (también edil) tuvieron que vivir durante años con escoltas -"buena gente", ha dicho-, a quienes sus hijos veían como "amigos" de la familia, aunque al crecer el mayor encontraba incómodo que les acompañaran a todas partes.

"Hoy mis hijos están orgullosos de que su madre resistiera", ha afirmado, y ha añadido: "Fui infinitamente más libre que quienes se quedaron callados por miedo".

José Alfonso Romero, guardia civil destinado en Euskadi en los conocidos como "años de plomo", ha relatado el miedo a ser víctima de un atentado, la "distancia" con una sociedad vasca indiferente a su situación y las "malas caras y miradas" de quienes participan en el acoso.

Lucía Cristóbal ha dado voz a la parte de la sociedad vasca que, dentro de Gesto por la Paz, se rebeló contra ETA, se acercó a las víctimas -que a ella le han dado "auténticas lecciones de vida"- y salió a la calle para pedir en silencio tras una pancarta el fin de la violencia. "Nos corresponde defender la memoria de quienes no están, porque nuestra voz debe ser la de los ausentes", ha dicho.

Marta Buesa ha alertado de caer en "la tentación del olvido" porque "la memoria de las víctimas es un elemento esencial para la deslegitimación ética, social y política del terrorismo". "La memoria es el mejor servicio que podemos prestar por los que no están con nosotros", ha considerado.

El acto ha concluido con la lectura de un poema de Víctor Urrutia a cargo de Begoña Elorza, la madre del ertzaina que escoltaba a Buesa cuando a su paso explotó un coche bomba que mató a ambos.

El mismo ha contado con una nutrida presencia institucional, aunque no ha asistido ningún representante de EH Bildu. Sí han estado presentes el secretario de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno Vasco, Jonan Fernández; el delegado del Gobierno, Jesús Loza; el diputado general de Álava, Ramiro González, y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, entre otros. EFE

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