David Villafranca

Los Ángeles (EE.UU.), 15 jun (EFE).- Una madre que se reencuentra con su hija 35 años después de abandonarla protagoniza el filme "La enfermedad del domingo", cuyo director, el español Ramón Salazar, dijo hoy a Efe que las mujeres aparecen en "el folio en blanco" y articulan sus ideas cada vez que comienza un proyecto.

"No creo que fuera artificial mi mirada (a la maternidad) por el vínculo que yo tengo con el elemento femenino respecto a mi propia historia", reflexionó Salazar (Málaga, 1973) en una entrevista telefónica.

"Al ser homosexual en los años 70 y 80 en el sur de España, no era una época fácil para ser un niño gay en esos términos. Recuerdo que siempre tenía un flanco femenino cubriéndome las espaldas", explicó el realizador sobre mujeres que, como su madre o sus amigas, le ayudaron a que no se "desmoronara".

"Por eso, siempre que me siento (a escribir), el elemento de la mujer aparece en el folio en blanco como una especie casi de homenaje o de deuda que tengo porque creo que, de alguna manera, me salvaron la vida", añadió.

"La enfermedad del domingo", que cuenta con producción de Netflix, se estrena hoy en todo el mundo en esta plataforma digital después de que en España tuviera un lanzamiento convencional en los cines en febrero y de que pasara también por la Berlinale y el festival de cine de Tribeca (EE.UU.)

"Yo no tengo, para nada, ese debate de 'Netflix sí o no' (...). Para mí, simplemente es la idea de que si no hubieran entrado en esta película no existiría. Es así de sencillo y de aplastante", afirmó el cineasta.

Las actrices Bárbara Lennie y Susi Sánchez dominan de cabo a rabo la acción de "La enfermedad del domingo", un largometraje dramático de profundas emociones y abrumadora tensión en el que Chiara (Lennie), que fue abandonada cuando tenía 8 años, encuentra a su madre Anabel (Sánchez) para hacerle una singular propuesta: pasar diez días juntas sin nadie alrededor.

"Esta película surge por una conversación que tengo con una colega psicóloga, que me dice que el mensaje que deja el abandono de una madre es el equivalente al que te digan que no mereces vivir. Y que no es ni por asomo el que se te queda cuando te abandona un padre", dijo el realizador.

Salazar indicó que tenía claro que buscaba un proyecto para Sánchez, con quien ya había trabajado en "10.000 noches en ninguna parte" (2013).

"Es una de las personas que se toma su trabajo de forma más apasionada, con un rigor absoluto por la defensa del personaje que cae en sus manos", argumentó.

En el caso de Lennie, una de las actrices más brillantes del cine español contemporáneo, Salazar quedó impresionado por su prueba para el papel.

"Yo había dado la oportunidad a las actrices para que me llamaran por si tenían alguna pregunta sobre la historia, sobre su personaje, antes de la prueba. La única que no me llamó fue ella y, cuando hizo la secuencia, la clavó", explicó.

Para conseguir los silencios, las dudas, los recelos y las mentiras de una madre y una hija que no se conocen para nada, Salazar obligó a las protagonistas a que se mantuvieran distantes hasta llegar al set.

"El rodaje empezó con una sensación de poder y a la vez de inseguridad", contó el realizador, quien practicó una "dirección de actrices casi en secreto" por la que daba instrucciones "al oído de una o al oído de la otra".

Por último, Salazar también subrayó que apostaron por una puesta en escena "no naturalista", de espacios vacíos y "fantasmagóricos", para recalcar la irrealidad e incomodidad que sobrevuela durante toda la cinta. EFE

dvp/ssa/agf