Carlos García

Guarda (Portugal), 13 ene (EFE).- Uno de los recintos más icónicos y singulares de Portugal, el Hotel Termal Caldas da Rainha, construido a finales del siglo XV, lo que le convierte en el más antiguo del mundo, será reabierto este año después de un lustro cerrado por la detección de la bacteria legionella.

Fue mandado construir en 1584 por la Reina Leonor y entró en funcionamiento cuatro años más tarde como centro de recuperación de enfermos, donde sus aguas termales jugaban un papel relevante como terapia curativa.

El complejo, ubicado en la población de Nuestra Señora del Pueblo (zona centro del distrito de Leiria), está compuesto por el propio edificio del hospital -considerado una joya arquitectónica-, el inmueble que alberga el Museo del Hospital, la iglesia y el parque Carlos I.

Tras su cierre en 2013, el Estado portugués decidió ceder la gestión al ayuntamiento de Caldas da Rainha, que en los últimos meses ha puesto en marcha una serie de inversiones con el fin de mejorar todo el sistema de canalización de aguas.

Para evitar futuros problemas con la legionella, el ayuntamiento de Caldas da Rainha está remodelando todo el sistema de transporte del agua, desde los manantiales en los que aflora el agua a una temperatura de entre 34 y 37 grados centígrados hasta el propio hospital.

Toda esta obra estará concluida en las próximas semanas y ya en una segunda fase se ejecutarán los trabajos necesarios para poner en marcha durante 2018 los diferentes tratamientos de duchas, baños y masajes a los que podrán acceder los enfermos.

La última fase de mejoras se centrará en la puesta en marcha de los tratamientos en la piscina del hospital, que se prevé estará disponible para los enfermos a partir de 2019.

El alcalde de Caldas da Rainha, Fernando Tinta Ferreira, ya ha manifestado que uno de los objetivos que persiguen es convertir este hospital en un centro de recuperación de dolencias relacionadas con los procesos reumáticos.

Para ello, intentarán cerrar acuerdos con el Ministerio de Salud con el fin de que la rehabilitación puede ser practicada en el Hospital Termal de Caldas da Rainha.

Según la leyenda popular, este hospital nació cuando la Reina Leonor pasó por allí en 1583 y comprobó que había personas bañándose en las aguas termales para curarse.

Fue entonces cuando decidió construir un hospital para ponerlo al servicio del pueblo con el fin de que se pudieran usar sus aguas curativas.

Tras varias remodelaciones en el siglo XVI, a mediados del siglo XVII el edificio se adaptó al estilo "joanino" y se construyeron una piscina y varias fuentes, todas con aguas termales.

Además, se creó en el entorno un Palacio para alojar a la familia real portuguesa cuando lo precisara.

Este hospital también fue testigo a principios del siglo XIX de las incursiones de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.

Las dependencias hospitalarias fueron reconvertidas en un cuartel para los soldados franceses y para atender a los heridos de las batallas de Roliça y Vimeiro.

Incluso, a finales del siglo XIX, fueron construidos varios pisos para acoger nuevas zonas de enfermería.

Portugal pretende ahora convertir este complejo en un referencia internacional del agua como fuente de salud.

De hecho, la secretaria de Estado de Turismo de Portugal, Ana Mendes Godinho, anunció recientemente que la ciudad de Caldas da Rainha acogerá la escuela de especialización en el área de salud y bienestar, ya que cada vez son más las personas que practican turismo movidas por los enclaves termales. EFE