Washington, 10 ago (EFE).- La Troika para Sudán del Sur, integrada por Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega, consideró hoy que no es "ni realista ni sostenible" el acuerdo de paz firmado el domingo pasado para el reparto del poder en el país africano.

"Hay retos considerables por delante, y estamos preocupados de que los arreglos acordados hasta la fecha no sean ni realistas ni sostenibles", indicó la Troika en un comunicado, difundido por el Departamento de Estado de EEUU.

La nota advirtió de que, "dados los fracasos pasados de su liderazgo, los líderes sursudaneses necesitarán comportarse de forma diferente y demostrar su compromiso con la paz y el buen gobierno".

La Troika subrayó que la mejor esperanza para "una paz sostenible es un proceso inclusivo de hombres y mujeres, sociedad civil, líderes religiosos, minorías étnicas y otros grupos excluidos"

"Instamos a los mediadores a garantizar la participación abierta y libre de esos grupos y de otros participantes en las negociaciones para garantizar que sus intereses están completamente protegidos", apuntaron los tres países.

El texto agrega que el proceso de diálogo debería culminar en "elecciones libres, justas y creíbles, y permitir una transición pacífica en el liderazgo de una manera ágil y responsable".

La Troika destacó que todavía quedan cuestiones "fundamentales" por resolver, como la seguridad durante el periodo transitorio y la supervisión del poder Ejecutivo.

Además, "llamamos a nuestros socios regionales a mantener el embargo de armas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en sus instituciones financieras para garantizar que los ingresos de actividades corruptas y de guerra no fluyan por sus jurisdicciones", apuntó.

El acuerdo de paz firmado en Jartum por el presidente sursudanés, Salva Kiir, y los principales líderes de la oposición contempla un alto el fuego en un periodo transitorio de ocho meses y la posterior constitución de un Gobierno de unidad nacional.

El conflicto en Sudán del Sur se desató en diciembre de 2013, dos años después de la independencia del país de Sudán, cuando Kiir acusó a su entonces vicepresidente, Riek Machar, de orquestar un golpe de Estado.

Desde entonces, la violencia ha causado al menos 10.000 muertes y cuatro millones de desplazados, de los cuales 2,48 millones están refugiados en países vecinos, de acuerdo a cálculos de la ONU. EFE