Alfonso Fernández

Washington, 22 mar (EFE).- Herbert Raymond McMaster, considerado uno de los principales "intelectuales" de las Fuerzas Armadas y con una sólida experiencia sobre el terreno en Irak y Afganistán, dejará su cargo de asesor de Seguridad Nacional tras poco más de un año marcado por su desacuerdos con el presidente, Donald Trump.

En un mensaje en Twitter, Trump anunció hoy que a partir del 9 de abril reemplazará a McMaster por el exembajador ante las Naciones Unidas John Bolton, y aunque no dijo el motivo, medios locales aseguraron que el general fue quien renunció.

Aunque en un principio había sido considerado parte del círculo más cercano del mandatario, junto con los también generales, John Kelly, primero secretario de Seguridad y ahora jefe de gabinete de la Casa Blanca, y James Mattis, secretario de Defensa, poco a poco fue perdiendo ascendencia sobre el mandatario.

Trump, que se había quejado en privado del carácter "áspero y condescendiente" de McMaster, avanza así en su intención de completar un nuevo equipo de Seguridad Nacional y Exteriores antes de las conversaciones con Corea del Norte, tras el relevo de Rex Tillerson al frente del Departamento de Estado.

McMaster era conocido por su estilo marcial y directo.

De hecho, el condecorado teniente general no había tenido problemas en confrontar al mandatario en relación a su política con Afganistán, que conocía de cerca porque había servido allí, y para la que recomendaba una implicación más duradera.

Mientras que Trump buscaba la manera de cumplir su promesa de reducir la presencia de las tropas estadounidenses en el país después de más de quince años en ese conflicto.

Finalmente, a finales de 2017, McMaster logró que se mantuviese la presencia en Afganistán, e incluso se agregase un pequeño despliegue adicional.

A comienzos de este año, además, el presidente criticó públicamente a su asesor de Seguridad Nacional por haber señalado que la evidencia sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 era "incontrovertible", algo que las agencias de inteligencia de EEUU han confirmado en diferentes reportes.

"El general McMaster olvidó decir que los resultados de las elecciones no se vieron afectados o alterados por los rusos", dijo en uno de sus mensaje de Twitter.

McMaster, 55 años, es autor de un libro ya clásico en la formación militar de EE.UU. "Derelection of Duty" (Incumplimiento del Deber), de 1997, en el que criticó de manera frontal la actuación de la Junta del Estado Mayor durante la guerra de Vietnam por su incapacidad para explicar al Gobierno de Lyndon B. Johnson que la estrategia adoptada por Estados Unidos era errónea.

Con un doctorado en Historia por la Universidad de Carolina del Norte y formado en la Academia Militar de West Point, McMaster fue uno de los responsables del cambio de estrategia en Irak como asistente del general David Petraeus a la hora de realizar labores de lucha contra la insurgencia y estabilizar la situación en un momento de elevada violencia entre 2007 y 2008.

Desde 2014, ocupaba el cargo de director del Centro de Integración de Capacidades del Ejército de Tierra, con sede en Fort Eustis (Virginia).

Tras su designación, que se produjo en la residencia de Trump de Mar-a-Lago, en Florida, McMaster se convirtió en el primer militar en activo en ocupar el cargo de asesor presidencial de Seguridad, desde que lo hiciera el general Colin Powell en la década de 1980 bajo el Gobierno de Ronald Reagan.

A su perfil académico, se sumaba una abultada experiencia militar sobre el terreno, y posee una Medalla de Plata, la tercera condecoración al valor en EE.UU., por su papel durante la batalla de 73 Easting en la Primera Guerra del Golfo en Irak en 1991.

A Irak volvió en varias ocasiones, y en 2010 ocupó uno de los puestos de mayor rango de las Fuerzas de Asistencia de Seguridad Internacional (ISAF) en su cuartel general en Kabul, Afganistán, donde lideró un equipo para encarar la corrupción.

McMaster llegó a la Casa Blanca en febrero de 2017 para rellenar el vacío dejado por el general Michael Flynn, que dimitió en una de las primeras crisis del Gobierno de Trump tras conocerse que había sostenido reuniones con funcionarios rusos para tratar las sanciones impuestas por EE.UU. a Rusia.

La marcha de McMaster supone la salida de uno de los últimos "moderados" de la Casa Blanca, tras la partida de Gary Cohn, hace unas semanas y del propio Tillerson. EFE