Laura Zornoza

Bruselas, 16 mar (EFE).- La biblioteca digital europea, Europeana, dio hoy el pistoletazo de salida a su nueva colección de objetos familiares, documentos y fotografías, que buscará reunir en su archivo digital cientos de historias de inmigrantes, relatos que construyen la diversidad cultural de la Europa actual.

En un evento en el museo de la Casa de la Historia Europea en Bruselas, Europeana presentó hoy los primeros elementos de una colección a la que cualquier ciudadano puede contribuir con historias u objetos familiares, pero también postales o incluso recetas de cocina que ayuden a entender Europa y su identidad como un continente de inmigrantes.

"La inmigración no es algo bueno o algo malo, es algo que todo el mundo tiene en su familia. Creo que esta es una forma muy interesante de darle la vuelta a la retórica sobre la inmigración y hablar de ello en un nivel diferente", dijo a Efe el director ejecutivo en funciones de Europeana, Harry Verwayen.

El lanzamiento de esta colección se enmarca en la celebración durante 2018 del Año Europeo del Patrimonio Cultural, durante el que habrá decenas de actividades a nivel local, regional y nacional en todos los países de la Unión Europea para "reforzar el sentimiento de pertenencia a un espacio europeo común", explicó la Comisión Europea.

"La colección va a recibir objetos de ciudadanos durante un año completo, hasta la primavera del año que viene. Vamos a tener al menos diez días de recepción física de los objetos en toda Europa, desde Irlanda hasta Hungría y Polonia", explicó Verwayen.

Bruselas, la segunda ciudad con mayor porcentaje de inmigrantes entre su población del mundo tras Dubai, acogió esta mañana el primero de estos eventos en la Casa de la Historia Europea, un museo en pleno barrio europeo cuya directora, Constanze Itzel, señaló la importante labor de Europeana en la elaboración de bases de datos con el contenido cultural e histórico.

"Vemos que Europa fue un continente de inmigrantes en el siglo XIX y vuelve a serlo ahora. Nuestro patrimonio cultural se ve influenciado por personas en movimiento, ideas y productos en movimiento", dijo Itzel a Efe.

Durante la jornada, decenas de personas se acercaron a la Casa de la Historia Europea con objetos tan variados como una silla del siglo XIX, un ukelele, un árbol genealógico o una maleta.

En una sala habilitada para la ocasión, trabajadores del propio museo y de Europeana escucharon cada una de las historias e hicieron preguntas a los visitantes para completar los detalles del objeto y que, después de tomar una foto del mismo, este pase a formar parte de la base de datos de la colección en la biblioteca digital.

Dos de las personas escuchando las historias de los objetos, la española Rocío del Casar y la rumana Teodora Bratu, explicaron a Efe que su trabajo consistía en "capturar las historias de quienes vengan", con las que esperan poder eliminar la connotación negativa que en ocasiones conlleva la inmigración.

El museo recibió la visita también de varios grupos de estudiantes de educación primaria y secundaria de colegios belgas que compartieron sus historias familiares de inmigración, como un niño de origen indio que aportó una caja con polvos negros elaborados por su abuela y que, mezclados con agua, se convierten en pasta de dientes.

El pequeño, que vive en Bruselas debido al trabajo de su padre, contó que este era el único producto químico que se emplea en su aldea de la India, y que su abuela, que seguía viviendo allí, les había regalado para que continuaran con las costumbres de su lugar de origen aún viviendo al otro lado del mundo.

"Coleccionando estas historias formamos un corpus de material que se puede hacer disponible para investigación, educación. Esperamos poder conseguir material para emplear en los colegios", confió Verwayen. EFE

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