Praga, 25 ene (EFE).- Jiri Drahos, un científico europeísta sin experiencia política, aspira a convertirse este fin de semana en el nuevo presidente de la República Checa con un perfil y un mensaje diametralmente opuesto al del actual jefe del Estado, Milos Zeman.

Si Zeman es un veterano político, muy popular, lenguaraz hasta la vulgaridad, prorruso y crítico con la Unión Europea, Drahos tiene nula experiencia en cargos públicos, quiere anclar al país en la OTAN y en la UE y es moderado hasta el punto de que sus críticos le acusan de indeciso y de no tener opiniones.

Drahos es eminentemente un científico, un químico experto en reacciones físicas multifase, autor de 60 artículos originales en revistas de impacto, coautor de 14 patentes y con vínculos con numerosas universidades europeas.

Fue presidente de la Academia de Ciencias de la República Checa.

A sus 69 años, decidió iniciar una carrera político como candidato independiente a la Presidencia prometiendo "sinceridad, sentido común y decoro".

Su salto a la política ha estado motivado, según sus asesores, por el deseo de desbancar al actual jefe de Estado, al considerar que es dañino para los intereses del país por su alineamiento hacia el Este.

Con esas credenciales, Drahos obtuvo el 26,6 % de los votos en la primera vuelta de las presidenciales de hace dos semanas, 12 puntos menos que el ganador Zeman.

Cuatro de los siete candidatos que no pasaron esa primera vuelta han dado su apoyo a Drahos, aunque queda ver si eso se transforma en votos. Los democristianos de la KDU y los liberales conservadores del TOP 09 también han expresado sus simpatías por el aspirante.

Las encuestas prevén un ajustado resultado entre los dos candidatos.

Aunque rechaza, como la mayoría de los políticos y buena parte de la sociedad checa, las cuotas de reparto de refugiados decididas por la UE, y mantiene que Europa debe de proteger sus fronteras, Drahos ha mostrado una actitud más tolerante hacia la inmigración.

También defiende que se mantengan las sanciones comunitarias a Rusia por su anexión de la región ucraniana de Crimea y ha criticado las misiones comerciales de Zeman en Rusia y China.

Mientras que Zeman trató de equilibrar la balanza diplomática hacia el Este, Drahos ha puesto el énfasis en jugar un papel más activo en la UE y en estrechar las relaciones euroatlánticas, pero con un programa basado en los valores patrióticos y la familia tradicional.

Drahos ha desempeñado toda su vida profesional en el mundo académico y puede presumir de no haber colaborado con la policía política ni haber sido miembro del Partido Comunista durante la dictadura, a diferencia de Zeman, una militancia obligada si se quería ascender en el escalafón profesional dentro del régimen.

Tuvo que contentarse con trabajar en institutos químicos de la Academia de Ciencias, donde el régimen totalitario solía aparcar a estudiosos con proyección pero incómodos, para que no tuvieran contacto con estudiantes.

También separa a los dos candidatos su postura hacia Andrej Babis, el millonario primer ministro acusado de fraude con fondos comunitarios.

Mientras que Zeman ha apoyado su investidura como ganador de las elecciones del pasado octubre, Drahos considera inconcebible que alguien perseguido por la Justicia dirija el Gobierno.

Drahos está casado con Eva Drahosova, una bibliotecaria ya jubilada, y tienen dos hijas. EFE