Barcelona, 1 jul (EFE).- El Corán no recomienda pegar a las mujeres ni llama a hacer la guerra ni obliga a las mujeres a ir completamente tapadas por la calle, según la arabista Dolors Bramon, que trata de aclarar los versículos más controvertidos del libro sagrado de los musulmanes en 'El Corán. Una inmersión rápida'.

El libro, publicado por Tibidabo Ediciones, analiza los mandatos del libro sagrado del Islám y atribuye a la polisemia de las palabras originales árabes las controversias y las diferentes interpretaciones y traducciones del Corán.

Bramon, doctora en Filología Semítica e Historia Medieval por la Universidad de Barcelona y profesora del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y Emérita de la Universidad de Barcelona y del Institut d'Estudis Catalans, ha explicado a Efe que "el Corán, como cualquier Libro Sagrado, no puede leerse a trozos, sino hacer una interpretación íntegra de todo el texto".

Así, el libro, escrito, según su autora "desde un punto de vista secular, sin entrar en cuestiones de fe", intenta aclarar conceptos como la violencia, la vestimenta, el trato a la mujer o el premio a los mártires.

Tras explicar que el Corán es el libro sagrado de los musulmanes porque creen que contiene la palabra de Dios que dictó a Muhámmad (Mahoma) a través del ángel Gabriel, la arabista detalla que el libro sagrado recoge en 114 capítulos o 'suras' la prédica que hizo el profeta entre los años 610 y 632 en la península de Arabia.

Sobre los versículos más controvertidos, como la vestimenta o el trato a las mujeres, Bramon hace un repaso a las varias traducciones e interpretaciones hechas en el tiempo para contextualizarlas.

Según Bramon, "el Corán no recomienda pegar a las mujeres, aunque en un fragmento explica cómo debiera hacerse: 'toma en tu mano un puñado de hierba, golpea con él y no cometas perjurio', le dice Dios a Job, que había jurado dar 100 azotes a su esposa".

La arabista señala que "uno de los puntos que ha generado más polémica tanto dentro como fuera del Islám" es la interpretación de un fragmento del Corán que dice (según algunas traducciones): "Los hombres tienen autoridad ('qawwamuna ala') sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos sobre otros y de los bienes que gastan".

"Las mujeres virtuosas son devotas -añade la traducción del fragmento- y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Dios manda que cuiden. ¡Amonestad a aquellas de quienes temáis que se rebelen ('nushuz'), dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas" (Corán, 4:38/34)

Bramon dice que ante estas frases "tan taxativas, musulmanes y no musulmanes y estudiosos de toda índole han analizado cuidadosamente una por una las palabras que figuran en esta aleya para intentar captar su verdadero sentido".

En este sentido, recuerda la polisemia de muchas palabras árabes, cita a expertos que traducen de manera diferente la expresión 'qawwamuna ala' y opina que el texto debería traducirse como "los hombres tienen responsabilidad (no autoridad) sobre las mujeres".

También recoge que la jurista musulmana americana Azizah Yahia al-Hibri propone que hay que entender el verbo 'qawa' como 'acompañar' o 'dar consejo' a las mujeres y añade que "esa interpretación es más coherente con la visión general coránica sobre las relaciones de pareja", según dicha autora.

Bramon apuesta por adoptar el sentido metafórico de muchas expresiones del Corán, por encima de la literalidad, y opina que cada creyente debe descodificar por sí mismo el texto coránico a la luz de su contexto histórico.

Según la arabista, de la lectura del Corán se desprende que las luchas entre musulmanes están expresamente prohibidas y que únicamente considera lícito el combate como respuesta a una agresión, en defensa de unos determinados valores, para evitar males mayores o contra quienes induzcan a los fieles a abandonar el Islám.

Bramon se desmarca de la interpretación que la yihad hace del texto profético, al considerar que sus acciones son terrorismo.

La vestimenta ocupa otro de los apartados donde la autora quiere aclarar conceptos, ya que el Corán apela al recato, tanto de hombres como de mujeres, no enseñando sus sexos, y a ellas además las conmina a cubrirse el escote.

Según Bramon, "la gran variedad de vestimentas usadas por las mujeres que creen que deben vestir 'a la musulmana' (pañuelo, chal, chador, sabniyah, safsari, abaya, nicab, burca) muestra que el Texto Sagrado puede ser entendido diversamente cuando presenta alguna dificultad lingüística".

La autora destaca que "sólo vemos a las musulmanas que llevan algún tipo de velo. Hay otras que no lo hacen ni lo han hecho nunca, y el hecho de que no sean perceptibles no permite concluir que no son buenas musulmanas". EFE