Cristina Terceiro

Buenos Aires, 9 jul (EFE).- La historieta argentina ha sido siempre un arma poderosa en el país suramericano, capaz de impulsar revoluciones, un rasgo que la "singulariza" y la hace reconocible en el mundo y que ahora la Biblioteca Nacional de Buenos Aires quiere ponderar reuniendo algunas de sus "joyas" en una muestra.

'Joyas de la historieta argentina' es la "primera" y "apretadísima antología" realizada por el recién inaugurado Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de la Biblioteca Nacional, explicó a Efe su director, José María Gutiérrez.

Una selección que exhibe el "imponente" acervo documental de la casa y permite recorrer la historia del cómic argentino, a través sus diferentes estilos, corrientes y materiales, para rendir honores a los grandes maestros del humor gráfico local.

La muestra presenta desde "fondos de archivo propios" de Quino y Fontanarrosa que permiten recomponer su trayectoria, pasando por los primeros trabajos de Alberto Breccia o el logotipo diseñado por Oscar Chichoni para la icónica revista 'Fierro', hasta homenajes a Landrú, Liniers o Guillermo Mordillo.

Queda patente en la enumeración que éste fue un mundo en el que predominaron los hombres, pero, en el año de la revolución feminista, Gutiérrez sostiene que "cada vez hay más autoras y publicaciones realizadas por mujeres", como María Alcobre, PowerPaola o Daniela Kantor.

Para el investigador, sus obras colaboraron notablemente en el empoderamiento de la mujer, y por eso han querido honrarlas también en esta exposición.

Con más de 100 años de historia en el país, el humor gráfico "marcó a muchísimas generaciones" de argentinos por su discurso crítico, su apelación permanente a la sátira social y de costumbres, y su destreza para poner en jaque cualquier decisión gubernamental.

"En algún momento, en un país que tenía doce millones de habitantes se tiraban revistas con más de 100.000 ejemplares, lo que significaba que en cada hogar argentino prácticamente había una revista de historietas y humor gráfico", detalló Gutiérrez.

Para el investigador, la llegada de más de 7 millones de inmigrantes al puerto de Buenos Aires durante el siglo pasado "está muy relacionada con el primer desarrollo de la historieta" en el territorio austral.

"Vinieron muchísimos artistas gráficos, especialmente españoles, que se pusieron a hacer historieta acá en Argentina en 'Caras y Caretas' (emblemático semanario argentino) y en otras publicaciones de principios del siglo XX", dijo Gutiérrez.

"Eso le dio un desarrollo y un impulso muy fuerte y le dio características muy singulares que la diferencia de sus pares en el mundo", continuó.

El archivo de la Biblioteca Nacional cuenta en la actualidad con "más de 12.000 originales" solo de dibujos de historietas y de humor gráfico, a los que se suman objetos "valiosísimos" como ediciones raras, clichés de impresión, películas de trabajos realizados para dibujos animados, bocetos, libretas de apuntes y manuscritos, entre otros.

Material conseguido íntegramente a través de donaciones de artistas, editores y aficionados, y que conforman la única colección de fondos público del país y una de las pocas del mundo.

El objetivo es, a partir de ahora, poner todas esas joyas en diálogo y relación con lo que se produce en otros lugares del mundo, donde los maestros argentinos "han conseguido espesar los sueños y pesadillas" del público.

Ya lo dijo el fundador del radicalismo argentino, Leando N. Alem, durante la insurrección cívico-militar de 1890: "La revolución la hicieron las armas y las caricaturas".

Hoy la base de esa revolución sigue "muy viva" y "está nutriendo" otros lenguajes, con adaptaciones permanentes al cine y publicaciones editoriales que hacen honor a los cambios en los modos de lectura y costumbres que ha experimentado la humanidad del siglo XXI. EFE

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