Adaya González

Madrid, 4 mar (EFE).- Todavía hay quien los considera antónimos, por eso hay que repetir hasta la saciedad que "el machismo es opresión y el feminismo es igualdad", un mensaje que solo calará en la sociedad mediante la coeducación de los niños y niñas desde pequeños, insiste la editora y bloguera feminista Iria Marañón.

Y es que feminismo es una palabra que "incomoda", incluso a muchas mujeres, debido a que "algunos sectores machistas se han encargado de desprestigiar una palabra que es justamente lo contrario" de lo que defienden quienes quieren desacreditar este término, comenta Marañón en una entrevista con Efe.

Así, la coeducación -que no es lo mismo que la educación mixta, que ha perpetuado muchos de los estereotipos existentes- y hacer palanca contra los modelos existentes, se erige como el muro de carga con el que nivelar las tremendas brechas entre hombres y mujeres en todos los ámbitos.

De ello da cuenta en "Educar en feminismo" (Plataforma Actual), un manual en el que esta editora, que trabaja en una multinacional del sector de la educación, enseña cómo debería formarse a los hijos como seres libres, comprometidos e impermeables a los modelos con los que continuamente avasallan la televisión, el cine, la literatura, la publicidad o incluso el propio hogar o la escuela.

Porque son esos modelos los que hacen, por ejemplo, que las niñas empiecen a sentirse menos inteligentes que los niños a partir de los seis años, según un estudio de la prestigiosa revista "Science" que concluía que los estereotipos sexuales sobre capacidades intelectuales empiezan a esa edad e influencian los intereses de los pequeños de ahí en adelante.

Aunque hay diferencias genéticas innegables, en ningún caso justifican las tremendas desigualdades existentes y "nunca sabremos hasta qué punto son determinantes hasta que no consigamos la igualdad".

Ya los juguetes que les compramos desde que nacen "son un cursillo acelerado de lo que van a ser en el futuro": mientras ellos "juegan a ser superhéroes o exploradores o capitanes de barcos pirata y a todo lo que suponga salir fuera del hogar", a ellas se las inculca entretenerse con "cocinitas o bebés y todo lo que suponga quedarse en casa".

Incluso actos que a priori pueden parecer inocuos, como agujerear las orejas de nuestras hijas para que lleven pendientes o vestirlas con lazos rosas colaboran a reforzar esos estereotipos que después se hacen casi imposibles de borrar.

El trabajo de los padres para coeducar pasa también por dar ejemplo en el hogar, repartiéndose las tareas y los cuidados, pero la batalla se debe librar también fuera, desde la sociedad, la escuela y las instituciones.

¿Favorece a la causa feminista debates como el levantado por la portavoz de Podemos, Irene Montero, cuando habló de "portavoza"? En su opinión, "hacen bien, porque aunque todos estemos de acuerdo en que esa palabra es incorrecta, es una manera de decir que hace falta visibilizar a las mujeres y usar un lenguaje inclusivo".

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el próximo 8 de marzo hay convocada una huelga feminista con las aspiración de "parar el mundo" como hicieron las ciudadanas islandesas en 1975, convirtiendo ese país en un referente mundial del feminismo.

Algo así en España sería "posible y factible, otra cosa es que la gente que está en el poder quiera hacerlo; se pueden hacer leyes para eliminar la brecha, pero hay que querer", asevera. EFE