Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 12 oct (EFE).- Baviera entró hoy en la recta final para sus comicios regionales del domingo, en los que se prevé una dura caída de votos para la Unión Socialcristiana (CSU), partido dominante durante décadas en ese próspero "Land" e integrante del bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel.

Los sondeos pronostican la pérdida de la mayoría absoluta para la CSU, con porcentajes que oscilan entre el 33 % y el 35 %, reflejo de una erosión similar a la que sufre a escala nacional la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.

Los vencedores morales de las elecciones, las primeras tras las generales de hace un año, serán previsiblemente los Verdes, a los que las encuestas disparan al 18 % o hasta el 19 %, según el popular diario "Bild" y la cadena pública ZDF, respectivamente.

Los ecologistas, que nunca llegaron a los dos dígitos en ese tradicionalista "Land", arrebatarán así el segundo puesto al Partido Socialdemócrata (SPD) -al que podrían ir entre el 10 % y el 12 % de los votos-, el socio de la coalición de Merkel, aún más debilitado que la CDU/CSU.

A los llamados Electores Libres -una escisión de la CSU con fuerte arraigo en toda Baviera- se les asigna un 10 %, empatados con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que el Partido Liberal (FDP) estaría en el 5,5 %.

"Para la CSU es un descalabro; pero para el ciudadano bávaro puede ser un alivio: muchos aspiran al fin de las mayorías absolutas en Baviera", explicó a Efe Nikolaus Neumaier, redactor jefe de política en la radio pública Bayerische Rundfunk.

La CSU se equivocó, según Neumaier y la politóloga Ursula Münch, al centrar su campaña en la línea dura migratoria defendida por su líder, el ministro del Interior, Horst Seehofer, quien ha colocado la coalición de Merkel al borde de la ruptura con sus exigencias.

"Baviera dejó de verse como un 'Land' exponente la prosperidad para quedar como el rostro malhumorado y egoísta del país. Hay una gran frustración entre parte del electorado conservador comprometido con la acogida de peticionarios de asilo", afirmó Münch.

Por Baviera ingresó la mayoría de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015, lo que casi desbordó su capacidad de acogida, pero tanto la iglesia católica -de gran peso en el "Land"- como cientos de organizaciones cívicas defienden la línea de Merkel.

"Representamos un amor al 'heimat' -"patria chica"- distinto a la CSU. El de la preservación de la hermosa Baviera ante enemigos reales como el cambio climático", comentó en una reunión con medios extranjeros, entre ellos Efe, Katharina Schulze, candidata de los Verdes.

Una coalición entre la CSU y los Verdes es la opción preferida para un futuro gobierno bávaro por un 48 % de los electores, según una encuesta del diario muniqués "Merkur", a pesar de los abismos ideológicos entre ambas formaciones.

Menos diferencias debería superar, en caso de que lograr una mayoría suficiente, una alianza entre la CSU y los Electores Libres, cuyo líder, Hubert Aiwanger, suele dirigirse al elector en el dialecto del "Land".

"Nos identificamos con los problemas reales del ciudadano. Que no son ni los asilados ni el ansia por tener ministros en Berlín", apuntó Gunther Görlich, su candidato por un distrito de Múnich.

La CSU no avanza preferencias sobre futuros socios y está preparado para entablar "largas conversaciones" con quien sea preciso, insistió estos días, desde su puesto en Berlín, Seehofer, quien solo descarta como socia a la ultraderechista AfD.

Tanto el líder de la CSU como el primer ministro bávaro, Markus Söder, rival interno de Seehofer y relevo generacional del partido, han tratado en el último tramo de campaña de distanciarse de la AfD.

De las consignas antimigratorias casi idénticas a las de ese partido xenófobo ha pasado Söder a lanzar mensajes más sociales, en un intento por revertir su caída persistente en intención de voto.

La CSU, un partido acostumbrado a resultados de hasta el 60 % y a gobernar en solitario -aunque entre 2008 y 2013 precisó ya de un aliado, el FDP-, parece resignado a dejar la órbita del dominio absoluto y la gran incógnita es quién cargará con la factura.

Entre los medios alemanes se da por hecho que, de caer al 33 %, Seehofer tendrá los días contados como líder del partido y, por extensión, como incómodo ministro del Interior de Merkel. EFE

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